La historia de un salvadoreño que jugó en el fútbol de Iraq

Raúl Renderos jugó por casi seis meses en el Zacko del fútbol de Iraq y contó sus vivencias a EL GRÁFICO. Leé lo que dijo y mirá la galería que él mismo recopiló.
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Para el volante del FAS y de la selección nacional, Néstor Raúl Renderos, su paso por la liga iraquí –donde jugó por espacio de cuatro meses con el club Zakho F.C.– lo marcó de una manera peculiar en su carrera deportiva.

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Más allá de salir por primera vez de la frontera patria, la experiencia que acumuló en el club rojiblanco le provocó ver el fútbol de una manera distinta y no descarta volver a salir al fútbol asiático.

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“Mi convivencia en Iraq fue buena. Fue una oportunidad que yo estaba buscando desde hace ratos, se me dio y obviamente al principio fue difícil porque sabemos el país (donde iba a jugar), todo lo que se escucha (de malas noticias por la guerra), pero de mi parte fue una bonita experiencia. Pude conocer otras cosas, otra cultura, otro fútbol, pero ahora estoy de regreso en el país para jugar con el FAS”, aseguró el volante de 28 años.

Renderos admitió que al principio no fue fácil dejar El Salvador, a su familia, a su esposa Andrea y a sus raíces, pero fue un paso importante en su carrera arribar en Iraq el pasado 13 de agosto y sumergirse a un ambiente desconocido para él.

“Al principio la nostalgia pega fuerte como a todos los que salen del país con un sueño, con una ilusión que buscamos hacer realidad. No me arrepiento haberme ido a (jugar a) Iraq, he dicho antes que estaba contento de haber vivido esa experiencia”, acotó.

“Obviamente cuando uno está lejos de la familia, lejos de todo aquello que te une, de gente que querés es difícil llevar esto a la par del fútbol, pero como jugador siempre busqué una oportunidad así, de jugar fuera de mi país. Estoy contento de regresar y contar todo esto que viví”, aseguró.

Acerca de su entorno en la ciudad de Zakho y lo que debió afrontar, Raúl Renderos admite que “haber viajado primero solo, sin mi esposa, estar recién casado y luego irte a trabajar fuera del país no es fácil, afecta mucho en lo anímico. Al principio no fue fácil, luego me tranquilicé un poco con la llegada de mi esposa (Andrea Sandoval de Renderos) el 29 de octubre pasado, pero siempre existen cosas que te recuerdan tu patria. Mi esposa no estaba tranquila, todo allá es diferente y eso te hace pensar mucho en tu país”, confesó.

PROBLEMAS ECONÓMICOS

Renderos no reniega su aventura asiática en el Zacko, donde asegura haber vivido su mejor experiencia en lo futbolístico, pero repasa algunas circunstancias que motivaron su decisión de dejar Iraq y retornar al país.

“Lo que pasa es que se fueron generando muchos problemas alrededor a mi estancia en el Zacko, el equipo no ganaba, era muy difícil, perdimos muchos partidos en casa, se retrasó un dinero y eso me desesperó al final, hablé con mi esposa y al final decidimos regresarnos a El Salvador”, admite el jugador tigrillo.

Pero no todo fue malo para Raúl Renderos en el fútbol iraquí, confiesa que a pesar de la incertidumbre de vivir en una región asiática convulsionada por años por aspectos políticos y religiosos, trató en la medida de vivir en un ambiente tranquilo y aseguró que las cosas que escuchó antes de Iraq están lejos de la realidad.

“No, no, para nada. Nunca tuve problemas allá; Iraq no es como lo pintan afuera; es más, hacíamos vida nocturna con mi esposa en Iraq. La verdad es que le decía a un compañero del equipo con quien platicaba más (Mustafa Jalel Mustafy) y era el que más me ayudaba en mi vida cotidiana en Iraq; le comentaba que en El Salvador se escuchaban cosas feas de Iraq, que había una guerra, que había bombas en la ciudad y él me decía que para nada, que podía salir con tranquilidad a la ciudad de noche”, aseguró.

VIVENCIAS

Sobre las nuevas experiencias que vivió en Zakho junto a su esposa, Renderos admite que le costó un poco adaptarse a la comida iraquí, rica en aceites.

“La comida en Iraq es similar a la nuestra, hay de todo, arroz, pollo, comen mucho cordero. Me acostumbré a comerlo, es muy rico, su carne es suave, un poco diferente a lo que estamos acostumbrado a comer por acá”, admitió. “Lo más raro que probé fue una ensalada exótica, lo que pasa es que allá cocinan con mucho aceite que era lo que menos me gustaba de sus comidas, pero sí hay muchas comidas que a simple vista te invitan a probarla, pero no podría precisarte qué fue lo más raro que probé en Iraq”, aseguró.

Acerca del idioma, Renderos lidió mucho con el árabe pero lo mezclaba con el inglés para comunicarse con sus compañeros y fuera del hotel.

“Pues me tocaba hablar inglés me costaba pero así me tocaba, tenía un compañero que hablaba bien el inglés y en él me apoyaba para comunicarme con los demás”, confesó.

“Para comunicarme con los iraquíes siempre tenía que hacer como un saludo para ellos, yo decía “sala maleicon” y ellos respondían “aleco mi salam”; era como la más común y fácil de pronunciar”, recuerda. “Era complicado el idioma, “habibie” que significa “mi amor”, era la más fácil de decir”, responde entre risas el jugador capitalino.

Pero la experiencia que vivió con el resto del plantel antes de un entreno lo marcó para siempre, ya que participó en un ritual para alejar las malas vibras alrededor del club.

“Como el equipo no ganaba, los demás jugadores sacrificaron a un corderito en la cancha, es como una cábala de ellos y me hicieron patear la sangre. El acto era como para alejar las malas vibras por lo que entendí, fue algo raro, o sea son cosas que uno primera vez que la vivía, al ver que mataron al cordero sentí feo”, expresó.

Pero las cosas en Iraq no mejoraron con el equipo, el atraso de su salario lo desesperó y junto a su mujer decidieron retornar al país el pasado 28 de diciembre para celebrar el nuevo año junto a sus familiares y amigos y atender luego el llamado del colombiano Eduardo Lara a la Selecta.

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