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Alfa Karina: "Fueron los 10 minutos más hermosos de mi vida"

La montañista salvadoreña habló sobre lo que sintió al llegar a la cima del Everest y convertirse en la única persona salvadoreña en lograrlo. 

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Alfa Karina:

Alfa Karina: "Fueron los 10 minutos más hermosos de mi vida"

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Cascada de Khumbu, el glaciar más alto del mundo con más de 4,000 metros y ruta obligatoria para los montañistas, el Paso Hillary donde han fallecido cientos de personas en su ruta a la cima del Everest, temperaturas a menos de 40 grados centígrados… El Everest es uno de los lugares más inhóspitos del planeta, cruel y amable cuando le place, pero pocos tienen la dicha de decir que han conquistado su cima y sorteado sus peligros.

La salvadoreña Alfa Karina Arrué es una de las pocas personas que puede decir que llegó a la cima del punto más alto de la Tierra. La dimensión de lo hecho es algo que ella aún no procesa, pero tiene viva en la piel las sensaciones de alegría, de tristeza, de estrés, de satisfacción… una mezcla de sentimientos tras cumplir un sueño que se trazó hace siete años y que con perseverancia y sacrificio logró.

Arrué se sentó con Grupo LPG para hablar de su experiencia a tan solo tres días de llegar al país procedente de Nepal. La emoción por la cima la transmite a todos con los que habla. Tiene paciencia de contestar hasta las preguntas más triviales. Sabe que de esto se hablará por mucho tiempo. Esta es la primera entrega de esta entrevista.

Alfa Karina Arrué posa con la bandera de El Salvador tras retornar al país luego de subir al Everest
Alfa Karina Arrué posa con la bandera de El Salvador tras retornar al país luego de subir al Everest


¿Cómo se sintió al llegar al país y ver a su familia de nuevo?
Super bién. Estaba muy ansiosa por volver, pero hubo unos días que no pude bajar del campo base por unas tormentas, ya mi cuerpo estaba desesperado y yo también por querer volver.

Sentí súper bonito ver a mi hijos, a mis papás, a mis seres queridos, un acogimiento tan lindo de los salvadoreños.

¿Ya asimiló que hizo cumbre?

Todavía lo estoy digiriendo, es un proceso muy grande porque pasan muchas cosas inesperadas. Para el día de cumbre pasaron cosas muy inesperadas que me movieron el piso totalmente, cosas feas, son cosas que se tienen que procesar.

¿Qué cosas pasaron?

El día de cumbre el sherpa, que había sido una persona muy buena y con quien nos habíamos coordinado superbién en la expedición, tuvo cambios de personalidad y prácticamente me dejó abandonada. Fue durísimo, era el día más importante de la expedición. Me dejó sola, se fue adelante, sacó el oxígeno que era para mí y lo dejó tirado, fue durísimo, psicológica y emocionalmente me afectó mucho el día de cumbre. Contraté otro sherpa y él nunca había hecho cumbre, pero hicimos cumbre juntos y fue algo emocionalmente que me impactó muchísimo.

¿Dudó en ese momento de hacer cumbre cuando la abandonó?
No, porque yo me había preparado para eso, yo había tomado cursos en Bolivia y Ecuador, pero jamás me imaginé que el sherpa iba a abandonarme.
Hábleme del ataque de cumbre.

Fueron cinco días del campo base a la cumbre. Primero, orar para atravesar Khumbu y hacerlo es muy peligroso, pero una vez se hace, se siente cierto alivio. El año pasado yo me puse el oxígeno arriba del campo 3, pero la consecuencia de eso es que uno se desgasta demasiado. Esta vez, saliendo del campo 2 hice la cara de Lhotse con el oxígeno puesto y noté una gran diferencia, no se llega tan agotado. Salimos a las 7:30 de la noche al ataque.

¿Cuál fue la sensación cuando estaba tan cerca de cumbre?

Sentía mucha adrenalina, me sentía súper feliz, había buen clima y de repente pasó lo del sherpa. Cuando llegué a la cumbre estaba muy feliz, pero a la vez estaba muy preocupada, porque me decía: tengo que bajar con vida... bajar es más difícil.

Y en el momento justo de llegar a la cima, ¿qué sintió?

Alegría y satisfacción, agradecimiento, no lo puedo describir en una sola palabra. Te tardás entre 10 y 15 minutos para ver la cima y esos fueron los 10 minutos más hermosos de mi vida. Había visualizado tanto ese momento, había luchado tanto por ese momento, entonces esos últimos pasos recuerdo que le agarre la mano a Tindu (sherpa), y estábamos los dos llorando, agarrados de la mano y subiendo, fue súper emocionante.

¿Cuál es la anécdota que no usó la máscara de oxígeno por 30 minutos estando en la cima?

Sí, estuve media hora sin máscara de oxígeno. Esto fue por dos factores. Uno, porque se me acabó el oxígeno y le dije al sherpa que había que hacer el cambio, entonces me dije, voy a aprovechar y dar los últimos pasos con mis pulmones porque sabía que podía hacerlo, sabía que mi cuerpo estaba súper fuerte. Una persona que no ha hecho rotaciones ni aclimatación en el Everest no pueden estar sin oxígeno, son los que se mueren, pasa menos de un minuto y se ahogan. Esta fue una demostración de la fortaleza de mis pulmones.

En una actividad que tuvo esta semana usted dijo que cuando buscó apoyo hace años para cumplir este proyecto se lo negaron y le dijeron que jamás lo lograría. ¿Es esta, también, una demostración para esas personas que no creyeron en usted?
A mí esas palabras jamás me calaron, jamás, al contrario me daba tristeza de que pensaran tan mal de los mismos compatriotas o que tuvieran esa mentalidad de que no se podía lograr. Yo siempre tuve la certeza de que nosotros como salvadoreños sí podemos. Tenemos que darnos la oportunidad de creer en nosotros, de tenernos fe, tener el derecho de soñar en grande.

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