Medio siglo con sello mundialista

Este 3 de junio se cumplen 50 años que El Salvador debutó en una Copa del Mundo de fútbol cuando nos enfrentamos a Bélgica en el estadio Azteca para cerrar la primera fecha del grupo A donde México y la URSS empataron 0-0 en el partido inaugural.

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Este 3 de junio El Salvador cumple 50 años de su debut en una Copa del Mundo, el de México 1970 al cual se asistió como ganador legítimo de las eliminatorias de la CONCACAF que otorgó solamente una plaza ante el boleto que tenía ya asegurado el país anfitrión y con el migueleño Juan Ramón "Mon" Martínez como campeón de goleo con siete anotaciones en 11 partidos.

El martes 3 de junio de 1970 al mediodía, El Salvador debuta en la Copa del Mundo ante Bélgica, la selección europea que participaba por quinta vez en un Mundial mayor de fútbol luego de su última cita en Suiza 1954 tras eliminar en una cuadrangular a las selecciones de España, Yugoslavia y a Finlandia al totalizar nueve puntos producto de cuatro victorias y un empate en seis partidos.

Ese día, con el chileno Hernán Carrasco Vivanco en el banquillo, El Salvador saltó a la cancha del estadio Azteca ante 92 mil 205 aficionados con un uniforme completo color blanco.

La formación histórica del primer partido oficial en una Copa del Mundo fue con Raúl Alfredo "Araña" Magaña en la portería; la defensa con Roberto González "la Burra" Rivas por la derecha, el capitán Salvador Mariona junto al migueleño Saturnino Baltazar "Ninón" Osorio en la zaga central y Mauricio Manzano por la izquierda; José Antonio "Ruso" Quintanilla, Jorge "el Indio" Vásquez, Salvador Flamenco Cabezas y Ernesto "Caníbal" Aparicio en la volantia; en el ataque con Juan Ramón "Mon" Martínez y Mauricio "Pipo" Rodríguez.

El marciano Santiago Cortez Méndez ingresó a los 22 minutos de juego por Manzano por lesión y Genaro Sermeño entró al 80' por "Pipo" Rodríguez.

Bélgica era dirigido por Raymond Goethals saltó al campo de juego con camiseta roja y calzoneta negra, medias rojas con  ribetes color amarillo y negro.

El técnico belga mandó ese día a Christian Piot en la portería; Georges Heylens, Jean Thissen, Nicolás De Walque y Jan Dockx en la defensa; Leon Semmeling (Odilon Polleunis), Wilfried Van Moer y Johannes De Vrindt en el mediocampo; Paul Van Himst, Wilfried Puis y Raoul Lambert en el ataque.

El partido fue dirigido por el rumano Andrei Radulescu, asistido por dos alemanes, el oriental  Rudolf Gloeckner y el occidental Kurt Tschenscher.

El Salvador se quitó en parte el miedo escénico por su debut pero no lograba meter en problemas a Piot el portero de 22 años del Standard de Lieja que vistió ese día un suéter color verde con calzoneta negra.

En los primeros 10 minutos de juego Bélgica había desperdiciado dos tiros de esquina, sus atacantes fueron sorprendido en dos ocasiones en fuera de lugar y Magaña había visto con angustia un par de remates de larga distancia que salieron cerca de su portería; hasta allí el ataque europeo pero una mano involuntaria sancionada a "Mon" Martínez en su apoyo defensivo cuando intentaba un contra ataque permitió la recuperación del balón a los belgas quien por intermedio de  Van Moer abrió el marcador con un potente derechazo desde fuera del área ante pase en corto de Wilfried Puis para vencer a Magaña a los 12 minutos de juego.

El Salvador resistió todo el primer tiempo y cuando comenzaba de nuevo a tomar confianza sobre la portería de Piot una escapada por la derecha de Semmeling al 54'  permitió que el volante del Standard de Lieja mandara un centro cerrado, cerca del primer palo de Magaña quien ante el acecho del capitán Van Himst (quien buscó cabecear el centro del "7" belga) provocó el error del portero santaneco quien se lanzó en falso por la pelota sin lograrlo para que de nuevo Van Moer, el volante ofensivo del Standard de Lieja, venciera a placer con la puerta vacía para marcar su doblete en el juego ante el cierre tardía de los dos centrales salvadoreños.

Bélgica, a través de Semmeling, estuvo a punto de vencer a Magaña al 75' pero un cierre tardío de Santiago Cortez Méndez, quien ingresó por Manzano de forma improvisada, provocó la jugada del penal.

Llegó Raoul Lambert, el atacante de 25 años del Brujas y con un fuerte zurdazo al rincón bajo izquierdo de Magaña quien se lanzó segundos después en ese costado puso el definitivo 3-0 a favor de Bélgica y marcar así nuestro debut en Mundiales.

OPINIONES

Medio siglo después muchos de sus protagonistas que han sobrevivido admiten que las sensaciones que tuvieron ya sea en el césped del estadio Azteca o en el banquillo nacional es indescriptible por el debut mundialista.  

"Cómo pasa el tiempo, 50 años de nuestro debut, la verdad con todo lo que ha estado pasando en el país no me había preocupado en reflexionar que estamos a las puertas de una celebración inmensa, fue una gesta enorme lo que se hizo para clasificarse y jugar esos tres partidos en México ante rivales muy superiores es algo difícil que se repita en la historia de El Salvador", aseveró el chileno Hernán Carrasco Vivanco, técnico de ese combinado nacional.

El estratega sudamericano que arribó al banquillo nacional dos meses antes de la cita mundialista en sustitución del argentino Gregorio Bundio quien fue relegado al apoyar las protestas económicas de sus jugadores admite que ese período fue difícil por la manera en que se manejo la preparación de los 22 jugadores que escogió al final por presión para aceptar el cargo.

"Se me brindó la oportunidad de ser electo para llevar a la selección a México ya clasificado, la preparación fue un desastre por los reclamos y los premios que los jugadores se habían ganando y por ellos fueron vetados por las autoridades de esa época", recordó Carrasco.

"Cuando faltaban dos meses comenzaron a buscar al nuevo DT y no lo encontraron por ninguna parte, por eso me llamaron cuando estaba en Atlético Marte luego de ser separado del Alianza y por mi experiencia me dieron ese equipo a mí, cuando los dirigentes de la federación agotaron sus recursos, por eso les dije primero que no lo aceptaba si no daban las facilidades para prepararlos y fue por la petición directa del propio presidente de la República de esa época (Fidel Sánchez Hernández) que acepté, pero con la condición que me dejaran llamar a los jugadores que quería, por eso fue que llamaron a la mayoría de esa selección que había sido vetada al principio por la FESFUT", destacó el estratega sureño.

Por su parte el ex volante de ADLER, Salvador Flamenco Cabezas, recordó ese partido al manifestar que "ante Bélgica los jugué los 90 minutos, estuve en los tres partidos de esa Copa del Mundo, era un equipón el que tenía Bélgica, la sensación que tenía por cantar y escuchar el himno nacional fue inmensa, mis piernas me temblaban, muchos de los jugadores de Bélgica me llevaba casi dos cuartas de diferencia en la estatura" manifestaba el volante creativo mundialista.

Mientras que Salvador Mariona, ex defensor central de Alianza y capitán de esa selección de 1970 dijo que "salimos de San Salvador hacia Ciudad de México unos 22 días antes del inicio del Mundial, don Hernán insistía que debíamos aclimatarnos a la altura de la ciudad de México y su experiencia le dictaba que se debía aclimatarse a eso pero no se le escuchó", lamentó.

"Ya sabíamos ante Honduras lo que es la altura de México y jugar en el Azteca, en parte era una ventaja para nosotros, con una gramilla distinta a la que tenía el Flor Blanca y otros estadios del país de esa época. Pero lo que sentí dentro del estadio antes de ese partido ante Bélgica es una cosa que nunca sentí ya que el partido más difícil siempre es el primero, estábamos debutando en una Copa del Mundo sin tener fogueos fuera del país ya que en esa época no nos dieron partidos y lo que se pensaba en mandarnos a jugar a Europa nunca se concretó", confesó el ex defensor central tecleño criado desde pequeño en la población de Izalco.

"Cuando escuchás el himno nacional en un torneo así sentís que se te suben las hormigas a la cabeza y las manos te comienzan a temblar, por eso cuando escucho comentarios o críticas de personas que posiblemente nunca tocaron un balón en un estadio sabemos lo que nos sucedió en ese momento, algo mágico, algo que nunca habíamos pasado para jugar ante más de 50 mil aficionados", reflexionó.

El arquitecto Tomás Pineda, uno de los dos porteros suplentes en esa selección mundialista de 1970 afirmó que "jugaba con Juventud Olímpica en esa época junto a Mon Martínez, de ese partido al mediodía recuerdo que todos estábamos ansiosos en debutar, jugar aunque sea unos minutos, el entusiasmo que existía era enorme, todos nos turnábamos para entrenar. El juego inaugural ante Bélgica fue especial pero nos demostró su superioridad y pese a perderlo no nos achicamos, lo enfrentamos como se debía", admitió Pineda.

Entre tanto, el ingeniero Mauricio "Pipo" Rodríguez, uno de los delanteros de esa selección nacional, aseveró que "el primer partido y el miedo escénico nos afectó a todos, era un momento especial el que sentíamos luego de un largo camino de las eliminatorias y a la hora de la verdad fue un partido parejo, incluso llegamos más que ellos en el segundo tiempo pero la historia sentenció en contra de nosotros, lo mismo nos pasó con la URSS al empatar sin goles en el segundo tiempo sin su mejor hombre en la cancha, afirmó el atacante capitalino quien sumó dos goles en las eliminatorias hacia la Copa del Mundo en México 1970, los dos que le anotó a Honduras en el Azteca en 1969 para eliminar a los vecinos.

LAMENTOS SIN RESPUESTA

Del grupo de 22 jugadores que el técnico Hernán Carrasco Vivanco escogió para viajar al Mundial de México 1970 aún sobreviven 14 quienes viven tanto en el país como en el extranjero.

Todos los sobrevivientes, incluyendo al técnico chileno, reconocen que los desaciertos de las autoridades de la FESFUT de esa época echó en gran medida al traste el trabajo de cada uno de esos seleccionados quienes sufrieron de mentiras y desidia de parte de los dirigentes de ese tiempo y que afectó en gran medida a la poca preparación que se tuvo antes de viajar a México.

"Los partidos de fogueo lo hicimos en México pero perjudicial ya que en vez de ir a un hotel nos llevaron a un motel y en esas condiciones nos preparamos, había gente de baja sociedad con quien convivimos y eso afectó", confesó Carrasco Vivanco. "Antes de viajar a México habíamos ido a Perú para enfrentarnos en un amistoso y rechacé ir a jugar otro a Ecuador a otro amistoso porque el viaje por avión no era seguro, por eso regresamos al país para preparar el viaje a México."

El técnico sudamericano quien sumó 32 partidos como seleccionador nacional en sus dos etapas (1965 y 1970) reconoció que "nuestra participación y por las condiciones en que se trabajó, con dificultades económicas, psicológicas por hospedarnos en un motel y por el poco trabajo que se hizo por culpa de los encargados de la FESFUT de esa época siento que hicimos una participación más que decorosa ya que también fue mi único mundial como técnico", admitió.

"Lo que sucedió en México no fue ni culpa mía ni menos de los jugadores, fueron las circunstancias que rodearon a esa selección dos meses antes, mi prestigio como técnico lo puse en juego en ese Mundial y es una cólera lo que aún siento por la manera en que nos trataron a todos" reclamó Carrasco Vivanco.

"Cómo era posible que una selección mundialista de fútbol llegue a la ciudad de México a hospedarse a un motel en una zona roja, con delincuentes en la calle, estábamos en el segundo piso donde las prostitutas se paseaban a cada rato, espero que nunca se vuelva a hacer una logística así porque lo que se juega es el prestigio de un país", comentó con molestia.

Por su parte, Flamenco Cabezas abonó al tema al denunciar que "lástima que la FESFUT de esa época con Mario Guerrero a la cabeza nos mintió al no pagarnos ese premio de $2 mil dólares para cada uno de los jugadores, la mitad por eliminar a Honduras y el resto por clasificarnos a la Copa del Mundo, por lo que ya son medio siglo de esa deuda más que todo moral que esperar que nos cancelen esa promesa del Coronel Guerrero que fue solo de palabra, nos reunió y nos dijo que del dinero que le llegara (unos $300 mil dólares) de la FIFA por estar en el Mundial de México nos pagaría, pero el dinero llegó por partes y cuando nos eliminaron dos meses después ya no lo vimos nunca, se quedó con ese dinero que nosotros lo ganamos con fútbol", acotó.

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