Quieren revancha en Águila

Santos Ortiz y Benji Villalobos perdieron la última final emplumada pero saben que la del domingo será diferente, por el rival y por el nuevo plantel de Águila.
 

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La carrera de Santos Ortiz en el Águila ha tenido de todo: goles, asistencias y partidos que lo han impulsado hasta a su regreso con la selección mayor. Lo único que le falta es ganar una final, tras negársele el título en las dos veces que ha jugado choques decisivos.


Primero perdió el título con el Dragón, en el Clausura 2014 (por penaltis 6-5 ante Metapán); dos años después le tocó caer con el Águila y ante su exequipo (1-0); y tres años más adelante vuelve a pelear por el máximo trofeo del fútbol salvadoreño, contra Alianza.

“He disputado dos finales, una con Águila y otra con Dragón y lastimosamente en las dos me tocó perder, pero ahora llego a una tercera final y ya sabemos la clase de partidos que son, el ambiente en que se viven, sé lo que se juegan”, afirma, con serenidad.

Santos sabe que su experiencia en esta instancia le permite transmitir consejos a sus compañeros, especialmente a los más jóvenes del plantel y que pueden tener minutos este domingo en el Coloso de Montserrat.


“Estamos metidos, concentrados, tratando de transmitir eso para que el grupo tenga la confianza para el domingo y hacer las cosas bien. Venimos de menos a más y eso es importante para encarar esta final”, añade en su análisis el volante de los negro y naranja.

NO ES EL ÚNICO.

Otro jugador que sufrió el subcampeonato es uno de los icónicos del Águila y, junto a Ortiz, los dos que sobreviven de la camada de 2016: Benji Villalobos. 

Experimentado, curtido de glorias y momentos célebres, como el penalti que le atajó la ronda pasada a Metapán, y ya hasta perdiendo la cuenta de las finales que jugó (“cinco o seis”, dijo esta semana), Benji sabe que esta clase de cotejos son únicos e irrepetibles.


“Para mí, todas las finales representan algo especial. En la de 2012 (campeones) ante Metapán, tal vez nosotros no éramos favoritos, ellos tenían mucho plantel, pero fuimos campeones. En 2016 nos pesó ser favoritos, tal vez caímos en esa mentalidad de que tal vez ya podíamos tener la copa. Tal vez ese fue el error”, señaló el cancerbero de 30 años.

LO QUE CAMBIA HOY
Y de los errores precisamente se aprende. Para Ortiz, uno de los yerros en 2016 fue confiarse de más. Pero ahora la actitud y las características del rival a vencer son los elementos que cambian respecto al tropiezo tres años atrás, a criterio del mediocampista migueleño.


“La final que perdimos, creo que veníamos en buen momento, un Águila que se había visto bien, ahora llegamos también acabando las últimas instancias de buena forma, eso nos da un plus, un extra, y la final será más motivante por la clase de rival que tenemos hoy. Esa es la diferencia, antes teníamos a un Dragón aguerrido, que metió un gol y que se tiró atrás”, recuerda. 

Y agrega que “ahora se espera una final abierta, de ida y vuelta, sin replegarse y eso hará que sea más emocionante”.

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