Wilfredo "Doctorcito" Huezo, ejemplo vivo de constancia por la superación

El ex atacante capitalino de Atlético Marte alcanzó tres coronas con el equipo bandera y se tituló en la licenciatura de educación física, labor que no ejerce desde hace un año a consecuencia de la pandemia que azota a nuestro país.

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Wilfredo "Doctorcito" Huezo, ejemplo vivo de constancia por la superación

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La vida de Wilfredo Antonio Huezo Pineda, actual licenciado en educación física y deportes está ligada estrechamente con el fútbol ya que su padre, Andrés "Doctorcito" Huezo fue jugador en liga mayor y seleccionado nacional en las décadas de los años 50' y los 60' y su hermano menor, Milton Edgardo, fue un promisorio ex atacante en la UES, por lo que el fútbol le corre en sus venas de manera natural.

"Tengo ya un año sin trabajar, la pandemia ha impedido a que busque un trabajo ya que lo primero es la salud, gracias a Dios toda la familia Huezo Pineda está bien, mis padres resguardados y mis dos hermanos, Milton y mi hermana Ivania quien vive en los Estados Unidos han estado bien", destacó el ex atacante quien explicó que "estuve en la Escuela Americana hasta junio del 2019 luego de 25 años de laborar allí, casi una vida, casi el doble de años que mi estancia en Atlético Marte."

Retirado del fútbol activo desde hace 28 años, Wilfredo Antonio siguió ligado a este  deporte pero en otro ámbito, en la preparación física.

"En 1980 me gradué como profesor en Educación Física de la Escuela Superior de Educación Física, luego a mis 35 años (1995) comencé a estudiar la Licenciatura en Educación Física en la Universidad Evangélica con profesores cubanos que llegaron al país para aportar sus conocimientos en los V Juegos Centroamericanos de 1994 y un año después ellos sacaron esa licenciatura para los profesores de educación física y para los que les gustaba esa especialidad, era abierta la matrícula en esa especialización y allí estudié por cinco años", aseguró el ex futbolista que el pasado 20 de junio cumplió 60 años de edad.  

Huezo Pineda se mantuvo firme en desarrollar su especialización y fue así que desde hace 19 años se graduó en la Licenciatura en Educación Física y Deportes.

"Me gradué en el 2001 ya que eran cinco años de estudios y comenzamos desde cero ya que pese a tener el título de profesor en educación física éste no fue validado por la Universidad pero nos ayudó porque fue una retroalimentación completa de todo lo que habíamos estudiado en la Escuela Superior", admitió.

Wilfredo Huezo confesó que tras su primer retiro del fútbol buscó nuevos horizontes fuera del país y lo hizo en California pero de manera breve.

"Cuando terminó la temporada 1989-1990, en el mes de abril de 1990 cerré mi ciclo como futbolista activo en liga mayor y viajé a Los Ángeles donde jugué con un equipo semiprofesional que no recuerdo su nombre el cual me pagaba y me quedé por tres años ya que estaba solo allá ya que mi familia no se fue conmigo en ese viaje. Conseguí un trabajo ya que solo entrenaba dos días a la semana y jugábamos los domingos, fue por eso que trabajamos en una compañía de luces, donde fabricaban focos de todos los tamaños", recordó el ex futbolista.

Pero la nostalgia lo venció y retornó al país a finales de 1992 para retomar brevemente su carrera profesional en Atlético Marte.

"En esa compañía en Los Ángeles trabajé el tiempo en que estuve radicado ya que retorné al país en noviembre de 1992 para unirme al Atlético Marte donde jugué unos tres partidos, fueron un par de meses y luego en 1993 fui a sacar el curso de entrenador clase C y tuve las reservas de Atlético Marte donde ese año terminamos subcampeones en la temporada 1993-1994", aseguró Huezo Pineda.

Pero su lado con los marcianos no llenaba aún sus aspiraciones y fue así que al final de esa temporada como técnico de reservas incursionó a la labor de enseñar a los estudiantes en un colegio privado.

"En marzo de 1994 llegué como entrenador de fútbol en la Escuela Americana por la tarde y en junio de ese año apliqué para la plaza como profesor de Educación Física siempre en la Escuela Americana de nivel medio (6to., 7mo. y 8vo. grado) y entrenador por la tarde, tenía los dos cargos en dicha escuela. Allí comencé a estudiar en 1995 la licenciatura en educación física en horas nocturnas, de lunes a viernes todo el día y sábados por la mañana."

Will Huezo se preparó además en la carrera de entrenador ya que posee los títulos Clase A, B y C que lo acredita y le avala para entrenar en cualquier categoría en el fútbol nacional gracias al apoyo incondicional de su familia.

"Casado desde hace 35 años con Delmy Mejía, tengo tres hijos, Hans Eduardo de 38 años, Tatiana Melissa de 33 y Jairo Andrés de 23 años, el pequeño quiso jugar al fútbol pero por mi trabajo no pude llevarlo formalmente a una academia de fútbol pero no había tiempo para jugar, los tres son profesionales, el último egresa este año. Tengo una nietecita llamada Mariana Isabela de 10 años, hija de mi hijo mayor."

CARRERA DE COLOR AZUL

 A los ocho años inició su carrera de futbolista en el equipo Confitería Americana, un equipo del Instituto Ricaldone, a donde llegó por invitación de vecinos de la colonia Zacamil donde radicó.

A la par del Confitería Americana jugaba en el equipo de la escuela "Jesús Obrero" donde estudió y en una ocasión llegó a jugar a un torneo con el colegio Don Bosco y al final se quedó a jugar con ellos.

“Allí me contrataron para que jugara con ellos, aunque no estudiaba (en ese colegio)”, expresó Huezo Pineda quien confesó que sus goles lograron tomar la confianza del entrenador del Colegio Don Bosco y le dieron la oportunidad de que jugara en la selección de la institución Salesiana, donde logró graduarse de bachiller.

A los 16 años, y tras haber demostrado su olfato goleador en los Juegos Estudiantiles lo vieron los directivos de El Roble de Ilobasco que militaba en la liga de ascenso le pidieron al entrenador del equipo muñequero, su papá Andrés “el doctorcito” Huezo, que lo contratara.

“Llegué a jugar a El Roble de Ilobasco en 1976 no por mi papá; al contrario, él no quería que jugara porque para él estaba muy cipote, pero al final lo convencieron”, confesó el ex atacante quien militó con el equipo de Ilobasco tres temporadas.

Con los muñequeros peleó la final del Ascenso de la temporada 1976-77 contra el Santiagueño, pero la perdió y el equipo de Usulután logró subir a la liga mayor.

"En 1979 jugué con la UCA siempre en el ascenso, fuimos subcampeones "ya que nos ganó el Once Lobos la final de ascenso a liga mayor. Luego llegué en 1980 al Atlético Marte", para mí fue un impacto enorme ver a todas las estrellas en el equipo, quedamos campeones en mi primer año en liga mayor con Armando Contreras Palma."

La fortuna quiso que en su formación como profesor de educación física encontrara a Armando Contreras Palma, en ese entonces técnico del Atlético Marte, quien le abrió las puertas del equipo marciano.

"En Atlético Marte jugué 10 temporadas, jugué seis finales, gané tres y las otras quedamos en el tercer lugar y quedé campeón de goleo una sola vez (en 1981 con 13 tantos). Uno de mis mejores momentos en mi carrera álgido de mi carrera fue cuando anoté el quinto gol al Alianza en la final de 1985 ante el archirrival, habíamos sido el mejor equipo del torneo, muchos partidos sin perder y haber perdido ese año la final habría sido injusto", recordó Wilfredo Antonio quien tenía el don de anotar goles en las finales que disputó como marciano.

"En la final de 1980 ante Santiagueño anoté gol y en 1982 también anoté, es un orgullo haber anotado un gol en cada una de las tres finales que gané, en las finales que disputé anoté goles y eso me abrió la puerta como seleccionado nacional", indicó el ex futbolista capitalino.

"El trabajo que hacía en los entrenos y en los partidos oficiales me permitió llegar a la selección nacional en la sub 20 en 1980 donde fuimos a Nueva York, luego en 1983, después del Mundial estuve en la Olímpica para ir a los Juegos Olímpicos en Los Ángeles 1984 y luego en la mayor estuve desde 1983 y participé en las eliminatorias hacia  el Mundial de México 1986, siempre con los mundialistas, para uno de joven era un orgullo haber convivido con ellos, que te enseñaron los bueno y lo malo de cada jugador y poder crecer como persona y como futbolista", destacó el ex ariete quien vistió la camiseta nacional en 13 ocasiones y fue internacional seis veces tras su debut con el combinado nacional mayor el 8 de abril de 1983 ante la sub 23 de México en el estadio Cuscatlán y disputó dos partidos eliminatorios hacia el Mundial de México 1986.

Finalmente Will Huezo admite que "no me hizo falta nada en el fútbol, disfruté cada momento en que estuve en el Atlético Marte, siento que cumplí todo lo que me propuse y lo hice con mucho disfrute", aseguró el ex futbolista quien confesó que la sombra de su padre influyó en su carrera profesional.

"Al principio me reconocían como el 'doctorcito Huezo junior' el primer año en el Atlético Marte, sabía que era una imagen que debía de representarlo lo mejor que podía por su legado, eso me impulsó para trabajar más y jugar al fútbol, al menos logré verlo jugar en los años 60' con el Atlante que fue su último equipo.  Me iba con él a la concentración a dormir, tenía unos cinco años y la verdad lo que recuerdo me marcó mucho haber departido momentos con él como futbolista."

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