Juan Carlos Orellana, el eterno lateral izquierdo del Juventud Independiente

Jugó 18 años en tercera, segunda y primera división con el equipo de San Juan Opico, luego de la venta de categoría emigró al Chalatenango, también jugó con el San Pablo de la liga de plata hasta su retiro con el Sonsonate, hace tres años. Esta es su historia:

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Juan Carlos Orellana, el eterno lateral izquierdo del Juventud Independiente

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El eterno lateral izquierdo del Juventud Independiente. Juan Carlos Orellana Alas jugó 18 años con el Juventud Independiente desde su debut a los 15 años de edad y disfrutó el ascenso de tercera a segunda y de segunda a la liga mayor, en dos oportunidades.

Llegó a los 15 años de edad al equipo de San Juan Opico, La Libertad, promovido de las escuelas de fútbol de ese equipo y se convirtió, gracias a su aporte y regularidad, en uno de los fijos en el esquema, referente por su experiencia y uno de los capitanes.

Jugó con este equipo en las tres ligas del sector profesional, fueron 18 años de fútbol de carrera en este equipo y compartió camerino  con los hermanos Óscar y Darwin Cerén; Rodrigo Rivera, Juan Carlos Portillo, entre otros, quienes todavía se mantienen activos. Partió al Chalatenango, también jugó con el San Pablo Municipal de la segunda división, hasta firmar su retiro con el Sonsonate en el Clausura 2017, a los 33 años de edad.

En la actualidad, se desempeña como asistente técnico del Bairon García en el Juventud Independiente, de la tercera división. “El recuerdo del Juventud fue el mejor, me formé profesionalmente en el fútbol con este equipo; realicé en este equipo toda mi carrera, el recuerdo más importante es la institución, fueron 18 años bonitos, llegué a los 15 años de edad, tuve un repunte bonito”.

Aseveró que “no fui un jugador que resaltó para jugar en selecciones o en equipos grandes, quizás por el amor que le tuve al Juventud Independiente, con este equipo siempre fuimos protagonistas, fui de los que siempre jugaba,  nunca sufrí una grave lesión”.

Con el Juventud Independiente jugó desde los 15 años en la tercera división, luego logró el ascenso a la liga de plata, cosechando posterioermente, el ascenso a la liga mayor. El Juventud Independiente tuvo dos etapas en el circuito de privilegio (2008-2009 y Apertura 2011 al Clausura 2016) y Juan Carlos Orellana fue pieza clave cada torneo.

Este equipo se vio afectado por el cambio de administración en la alcaldía municipal de San Juan Opico y en diciembre de 2015 anunció que se fusionaría con Luis Ángel Firpo para terminar vendiéndole la categoría. En ese momento, Orellana partió a la segunda división para jugar con el San Pablo Municipal.

“Nos costó llegar a segunda división, siempre fuimos de los mejores equipos en esta liga y por eso logramos el ascenso dos oportunidades a la liga mayor, fue una época bonita. El fútbol me dejó amistades, llegaron muchos jugadores buenos y malos al equipo, pero me queda el recuerdo de la amistad que formé con ellos. La época de los Cerén llegó al final de mi carrera, por su humildad ellos han llegado lejos”, añadió.

Siempre usó el dorsal número 7 en su camisa  y hace dos años la directiva del Juventud Independiente le rindió un homenaje por su destacada trayectoria con el equipo “recuerdo que antes, un jugador emblemático usaba el número 7 en el equipo, pero se fue a Estados Unidos y desde ese momento lo tomé y siempre lo usé”, recordó.  

Comenzó como delantero, en tercera división jugó un torneo como delantero, cuando dos juveniles jugaba un tiempo “luchaba por jugar, habían subido nueve jugadores de la escuela municipal, fue complicado, pero importante”, concluyó. 

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