Victoria para empezar: una crónica desde el Independence Park

La selección venció por la mínima a un rival que lo complicó y deja la sensación que todavía hay margen de mejora. Así lo vivió nuestro enviado especial.

Enlace copiado
Victoria para empezar: una crónica desde el Independence Park

Victoria para empezar: una crónica desde el Independence Park

Enlace copiado

Si el técnico aseguró ayer que no pensaba en goleadas sino en resultados, no se equivocó. A El Salvador le bastó un gol para lograr la primera victoria en la Copa Oro ante una luchadora selección de Curazao que no fue ningún rival fácil.

La selección dejó varias sensaciones. La principal es que, si atrás vuelve a lucir ordenada, es en el mediocampo donde parece que las variantes sobran pero no terminan de encajar como se espera en esta selección.

Eso sí, destacó la actuación de Nelson Bonilla, una vez más único hombre en ataque, Óscar Cerén y su hermano Darwin como los jugadores que más buscaron hacer daño y que cerraron con buena nota el encuentro. 

Nelson Bonilla le ganó el duelo a la zaga curazoleña y a Eloy Room. /VIOLETA MARTÍNEZ

Con respecto al partido contra Japón, el técnico Carlos De los Cobos realizó un cambio. Andrés Flores fue el elegido en el mediocampo en lugar de Marvin Monterroza. El estratega ya había anunciado que jugaría la misma idea de los últimos partidos y así fue. La obligación era ganar y el cuerpo técnico bien en "el Ruso" al hombre ideal que podría ayudarle a tener más oxigeno en el mediocampo. 

Curazao siempre fue un equipo peligroso. Desde la previa del partido se percibía en los seleccionados nacionales que el exceso de confianza podía ser un peligro ante un equipo que ya demostró su orden táctico en los últimos enfrentamientos en los que El Salvador se enfrentó a los caribeños. 

Tras el primer cuarto de hora a la selección le faltaba dinámica para generar ocasiones de peligro. El mediocampo paseaba y paseaba el balón intentando encontrar el error defensivo de Curazao, que lucía seguro y más compacto en zona baja.

Andrés Flores, incombustible en la zona media. /VIOLETA MARTÍNEZ

La falta de intensidad en el mediocampo le comenzó a pesar a El Salvador cuando Curazao comenzó a desplegar su juego, tener llegada y generar mayor llegada por la velocidad de sus bandas.

Y es que lo ajustes hechos por el técnico no terminaban de encajar. Andrés Flores no tenía la efectividad en el pase ni la recuperación necesaria que el partido ameritaba. Mismo caso con Jaime Alas por izquierda y esto sumado a que en punta tenían a un solitario Nelson Bonilla, las ocasiones no llegaban.

Fue al 26 que llegó la más clara por banda izquierda para El Salvador luego que Jonathan Jiménez se adentrara por la banda para mandar un centro que rebotó en un defensa y que el mismo lateral nacional retomó para disparar a meta y obligar al portero Room a contener el esférico.

Jurich Carolina, por los caribeños, comenzaba a convertirse en un problema por el lateral que cuidaba Bryan Tamacas y que le daba al rival chispazos de efectividad y valentía por encontrar el arco de Henry Hernández pero no bastaba. 

La falta de la efectividad en el pase comenzaba a ser un problema porque la selección realmente solo le daba tránsito al balón de un lado a otro. Óscar Cerén lo trataba y se atrevía pero no bastaba para encontrar un espacio que le permitiera a Nelson Bonilla, que batallaba solo y corría de lado a lado, encontrar el gol. 

Cerén, una flecha por derecha, no tuvo efectividad en el último pase. /VIOLETA MARTÍNEZ

Curazao era una selección valiente. Si en la previa el técnico hablaba de faltarle el respecto, futbolísticamente a la azul y blanco y salir a hacerle daño, no mentía. Lo poco que lo intentaban los dirigidos por Bicentini parecía más que la posesión intrascendente de la selección antes del descanso. 

Pero como siempre suele ocurrir en este tipo de partidos, todos los errores quedan atrás cuando el gol llega, cuando la diferencia la marca uno en la cancha. Nelson Bonilla abrió el marcador al minuto 45 luego de un pase filtrado y la complicidad del defensa de Curazao. Una gran definición del jugador del Bangkok United ponía las cosas 1-0 para El Salvador. 

La selección se fue al descanso en ventaja, con la posesión y las estadísticas de su lado pero quedaba la sensación que se podía hacer más; que ofensivamente el equipo podía tener una mejor versión . 

OTRA VERSIÓN
Carlos De los Cobos no realizó cambios en el complemento pero el equipo salió con otra actitud. Quizás más ofensivo, con mejor conducción de balón y oxigeno por derecha. Óscar Cerén era el responsable de este cambio y el entendimiento que lograba con Tamacas y su hermano Darwin. 

El técnico mexicano, sin embargo, no terminaba de parecer conforme porque se movía de lado a lado con apuntes en la mano y gritando indicaciones; aprovechando cada tiempo muerto para hablar con sus pupilos sobre los cambios que pretendía al entender que un único gol como ventaja no era suficiente. 

Juan Carlos Portillo fue el primer elegido en entrar. Trató de aportar velocidad por la banda izquierda, algo que no se le dio del todo bien y con comodidad a Jaime Alas que aportó poco mientras estuvo en el campo. 

"Cabrita" entró en la segunda mitad, estuvo cerca de anotar el 0-2. /VIOLETA MARTÍNEZ

Al 79' hubo otra aproximación de peligro luego de Óscar Cerén, con una jugada individual para dejar a dos defensas, ingresó en el área pars buscar el disparo que al final salió por poco desviado. Un minuto después fue Portillo el que estuvo cerca de sorprender por izquierda sino es por la intervención oportuna del meta Eloy Room. 

Nelson Bonilla hizo saltar la grada al 82 con una media volea que de nuevo evitó Room pero que el estadio coreó como si se tratrara de un gol pero el público, que en su mayoría era jamaicano, quedó con las ganas de celebrar la gran acción del delantero nacional. 
 

Tags:

Lee también

Comentarios

X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines