Sigue la tensión entre la UEFA y los clubes de la Superliga

Si el primer día tras el anuncio de la creación de la Superliga dio el pistoletazo de salida para el inicio de las hostilidades entre los críticos y los adeptos, el segundo culminó con una guerra contra el nuevo torneo animada por instituciones y personajes relevantes relacionados con el mundo del fútbol que abrieron las primeras grietas: el Chelsea y el City plantean abandonar la nueva competición.
 

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Lo hicieron casi 24 horas después de que su ideólogo, Florentino Pérez, presidente del Real Madrid y de la Superliga, explicara la postura de los doce clubes firmantes en la madrugada de este mismo martes. En el programa "El Chiringuito" razonó sobre las razones por las que decidió junto a sus socios lanzarse a una nueva aventura que iba a revolucionar el mundo del fútbol.


Seguramente vio necesarias esas explicaciones después de 24 horas frenéticas en las que se encontró con muchos críticos. El máximo mandatario blanco argumentó que era necesario dar una vuelta al sistema para evitar la ruina de un deporte cuyo sistema competitivo estaba en decadencia.


Dio un dato: los doce clubes implicados en la Superliga perdieron entre todos 5.000 millones de euros en el último año y medio marcado por la pandemia del coronavirus. También avisó de la perdida de interés de muchos partidos entre equipos grandes y pequeños que ya no generan la misma atención que antes en competiciones como la Liga de Campeones.


Sus explicaciones no frenaron la catarata de críticas a la Superliga europea. Florentino Pérez y el resto de presidentes de los otros once clubes amanecieron con más reacciones negativas del mundo del fútbol y de otros ámbitos como el político. Pero, sobre todo, continuaron las reacciones desde las instituciones que más se ven afectadas con la creación de la Superliga Europea.


La UEFA y la FIFA no se movieron ni un milímetro de su postura inicial. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, confirmó durante el Congreso Ordinario de UEFA celebrado en Montreaux (Suiza) su más firme rechazo a la organización y creación de la Superliga.
"La FIFA es una organización construida sobre valores del deporte y solo puede desaprobar firmemente la creación de la Superliga, que es una tienda cerrada y una ruptura con las instituciones actuales, con las ligas, con las asociaciones, y con la UEFA. Déjenme mostrar el total apoyo de la FIFA al fútbol europeo y a la UEFA", dijo.


En el mismo tono, el presidente de la UEFA Alexander Ceferin se dirigió a los 12 clubes firmantes de la Superliga e invitó a todos a cambiar de "opinión" y a "corregir" su error por respeto a los aficionados y a la historia del fútbol. Además, agradeció la postura de algunas entidades como el Bayern Múnich, el París Saint-Germain y el Sevilla, que se desmarcaron de la nueva competición.


Precisamente, el presidente del Bayern, Karl-Heinz Rummenige, contestó a Florentino Pérez y dijo que la solución para acabar con los problemas económicos es "reducir costes". Su homólogo en el PSG, Nasser Al-Khelafi, añadió que cualquier propuesta sin el apoyo de la UEFA no resuelve los problemas del fútbol porque está motivada por "motivos personales".


En medio de las primeras reacciones del día, casi todas negativas, los organizadores de la Superliga recibieron una buena noticia desde la justicia. El Juzgado de lo Mercantil 17 de Madrid adoptó medidas cautelarísimas para impedir cualquier acción que impida la puesta en marcha de la Superliga.


Dicho Juzgado, tomó esa decisión para prohibir a la FIFA, la UEFA y a todas sus Federaciones o Ligas asociadas "adoptar cualquier medida que prohíba, restrinja, limite o condicione de cualquier modo, directa o indirectamente la puesta en marcha de la Superliga así como cualquier medida sancionadora o disciplinaria contra los clubes participantes, sus jugadores y directivos.


Con este respiro, el club de los 12 echó agua al fuego que anunció Ceferin el lunes: "Vamos a imponer todas las sanciones que podamos cuanto antes, sacarles de todas las competiciones y prohibir a los jugadores participar en ellas", anunció.


Fue un soplo de aire en medio de la tormenta para las entidades firmantes, que, sin embargo, volvieron a escuchar las sirenas de la tempestad desde otros sitios. Por ejemplo, desde el Congreso de los Diputados español, donde varios grupos parlamentarios censuraron la iniciativa de crear la Superliga al considerarla elitista y perjudicial para los clubes más pequeños.


Otros llamaron al diálogo y al acuerdo entre las partes, a las que pidieron un acuerdo. Mientras, el Gobierno español, y mediante un comunicado oficial, también instó al diálogo a la vez que rechazó su apoyo a la competición por "no entender que ha sido pensada y propuesta sin constar con las organizaciones representativas tanto a nivel nacional como internacional".


Pero, y el mundo del fútbol más puro? Cómo amanecieron los protagonistas en el día dos del terremoto?. La mayoría, clamó en contra. Con excepciones. Como la de Andrea Pirlo, entrenador del Juventus, uno de los clubes firmantes, que, pese a decir que no es el más "adecuado" para dar explicaciones, afirmó que su presidente, Andrea Agnelli, "sabe lo que hace".


Mientras, ex jugadores de postín como David Beckham, se lanzó a las redes para posicionarse: "Como jugador y ahora como dueño de un club sé que el deporte no es nada sin los hinchas. Necesitamos que el fútbol sea para todos, necesitamos que el fútbol sea justo y necesitamos competiciones basadas en el mérito. Si no protegemos estos valores, el juego que amamos estará en peligro", dijo.


Sus declaraciones encontraron varios "me gusta", entre ellos los de cuatro jugadores del Real Madrid como Modric, Lucas, Marcelo y Odriozola. Después, los borraron todos. También aplaudieron sus palabras James Rodríguez o exjugadores como Luis Figo.


Pep Guardiola, técnico del City, dijo apoyar a su club aunque deslizó discrepar con la nueva competición: "Tengo mi propia opinión, cuando tenga toda la información, la daré. El deporte no es deporte cuando no hay relación entre esfuerzo y recompensa".


Mauricio Pellegrini, entrenador del Betis, aseguró que la Superliga "destrozaría" el fútbol nacional; Gary Lineker, ex del Barcelona, dijo sentirse "decepcionado" con su antiguo club; Ada Hegerberg, delantera del Lyon, declaró que "la codicia no es futuro; Eric Cantona, un mito del United, se hizo una pregunta: "Le preguntaron estos grandes clubes a la afición que pensaban de esta idea?".


Marcus Rashford, jugador del United, lanzó un potente mensaje en sus redes sociales con una frase de Sir Matt Busby, entrenador del club entre 1945 y 1969: "El fútbol no es nada sin los aficionados"; y, desde el Getafe, el jugador cedido por el Barcelona, Carles Aleñá, mostró su oposición: "Para el fútbol no es bueno que se cree una Superliga".


Además, varias ligas rechazaron oficialmente la Superliga. Lo hizo la Premier League a través de un comunicado oficial después de reunirse con la Federación Inglesa (FA). Igual que la Eredivisie de los Países Bajos. Otros como el dueño del Everton, Farhad Moshiri, declaró que la competición va contra el fútbol británico. En Italia, el Roma, se mostró en contra por ser una competición cerrada.


En España, el presidente de LaLiga, Javier Tebas, declaró que Florentino Pérez "estaba despistado y ahora está perdido". También se pronunció la Asociación del Deporte Español (ADESP), que subrayó que la creación de la competición podría afectar a proyectos en los que colaboran conjuntamente LaLiga y las Federaciones Deportivas Españolas.


Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), se posicionó del lado de la UEFA: "Si todo lo contemplamos desde la perspectiva del negocio, la misión social del deporte se ha perdido", indicó.


Otra voz importante en el mundo futbolístico, Jaume Roures, director general de Mediapro, compartió en EFE su opinión sobre la Superliga: "Dicen que los clubes ingresarán por derechos televisivos como mucho unos 3.800 o 3.900 millones de euros por temporada con la Superliga y ahora están ingresando 3.600 con la Champions. Se hará una escisión en el fútbol mundial por esta diferencia?", cuestionó.


Y, desde Amazon, negaron haber participado "en negociación alguna" vinculada con el nuevo torneo a la vez que manifestó "compartir las preocupaciones planteadas por los aficionados al fútbol con respecto a una Superliga separatista".
En medio de esta catarata de declaraciones, algunos aficionados mostraron su opinión. En el Camp Nou, apareció una pancarta: "El Fútbol Club Barcelona es nuestra vida, no vuestro juguete. ¡Superliga no!.


Hinchas del Chelsea abarrotaron los alrededores de Stamford Bridge para evitar que el autobús de su equipo llegara al estadio para enfrentarse al Brighton. Todos estallaron en gritos de alegría cuando conocieron una de las noticias del día: su club se prepara para abandonar la Superliga.


Al final, entre aficionados, exjugadores, políticos, futbolistas en activo e instituciones, consiguieron que el segundo día tras el anuncio de la creación de la Superliga estuviera marcado por las críticas hacia una competición que, por ahora, tiene muchas voces en contra con unos críticos que han decidido batallar para evitar su desarrollo.

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