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Neymar va por el récord de Pelé

El atacante del PSG podría alcanzar un récord para su selección si logra convertir doblete ante Serbia. 

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Tan cerca de superar algunos registros de Pelé como lejos de equiparar la estatura mundialista de O Rei, dueño de tres títulos. Neymar desembarca con 30 años en su tercer Mundial y la consideración vigente de que es el mayor talento futbolístico de Brasil desde Ronaldo Nazário hasta acá. Justamente, el Fenómeno fue la gran figura del seleccionado que completó el pentacampeonato en Corea-Japón 2002. Desde entonces se desplegó la hegemonía europea en la obtención de coronas.

Si hay un candidato para que la copa viaje a otro continente, ése es Brasil. Y si hay un futbolista que se preparó a conciencia y se siente en condiciones de contribuir al objetivo colectivo y a la entronización individual, el señalamiento es a Neymar.

El recorrido de Brasil en el Mundial de Qatar comenzará este jueves, frente a Serbia, por el grupo G y a las 16 de la Argentina, con televisación de TyC Sports. El entrenador Tite no quiso adelantar la formación, pero se especula con un batallón ofensivo liderado por Neymar, a quien secundarían Lucas Paquetá, Richarlison, Raphinha y Vinícius, con Casemiro como única ancla defensiva en el medio para cuidarles las espaldas. La sola mención de ese poderío atacante despertó una inquietud irónica del entrenador de Serbia, Dragan Stojkovic, durante la conferencia de prensa: “¿Queda alguien atrás para defender?”.

Cuando pise el Lusail Iconic Stadium, Neymar tendrá la primera oportunidad de alcanzar el récord de Pelé como máximo goleador histórico del seleccionado de Brasil. Está a dos tantos: 75 contra 77. Es cierto que, a medida que avanzó el negocio del fútbol y los calendarios se saturaron de partidos, las posibilidades de Neymar aumentan considerablemente. Porque sus 75 goles se dieron en 121 encuentros, mientras que Pelé necesitó 92 para sumar los 77.

Mientras Pelé tiene el récord de haber vestido la camiseta Nº 10 verde y amarilla en cuatro mundiales, Neymar será el que más se le acercará, al llevarla por tercera vez. Cada vez que piensa en sus dos mundiales, a Ney se le dibuja una mueca de disgusto por razones físicas. En el primero, nada menos que en su casa y con apenas 22 años, fue sacado de la cancha por un artero rodillazo del colombiano Camilo Zúñiga a la espalda. Sufrió una fractura en una vértebra lumbar que por poco no lo dejó para siempre en un silla de ruedas, según los médicos. Ese partido fue por los cuartos de final, y al siguiente, ya sin su mejor individualidad, Brasil pareció sentirse desprotegido y Alemania lo barrió con un histórico 7-1.

A Rusia 2018 llegó en una carrera contra el tiempo para ponerse en su mejor condición física. Unos meses antes había sufrido una fractura de un quinto metatarsiano y apuró los plazos de recuperación, pero nunca se sintió pleno. Tite contó hace un tiempo una infidencia sobre la eliminación en los cuartos de final: “Neymar me dijo después de ese partido contra Bélgica: ‘Profesor, si estaba bien, empatábamos’. Estaba en un proceso de recuperación y era consciente de su importancia en la selección, por eso siempre quiso estar”.

Neymar suma 10 partidos mundialistas y seis goles. La gloria de los títulos le ha resultado mayormente esquiva en la canarinha. Un poco perdida en el tiempo quedó la única coronación: la Copa de las Confederaciones 2013, en la que marcó cuatro tantos en cinco cotejos. Las copas América tampoco se le han dado bien. Perdió la última en una final en el Maracanã contra su amigo Lionel Messi. En la anterior, también organizada por Brasil en 2019, otra vez el infortunio de las lesiones lo dejó al margen a último momento.

Esta temporada, Neymar señaló con resaltador la Copa del Mundo. Eso implicaba llevar una carrera más profesional en Paris Saint-Germain, club que a mediados de este año pensó seriamente en ponerlo en venta porque le resultaba incontrolable su vida disipada, entre fiestas, compañías poco edificantes y escapadas a Brasil. Y también porque permitirle esos excesos podía quebrar la disciplina que se exige al resto del plantel, si bien Messi ya lo conoce de la época de Barcelona y asume que son un poco inescindibles el Neymar talentoso en la cancha y el personaje que fuera de ella se deja tentar por la juerga.

Lo que no conseguía el adoctrinamiento de los dirigentes de PSG, lo pudo la cita qatarí. Ney hizo una pretemporada muy fuerte, cuidó sus hábitos y firmó un primer tramo de temporada muy bueno, tanto en la Ligue 1 como en la Champions League. En varios partidos tuvo un rendimiento superior al de Messi y al de Kylian Mbappé. Siempre moviéndose desde el sector izquierdo hacia adentro, para favorecer su perfil derecho, porque en el sector opuesto no se siente cómodo. En 14 fechas de la liga francesa acumula 11 goles y 9 asistencias; en cinco de la Champions, 2 tantos y 3 pases-gol.

Neymar nunca consiguió ganar el Balón de Oro por el que siempre suspiró. Está cerca de cumplir una década en el fútbol europeo. Surgió en Santos, club en el que sigue trabajando la psicóloga Juliane Fechio, que, consultada por el sitio UOL, respondió cómo era de garoto: “Neymar tenía la habilidad psicológica que, en mi opinión, es la más importante para un atleta: la habilidad de la confianza en sí mismo. Además, estaba motivado, participaba en todos los trabajos que le eran propuestos y tenía capacidad de trabajar en equipo. No sólo es, en mi opinión, un talento deportivo (biológicamente hablando), sino que también tiene la capacidad de aprovechar al máximo sus habilidades innatas. Los atletas que logran triunfar en el fútbol no sólo son buenos técnicamente, sino que también son capaces de resistir la presión y tener autodisciplina independientemente de la situación”.

En la última elección presidencial de Brasil, Neymar hizo campaña por Jair Bolsonaro, lo cual le valió varias críticas. Le cuestionan que saliendo de la pobreza extrema haya apoyado a un candidato que –argumentan– no tiene por prioridad a los más desfavorecidos. Y antes de viajar a Qatar también levantó polvareda porque publicó una foto del pantaloncito de Brasil con una sexta estrella, como si ya fuera campeón. “Soberbio” y “agrandado” le dijeron en las redes sociales, y Ney salió a defenderse en su cuenta de Twitter: “Soñar, apuntar y poner tu objetivo como prioridad no es menospreciar a tus rivales, sino una meta para que vayas en su búsqueda. Mañana comienza. Vamos que vamos”.

Y ahí va Neymar, a tiro de un récord de Pelé y ansiando que sus gambetas lo conduzcan a un primer título de campeón mundial.

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