"No me da pena decir que cenaba las sobras de las pizzas que mandaban a traer"

Firpo es un amor que también le dio pasajes de sufrimiento al exdelantero taurino, Herbert Barrera. Recordó que pasó grandes carencias en el plantel taurino. Una de esas fue no tener dinero para poder pagar sus cenas en la casa club. 

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"No me da pena decir que cenaba las sobras de las pizzas que mandaban a traer"

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Un año antes de su incorporación a las filas de Luis Ángel Firpo, en 2007, Herbert Barrera, le había hecho frente a un aguacero que cayó en el estadio Cuscatlán en medio de la final entre Isidro Metapán y el plantel usuluteco. El gol del brasileño, Favio de Azevedo (QEPD) terminó de humedecer los objetivos del equipo pampero, que tuvo que ver cómo se le escapaba la corona.

Bqrrera no se arrepentía de haber ido a apoyar a los toros, pero por su cabeza pasaba ese largo trayecto de regreso a casa desde el estadio Cuscatlán a Usulután y, encima de eso, con la manos vacías, porque a su Firpo, al que califica como su amor eterno, le tocó el lado amargo de la derrota.

Solo un año después, Barrera, el de la Isla del Espíritu Santo, Usulután, se pudo poner la camisa del equipo pampero. Fue para ganar junto a sus compañeros la final de 2008 frente a FAS por 1-0, con un penal cobrado por Guillermo Morán. Tiene con él aún la presea que le entregaron luego de ese compromiso, en la fase de premiación.

Ese título fue de los escasos momentos de gloria que tuvo en el plantel usuluteco en 2008-2010. El exatacante también trajo a cuenta el lado no tan bueno en el camerino firpense y lo tortuoso que fue para él la convivencia en la casa club de los toros, en San Salvador,sobre todo con los que ya eran consagrados en el plantel.  

"Te puedo decir que lo que pasé en Firpo fue grandioso y me gustó mucho, pero en la misma tuve que sufrir. La mayoría de los que estaban en la casa club ya tenían un nombre. Se iban a comprar el tipo de comida que quisieran o la mandaban a traer. En la casa club no hacían cena, recuerdo, y yo de dónde iba a agarrar dinero para ir a comprar comida con los compañeros. Yo prestaba dinero acá en mi casa para irme a San Salvador, pero cuando me pagaban, ya lo debía. No me quedaba nada. Ganaba $380 al mes. Tú sabes que no te pagan al día en los equipos. Yo tenía en la casa club una habitación en la que solo cabía mi cama. No me da pena decir que cenaba de las sobras de las pizzas que mandaban a traer los otros compañeros desde la casa club. Tipo 11 de la noche, bajaba a la mesa de madera que tenían cerca de la entrada de la casa, veía que nadie estuviera despierto para ir a comer de lo que sobraba de las pizzas", expresó con detalles el exfutbolista, quien ahora tiene 33 años y está alejado del fútbol para hacer tareas agrícolas y entregas a domicilio de material de construcción en la Isla Espíritu Santo. 

Barrera no duda en afirmar que Firpo es su amor eterno, ese que se jura para siempre. Pero no olvida que fue el timonel argentino, Hugo Coria, quien en 2010 le sugirió que mejor buscara un equipo de medianía de la tabla o en el que hubiera objetivos menores a los de los toros.

"Me dolió mucho cómo se comportaron conmigo de parte de la directiva. "Pato" Barroche ganaba $6,000 y Leguizamón ganaba entre $3,000 y $4,000. En la final que jugamos contra Metapán en 2009 , yo tenia a "Pato" Barrohe en la banca y solo ganaba $380 por los descuentos de renta. Me decepcioné tanto y mejor me vine para mi casa. Hugo Coria me dijo que la directiva lo exigía en su cargo y no quería perder su trabajo. Me dijo que mejor me fuera para un equipo chico y yo le dije que estaba bien. Me fui a Marte y los consagrados de ese equipo me dijeron que solo iba a cobrar solo un mes y medio a lo mucho y mejor me fui a la Isla. La historia de Firpo es la de nunca acabar", relató casi con nudo en la garganta el exjugador pampero, en plática con EL GRÁFICO.   

Aislado

Barrera ha terminado ya de hablar de la parte deportiva, que solo le dejó el refuerzo del cariño para Firpo, pero quizá más desde la trinchera de un hincha. En medio de la pendemia por coronavirus, el exdelantero da gracias a Dios que desde la Isla Espíritu Santo, en Puerto El Triunfo, Usulután, pasa aislado y no reporta casos del virus en su lugar de residencia.

"Estamos acá encerrados en la Isla y esperamos en Dios que no venga. Gracias a Dios no nos falta el pan de cada día. Acá podés pescar, garrobear, ir a sacar punches y más y lo mejor que en un ambiente seguro, Soy de una isla pobre, pero acá todos estamos en la rebusca", dijo el exdelantero, quien también jugó en el ascenso en el plantel de Espíritu Santo.

Ahora, en medio de los aguaceros por la tormenta Amanda, el exjugador deFirpo debe hacer una pausa en sus tareas agrícolas, en las que según él gana mejor comparado a su paso con Firpo. "Acá solo hay acceso a la Isla por mar, no se puede por tierra. Trabajo con un señor que tiene ferretería y yo lo que hago es ir a dejar el material en la motocicleta. Entrego arena, blocks, láminas. Ese es mi trabajo. Quizá ganó mejor de lo que ganaba en Firpo y estoy con mi familia. En la entrada de la Isla hay unos vigilantes que te piden el DUI y te dicen a qué hora a vas a salir. Si no salís a esa hora te van a traer con la Policía", explicó el exjugador pampero .

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