Francis Ngannou, la fiera noble de la UFC

El campeón de los pesos pesados de la UFC 260 soportó un largo camino, lleno de obstáculos, antes de convertirse en el peleador indomable que asombra a todo el mundo de las artes marciales mixtas.

Enlace copiado
'El Depredador' Francis Ngannou acabó a Stipe Miocic en dos rounds. (Fotos: UFC y Francis Ngannou)

'El Depredador' Francis Ngannou acabó a Stipe Miocic en dos rounds. (Fotos: UFC y Francis Ngannou)

Enlace copiado

De chico quería ser como Mike Tyson. Solía imaginar que talaba rivales más grandes como hacia el poderoso campeón de los pesados en sus mejores tiempos. El boxeo era su pasión e imaginaba una vida próspera en el ring, lejos de su Batié natal y de su violento padre. En la pobreza se las arreglaba como podía: lavando platos, recogiendo basura o llevando sacos de arena de un lugar a otro. No siempre la infancia prologa el destino. Francis había decidido que la realidad no le iba a arruinar la vida. París era el futuro.

Llegar hasta Francia fue una travesía homérica. A los 23 atravesó el desierto de Sahara para instalarse en Marruecos. Allí debió esperar todo un año. Finalmente, después de arriesgar su vida cruzando el Mediterráneo sin remos recaló en España. Vivió un infierno: permaneció detenido un par de meses por indocumentado. Luego, tras recuperar su libertad, continúo su viaje.

Ya en Paris conservó la dignidad de los que se oponen a las evidencias. Los días le resultaban interminables No conocía a nadie, no tenía dinero y tampoco un lugar donde vivir. Tuvo que pasar la noche en la calle varias veces. Descorazonado planeaba su regreso a Camerún cuando se le apareció un milagro en el camino: un gimnasio salvador. No era de boxeo, como había soñado, pero por lo menos le permitirían entrenar gratis y le darían alimento.

No tardaron mucho en advertir su poder. Era explosivo, pero la fuerza por sí sola no garantiza el éxito en las artes marciales mixtas. Debía mejorar su técnica y su trabajo de piso. Ngannou ya no era joven y carecía de los fundamentos básicos. Aprendió más rápido de lo esperado. Dos inviernos más tarde, en el 2013, firmó contrato con la UFC.

El resto es historia conocida. Tras barrer a Stipe Miocic, a los 34 años, es el nuevo rey del octágono. El tercer campeón africano de la historia y el primero de los pesos completos. Sus compatriotas se quedaron despiertos hasta las 5 am para verlo coronarse. El júbilo fue inmenso en su país. Joel Embiid, Roger Milla y Pascal Siakam otros cameruneses ilustres del deporte lo felicitaron de inmediato. Francis se ha convertido en una celebridad.

La negociaciones para enfrentarlo contra Jon “Bones” Jones ya comenzaron. El norteamericano ha rechazado la oferta inicial de 10 millones de dólares por el combate. Francis cree que sería un privilegio luchar contra él. “Es el mejor peleador de todos los tiempos”, ha dicho. Por lo pronto ha podido conocer a Iron Mike Tyson y han entrenado juntos. Un viejo sueño cumplido.

Le dicen “El Depredador” por su apariencia intimidante en el octágono. Nunca ha ganado por puntos, solo conoce nocauts o sumisiones y jamás ha sido noqueado. Cuando combate es una fiera pero cuando no, sorprende por la calidez de sus formas. Un gigante amable sin educación formal. Un hombre que quiere servir de inspiración a los más jóvenes. Un país de la ternura inmenso y noble al que muchos llaman “el hombre más malo del mundo”.

Tags:

  • Francis Ngannou
  • UFC
  • Lucha

Lee también

Comentarios

X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines