“Me quedó la espinita de no levantar un título en la primera división”

El defensor colombiano-salvadoreño Miguel Solís, habló de su carrera en el fútbol nacional, de su retiro del fútbol activo a los 38 años de edad y de sus nuevas obligaciones familiares.

 

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Miguel Solís se retiró a los 38 de edad en el año 2018 jugando en la segunda división con el Alacranes, dice que podía dar más en el fútbol salvadoreño “unos años más”, pero que optó por el retiro,  ahora pasa más tiempo con su familia en Ahuachapán y viaja durante el año a Guatemala, para jugar diferentes torneos de veteranos con el Jutiapa.

Llegó al país en el año 2003 con la promesa que jugaría con un equipo de la primera división, pero los promotores le fallaron y terminó jugando con el Once Municipal de la segunda división, logró el ascenso a la liga mayor esa campaña. Tenía 23 años de edad, muchos sueños por cumplir y no imaginaba que El Salvador se convertiría en su segunda casa.

Solís es recordado en la liga mayor por su paso por el equipo canario, formó su familia en Ahuachapán y le guarda mucho cariño a la ciudad.  Le quedó la espina clavada en su carrera porque no pudo levantar un título; cuando el equipo fronterizo ganó la final del 2006, no formó parte del plantel porque estaba operado de su rodilla, mientras que la final del 2011, la perdió ante el Isidro Metapán. 

En octubre próximo cumplirá 17 años de vivir en El Salvador, desde el año 2010 adquirió la nacionalidad salvadoreña y tiene familia establecida en Ahuachapán: esposa y dos hijos “estos años en el fútbol me dejó aprendizaje,  grandes amistades, me dejó una familia, esposa, hijos, es lo principal”.

En el país jugó  con el equipo canario y con el Independiente, Universidad de El Salvador, Chalatenango, Once Lobos, Pasaquina y firmó su retiro en el año 2018 con el Alacranes de la liga de plata.

“Me faltó en mi carrera quedar campeón porque justo ese año (2006) me operaron de la rodilla, tanto tiempo que estuve en el Once Municipal y justo ese torneo me operan, lamentable. Siempre tuve mucho cuido en mi carrera, mucho descanso, yo no era mucho de lesionarme, siempre quería estar en el equipo titular y aunque fuera con dolores, cumplía y aportaba”, añadió.

Manifestó que “siempre me caractericé por dar lo mejor a todos los equipos, esas ganas de querer ser el mejor y demostrarlo, me llevó a jugar hasta con dolores y problemas. Incluso con falta de pago, siempre jugué”.

La falta de pago y problemas dirigenciales fueron constantes en su carrera “cuando salí de Colombia me ofrecieron de todo, te pintan muchas cosas… ya estando acá y con el deseo de jugar, se queda uno. Más cuando te encariñas con las personas y equipos, lo demás, pasó a segundo plano. Fue recurrente la falta de pago”. 

Contó que “me dijeron que venía a un equipo de primera división, pero no fue así, ya estando aquí, tenía que sacar el coraje y aguantar cosas, de hecho, aguanté. Decidí quedarme, ascendimos a la primera división. Llegué en octubre (2007), comencé a jugar en noviembre y en mayo siguiente (2008) le ganamos al Once Lobos y ascendimos. Me motivé y por eso me quedé  porque jugaría en la liga mayor”, añadió.

Por la operación de rodilla se perdió la final del Apertura 2006, el Once Municipal se impuso 3-1 al FAS; participó en la final del Apertura 2011, pero perdió el duelo ante el Isidro Metapán, 1-0.

Vive en Ahuachapán junto a su esposa Julissa; su hija María Camila, de  14 años y Miguel, de  11 años de edad.

Solís comenzó a jugar a nivel profesional en 1998 con el Deportivo Cali, también militó en el Cortuluá, antes de partir  El Salvador en el año 2003 “ahora paso más tiempo con mi familia, cuando uno está jugando, tiene que estar fuera (de casa) siempre, ahora debo de aprovechar ese tiempo, me salieron ofertas de equipos de la segunda división, pero no se pudo”, reconoció.

Ganas no le faltan de volver al fútbol, tiene 40 años de edad y  “mantengo mi nivel, creo que al superar una pretemporada, puedo volver a jugar, pero ya no, me quedo quieto”.

Tras su salida abrupta del Alacranes de Chalatenango de la segunda división, pensó en seguir ligado al fútbol “incluso quería más años, me siento bien para jugar, pero son etapas que uno debe de aprender a cerrarlas. Es difícil dejar de jugar, me hace falta, a disciplina me hizo bien, llegar jugando a esta edad, me entreno todos los días por salud y porque juego torneos en Guatemala de veteranos, llegan jugadores con calidad, experiencia. Desde mi retiro, he jugado con el Jutiapa”.  

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