Seguridad, palabra para todos

La primera división necesita asegurarse de que sus afiliados brinden en sus estadios las condiciones para asistir en paz.
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Los actos vandálicos que se suscitaron el pasado sábado en el sector del parqueo del estadio Cuscatlán posterior al amistoso entre Águila y FAS es simplemente un llamado de atención urgente para todos los equipos que arrancarán en nueve días la temporada 2016-2017.

Es inconcebible que sigamos lamentando actos que riñen con la seguridad familiar y que siga siendo una piedra mayúscula en el zapato de todos los dirigentes de primera división que tratan de hallar la ecuación mágica para que el aficionado se acerque de nuevo a los escenarios deportivos para disfrutar de buen fútbol.

Es preocupante que la dirigencia del Águila salga al paso para desvincularse de todos los atropellos que hubo en una actividad que montó, pero es mayor la preocupación de reconocer que no hubo un solo agente de la PNC para intentar mantener el orden. Acá no es echarle la culpa a los que manejan los equipos, lo que se necesita es que cada uno de los involucrados tome sus responsabilidades para evitar a futuro una tragedia mayor.

Ojalá todos los responsables hagan su parte para evitar actos que pongan en peligro la convivencia familiar.

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