La noche en que Diego Maradona y Jorge "El Mágico" González se enfrentaron en el Cuscatlán

Tras la confirmación del deceso de Maradona, El Gráfico recuerda la noche del 26 de octubre del 2006, el día en que los astros del balón, “El Mágico” Jorge González y Diego Armando Maradona enriquecieron la grama del estadio Cuscatlán con su toque, sus goles, carisma y alegría de su fútbol.

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La noche en que Diego Maradona y Jorge

La noche en que Diego Maradona y Jorge "El Mágico" González se enfrentaron en el Cuscatlán

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El duelo de ensueño que se esperó por años se hizo realidad el pasado 26 de octubre del 2006 en el estadio Cuscatlán. El mago salvadoreño y el crack argentino se vieron las caras, se dieron un abrazo, y compartieron durante una hora su pasión por el balón en un Showbol emocionante.

Ese día, no fue necesario que estos dos tipos jugaran al fútbol para sacar aplausos del público que asistió al Coloso de Monserrat. Apenas bastó que salieran del túnel y caminaran sobre el pasto con los tacos puestos para crear una fascinación colectiva.

Al filo de las 6:40 p.m., Maradona salió por primera vez de los vestuarios, volteó a ver el sector de sol para ser recibido por una multitud de camisas celestes y blancas que coreó el “Olé, olé, olé, oléeee... Diegoooo, Diegoooo”. El crack, vestido en camisa negra con la inscripción “Personal Jesus” y fumando un habano, devolvió con un aplauso en alto el cariño de la gente.

Estaba relajado, dio un par de trotes, aceptó con una sonrisa tomarse fotos con los presentes, entre ellos dos argentinos de nuestra liga mayor, Rodrigo Lagos y Patricio Gómez Barroche, luego se acercó a la frontera de la cancha a firmar autógrafos, estampar camisas de Argentina y del Boca Júniors con tinta negra de plumón, hasta que regresó al túnel norte del Cusca 10 minutos para las 7:00 p.m.

A las 7:45 p.m. salió el equipo de Jorge, el local, con un apropiado uniforme azul bien recibido por el público; estaban los veteranos de 1982 y estrellas nacionales de los 90.

La figura de los salvadoreños fue a recibir personalmente a Maradona, y cuando ambos entraron juntos a escena, los medios perdieron toda compostura para acercarse y tomar una imagen digital del momento.

Diego Armando Maradona y Jorge "el Mágico" González, saludan a publico durante el Showbol en el estadio Cuscatlán, en El Salvador. 28-10-2006. Foto: LPG

Entonces la noche se adornó con fuegos artificiales. Para cualquier paisano que ha visto una y otra vez los videos de los goles de Jorge (culebritas, sombreros, bailes) y de Diego (gambetas, técnicas, bailes) tenerlos juntos en la cancha fue ideal.

El momento lo aprovechó la rechiflada alcaldesa capitalina Violeta Menjívar para darle a Maradona un diploma como visitante honorario, y a las 8:00 p.m. se inauguró el acto cuando el 10, con micrófono en mano, se dirigió al público, que no dejó de corear emocionado su nombre: “Quiero agradecerles todo el cariño recibido en esta corta estadía en El Salvador; yo le dije a esta señora hace muchos años que nadie es profeta en su tierra, pero que ‘el Mágico’ debe serlo porque siempre defendió a su país con su fútbol”.

El partido soñado

Sobre una mesa frente a la cancha lucía un trofeo con la inscripción: “Maradona vrs. ‘El Mágico’”, pero ayer no importaba qué equipo ganara, la gente pagó por ver culebritas, tacos, goles y gambetas.

Al minuto de juego, Jaime Rodríguez nos recordó que, si bien la gente goza con los creativos, el fútbol no es fútbol sin los defensas; “la Chelona” recibió a Maradona de la misma forma que lo trató en el Mundial 1982: con marca pegadiza y una zancadilla al primer intento de avance por su sector.

Los nacionales se tomaron el trámite en serio, y se pararon bien en la cancha; Maradona probó las patadas del “Chele” y las de otros duros como el aliancista “la Piocha” Rojas y Mayén Meza.

Jorge, menos asfixiado que Diego, intentó de entrada un lindo pase en globo al ex lateral aliancista William Chachagua, y arrancó aplausos.

Diego Armando Maradona firma autografos antes del inicio del Showbol. Foto: LPG

Tras cinco minutos de toques de calentamiento, el equipo de azul intentó llegar a la meta sin éxito, y todos los invitados tuvieron su oportunidad; como el ataque del “Billy” Renderos Iraheta, Chachagua y Jorge no cuajó, llegaron los cambios: “la Carlanga” Rivera por un lesionado Guevara Mora, Toro por Chachagua, Memo Rivera por Renderos, Mayén por Ábrego, Julito Herrera por Jaime.

La defensa de Almandoz, McAllister y Soñera estaba bien ubicada, y no dio espacios; los más cerca a un gol fue un tiro de Memo a los 15 minutos que provocó un “uuuuuy” en la grada.

Fue hasta el 19’ que se rompió el letargo; “la Piocha” trató con poco cariño a Maradona cerca del área, y el juez Sibrián pitó tiro libre; lo cobró el 10 albiceleste a la esquina donde no llegó “la Carlanga” para inflar las redes.

Cuatro minutos más tarde, “el Chele” Rodríguez derribó a Pascualito Rambert casi por el mismo sector, y la ceremonia se repitió: tiro libre y gol de Maradona, celebrado por todo mundo, aplaudido como si fuera una de aquellas curvas imparables con la camisa del Nápoles.

Fin espectacular

Con el 2-0 llegó el descanso del medio tiempo; ahí apareció el grupo Axe Bahía para entretener al público; hicieron sus bailes de rutina, pero se entretuvieron tanto con su “Beso en la boca” que cuando llegaron a su número estelar, un baile de la canción “La mano de dios”, les cortaron el show a medias porque los jugadores ya estaban en la cancha listos para jugar.

A Maradona le gustó la música, y empezó a bailar antes del pitazo, y cuando el balón se movió, tanto su ritmo como el de Jorge adoptó el tono que todos esperaban. Los dos se ubicaron en el mismo sitio: su banda izquierda. Tras un primer tiempo enredado en la cancha corta, el segundo fue espectacular.

Al 32’, Almandoz derribó a Memo Rivera en el área nacional; Sibrián marcó penalti, y así despertó a la gente en las tribunas: “¡Má-gi-co, Má-gi-co!”, “¡Má-gi-co, Má-gi-co!”.

Lo cobró Jorge, como lo pedía la gente, y el gol cayó por gravedad, y eso elevó su entusiasmo en la cancha: al 34’, “el Mágico” le hizo una aplaudida culebrita macheteada a Zárate, y después estrelló un balón en el poste de los visitantes. Entonces, Maradona respondió: tiró a marco con toda su precisión para exigir un atajadón del “Carlanga”; González respondió con otras dos fantasías contra Soñora y Mancuso.

Rumbo al final del juego, cuando el reloj se comía al tiempo, los compinches de Maradona demostraron mayor efectividad; Mancuso marcó el 3-1 y Rambert estiró con sobriedad la diferencia definitiva para un claro 1-5 del Maradona Team.

Y así se cerró este encuentro de magos. Para los que estuvimos queda un recuerdo añadido a esos videos que nunca nos cansamos de ver.

Ahora, cuando los que vivimos el ayer le mostremos a las nuevas generaciones los videos, los libros y los relatos de las increíbles culebritas de Jorge en el FAS, en el Cádiz, en la selección, y las fantasías de Maradona con el Boca, el Nápoles y su Argentina, podremos sumar el día en el que los vimos juntos en una cancha, cuando ambos se divirtieron y divirtieron a la gente demostrando que su carisma sigue vigente pese al paso del tiempo.

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