"Quedé marcado por lo que hice en la final ante Alianza"

El ex volante brasileño de Águila llamenta que la afición lo recuerde más por la expulsión sufrida en la final de la temporada 1986-1987 contra Alianza donde agredió al charrúa Carlos Reyes que por el fútbol que derrochó.

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Hablar de Eduardo Santana es recordar aquel volante ofensivo que regaló su fútbol a los hinchas de Águila en El Salvador, Municipal, USAC, Aurora y Suchitepéquez de Guatemala entre otros, Olimpia de Honduras, Juventus de Belice  y Liga Deportiva Alajuelense de Costa Rica; pero también es aquel jugador que logra desempolvar la memoria de miles de seguidores aguiluchos para transportarse al domingo 22 de febrero de 1987 cuando Alianza y Águila protagonizaron la final de esa temporada 1986-1987.

Entre otras cosas debió cargar con aquel fatídico terremoto del 10 de octubre de 1986 y que dejó herido de muerte al Monumental estadio Cuscatlán pero que por fin se recuperó para albergar dicha final que marcó definitivamente la carrera deportiva del ex jugador brasileño actualmente de 61 años y que radica por más de 40 años en Ciudad de Guatemala.

La segunda final en primera división entre albos y naranja y negro se definió a favor de los capitalinos en los tiros desde el punto penal tras un 0-0 en  120 minutos de juego y con Águila terminando el partido jugando por 113 minutos con 10 jugadores luego de la expulsión de Eduardo Santana al minuto siete de juego por propinarle una artera patada al uruguayo Carlos Reyes de Alianza tras hacerle éste un perfecto "túnel" al temperamental y talentoso volante carioca (lo cierto es que Águila finalizó ese partido con nueve luego de la expulsión del zaga Carlos Coreas).

Pero la premonición del desaparecido volante uruguayo de los albos a su amigo brasileño una semana antes del duelo fue lo que desencadenó esa acción ilícita.

El uruguayo Rubén Alonso, ex delantero albo, contó que el domingo anterior a la final, jugadores del Alianza y el Águila se reunieron para comer en el redondel Alberto Masferrer, al noroccidente de San Salvador.

Alonso afirmó que "Carlos, quien era amigo de Santana, le dijo 'Eduardo, en la final te voy a tirar un túnel’ y Santana le respondió: ‘No me lo hacés. Te aseguro que no me lo hacés’ y allí terminó todo", recordó Alonso.

Cuando Reyes se lo hizo en el partido a mitad de campo, a Santana no le gustó y le pegó la patada por detrás cuando Reyes se escapaba con balón dominado y que derivó en la expulsión por parte del juez, Carlos Ortiz Cardoza.

"Mi mayor recuerdo en mi carrera deportiva en El Salvador fueron muchas cosas, una de ellas el haber jugado con Águila, pero una de las cosas que aunque se oye mal no me arrepiento haber hecho fue esa acción ante Reyes porque uno solo se debe de arrepentirse de las cosas que uno lo piensa antes, lo que me sucedió con (Carlos) Reyes en esa final ante Alianza fue una cosa del fútbol, sin mala intención, no fue premeditada, fue un momento que sucedió y que me marcó", confesó el ahora entrenador en la segunda división en Guatemala.

Santana admite que "esos siete minutos que jugué de esa final lo recuerdan muchos, hay gente que cuando me reconocen me reclama siempre esa jugada, son cosas que te ponen a pensar y que te marcan de por vida, hice un buen campeonato, un buen torneo con Águila y cuando viajo a San Miguel no falta un amigo que me reproche eso, nunca mezclé las cosas del fútbol con la actitud del ser humano, no soy una persona de mirar las cosas por arriba, siempre he tenido los pies sobre la Tierra", reconoció el ex futbolista con quien le unía una sincera amistad por años con el desaparecido volante uruguayo a quien conoció en Guatemala.

"Con Reyes éramos amigos, platicamos siempre que nos veíamos después de esa jugada y la verdad nunca fue necesario una disculpa, ambos reconocimos que las acciones dentro de la cancha suceden esas y otras cosas, siempre tuvimos una excelente relación y la verdad la diferencia es que mi actitud nunca fue premeditada para dañarlo, nunca lesioné a ningún jugador en mi carrera", confesó Santana.

El ex jugador de los aguiluchos admite además que "mi carácter fuerte me jugó una mala jugada, siempre he intentado ser un líder en los equipos en que llegué a jugar, en Águila debías tener agallas y carácter, un jugador fino no funciona en el Águila, pero carácter fuerte es una cosas y mal intencionado es otra, el que no tenga temple no sirve jugar en el Águila", destacó el jugador quien confesó que al final que haber sufrido esa pintoresca acción de parte de Reyes en una final y a estadio lleno fue algo que él no soportó.

"Por allí esa jugada sí fue algo que no esperaba, creo que a nadie gustaría que le hagan esa jugada, a nadie le gustaría que le hagan eso en una final, siento que el árbitro se precipitó, infelizmente me tocó hacer esa jugada, pero esos siete minutos arruinó el espectáculo de esa final", recordó.

Santana reconoce públicamente que "nunca me ha molestado que me recuerden de esa manera en El Salvador, al principio me causaba tristeza que me recordaran por esa jugada y la molestia que podía sentir era conmigo mismo, la gente me reclamaba con la verdad, pero el tiempo lo resuelve todo, cada vez que me entrevistan siempre sale ese tema en la conversación, me dolió más perder ese título de la temporada 1986-87 con Águila y no pude lograrlo al siguiente torneo porque me fui para Honduras", recordó.

SU NUEVA VIDA

Eduardo Santana ya es un ciudadano más en el vecino país de Guatemala donde lleva más de cuatro décadas residiendo.

"Tengo tres años de haber regresado de Brasil, son 40 años de vivir en Ciudad de Guatemala, trabajo afuera, siempre en fútbol, como entrenador de un equipo de segunda llamado Barillas FC de la ciudad de Santa Cruz Barillas en Huehuetenango, tengo de estar allí dos torneos y vamos por el tercero, llegue en el 2019 y en el torneo anterior se paró todo por la pandemia no se pudo terminar pero tenemos fe que comience en septiembre", aseguró el técnico brasileño ya con 25 años de experiencia en su nueva faceta de entrenador desde que comenzó a enseñar en 1995 en el Juventus de Belice.

Sobre su rol en segunda división en el equipo Barillas FC, Santana explicó que "llegamos por medio de un ex jugador mío, me recomendó y nos ha ido bien, en el primer torneo llegamos a cuartos de final, en el segundo no nos fue muy bien y ahora estamos preparando al equipo para buscar el ascenso, tenemos un buen plantel, mi experiencia en Guatemala me permite saber sus condiciones pese a que estuve ocho años en Brasil donde también trabajé para el fútbol", comentó el jugador salido de las canteras de Flamenco y que jugó además en el vasco Da Gama en la temporada 1977-1978.

Sobre sus motivos de radicarse en Guatemala y no en El Salvador, Santana explicó que "decidí quedarme en Ciudad de Guatemala por cosas de la vida, en 1979 llegué a El Salvador pero comenzaba la guerra civil, me fui a Brasil ya que llegué al Águila prestado del Flamenco y en 1981 me mandó a llamar el técnico chileno don Carlos Javier Mascaró para venir al Xelajú en Guatemala y allí se fueron dando las cosas", admitió Santana quien recordó que no le fue mal jugando en Centroamérica.

"Estuve en Honduras donde quedé campeón con Olimpia, fui después a ganar el título con Municipal y Aurora en Guatemala, fui a Costa Rica a jugar con el Alajuelense y cuando retorné a Guatemala lo hice en el Suchitepéquez donde quedé subcampeón y después jugué en la USAC donde al final llegué como entrenador a mediados de los años 90' luego de hacer los cursos de entrenador y no tengo nada que quejarme de mi profesión", admitió.

El ex volante nacido en Río de Janeiro reconoce que no se le ha presentado la oportunidad de dirigir en primera división aunque sí lo ha hecho en segunda.

"En El Salvador llegué al banquillo del Aspirante de Jucuapa , el Dragón, todos en liga de ascenso aunque no se ha dado la oportunidad de llegar a dirigir a primera, aunque hubo un momento en que pude haber llegado como técnico de Dragón", confesó el temperamental ex volante carioca quien tiene dos hijos en nuestro país.

"Tengo dos hijos en El Salvador, Eduardo Santana de 34 años y Yahira Carina de 32 años, ambos viven en San Salvador, ya soy abuelo, tengo tres nietos y viajo seguido allá, por el momento por el tema de la pandemia no me ha permitido ir a visitarlos y espero que cuando todo esto pase pueda hacerlo", reconoce Santana quien actualmente vive junto a su esposa desde hace 25 años pero no tuvo hijos con ella.

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