Marco Antonio Pereira lucha por su vida en su natal Brasil

El ex zaguero central de varios equipos de primera división retornó hace un mes y medio a su natal Río de Janeiro donde junto a su familia libra una batalla por vencer su enfermedad que lo ha postrado en cama y que le ha producido ceguera parcial.

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El nombre de Marco Antonio Pereira es familiar para aquellos que tuvieron la oportunidad de verlo jugar en la zaga central del Once Lobos de Chalchuapa, Luis Ángel Firpo de Usulután, Metapán, FAS de Santa Ana, Chalatenango, Dragón o en el Águila, ambos de San Miguel. Su sobriedad a la hora de marcar y su sentido de anticipación lo hizo dueño de su puesto en la defensa de esos equipos o en última instancia como volante de marca, rol que también desempeñó con maestría.

Pero en la actualidad, el ex zaguero carioca de 63 años libra la mayor de sus batallas fuera de los campos de juego ante una enfermedad que le ha robado su contextura física, sus reflejos, sus fuerzas y sobre todo está minando poco a poco sus deseos de vivir, algo que aún mantiene vivo gracias al trabajo que hicieron sus ex colegas radicados en los Estados Unidos que le han brindado su apoyo económico y fraternal a fin que el ex futbolista brasileño lograra viajar hacia su natal Río de Janeiro donde bajo el cuido de sus familiares está librando su batalla por mantenerse con vida.

 "Llegué a Río de Janeiro el 24 de junio pasado procedente de Houston donde viví por más de 20 años, antes vivía en El Salvador, me retiré en 1993 jugando para el Apaneca", recordó con dificultad el ex futbolista quien reside actualmente en casa de Cassia Regina, una de sus hermanas, junto a su otra hermana, Claudia maría y su sobrino, Rodrigo.

Pereira sufre actualmente de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), definida médicamente como la enfermedad de la neurona motora o enfermedad de Lou Gehrig que causa la muerta de las neuronas que controlan los músculos voluntarios la cual produce rigidez muscular, espasmos musculares en todo el tiempo debido a la degeneración de las neuronas motoras superiores e inferiores.

"Acá en Brasil ya me está tratando un médico, estoy medicado, tratando la manera de superar este mal que me está acosando", admitió el jugador que llegó a El Salvador allá por 1982 procedente del Bangú brasileño donde se formó.

"Uno debe siempre creer en Dios, nada es fácil, hay que luchar. Quiero seguir viviendo, es mi mayor deseo, mi problema comenzó al perder peso, poco a poco esta enfermedad me ha estado minando mis fuerzas, tengo una clase de diabetes, he perdido la vista en uno de mis ojos, el derecho, padezco de glaucoma", confesó el ex defensor central carioca.

La decisión de abandonar los Estados Unidos para unirse a su familia en Brasil fue del propio jugador quien reconoce que su enfermedad por el momento no tiene cura y busca palear un poco los síntomas al lado de sus familiares.

"Mi familia está en Brasil, estoy en casa de unos parientes, tengo tres hijos, es lo que yo conozco, lo que pasa que de joven fui un poco pícaro, lastimosamente no tengo ninguna comunicación con mis hijos", comentó Pereira quien sigue siendo asistido en el hospital Salgado Filho en Río de Janeiro.

SU LEGADO

Pereira se retiró del fútbol de la primera división a principio de la década de los años 90' luego de ser partícipe con el Metapán FC en la temporada 1990-1991 y donde tuvo de compañeros a los foráneos a los paraguayos Gervasio Martínez Cañete y Emiliano Ramón Fernández Riera junto al uruguayo Julio César Tejera.   

Terminó sus días de jugador militando en los equipos de Independiente de San Vicente (1991-1992) y en el Apaneca (1992-1993) luego de 11 años de jugar en El Salvador tras su arribo al país en 1982.  

"(Luis Ángel) Firpo me llevó a El Salvador en 1982, antes jugaba con un equipo llamado Bangú de Río de Janeiro", recordó Marco Antonio sobre su equipo donde se terminó de forjar en Brasil en la temporada de 1980 tras sus inicios con 20 años en el Marissol FC de Sao Paulo donde estuvo por tres temporadas desde 1977.

Pereira arribó a Guatemala para enrolarse al Iztapa en la temporada 1980-1981

"Llegué a Usulután, luego me fui a Chalchuapa, luego para San Miguel, después a Chalatenango, Dragón, Independiente y Apaneca", recordó el ex futbolista quien encontró en su paisano Francisco Salvador Filho en uno de los que le proporcionaron el apoyo para recaudar fondos para su tratamiento preliminar en Houston y posteriormente para los gastos de traslado hacia Brasil.

"Toda la comunidad que reconoce la labor y el legado que ha dejado marco Antonio en el fútbol en general, especialmente en El Salvador se ha reflejado en la respuesta que se ha logrado obtener para que él se pueda tratar esa enfermedad", afirmó el ex jugador brasileño.

Su sobrino, Rodrigo Pereira, aseguró que "los gastos médicos de mi tío, su traslado y todo lo que ha implicado para tenerlo acá con nosotros han sido cancelados por sus amigos en los Estados Unidos, es algo que él reconoce y agradece y por eso accedió a viajar para su tratamiento", indicó.

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