Cocina y mucho fútbol, la historia del colombiano Fary Mancilla

El futbolista colombiano llegó hace cinco años a la segunda división y sus sueños son dar el salto a la liga mayor y establecer un restaurante.

 

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El futbolista colombiano Fary Mancilla llegó a El Salvador en el año 2015, ha militado en equipos de la segunda división, pero no desprende la mirada de dar el salto próximamente a la primera división.

Conoce el país y sus costumbres, dice que a su llegada, con 22 años de edad, le costó adaptarse “especialmente a la cocina salvadoreña”, pero que “desde pequeño estoy acostumbrado a cocinar” y eso le "ayudó de mucho" en un país por explorar.

Ama el fútbol y la cocina, en el futuro le gustaría establecer un restaurante en San Vicente, asegura que prepara bien el arroz y las lentejas “así como también los almuerzos y cenas”.

Salió del Fuerte San Francisco de la segunda división tras el Apertura 2019, tenía contrato vigente, pero arregló su salida porque llegaron dos jugadores colombianos que “cobrarían menos salario” y por eso “les dije (a directivos) que podía buscar otro equipo, que le dieran la oportunidad a mis compatriotas”, contó.

Volvió a su casa de residencia en San Vicente,  no pudo fichar con ningún equipo para el Clausura 2020, pero se mantuvo entrenando, para mantener su condición física con el Independiente de la primera división.   

Llegó en el año 2015 para jugar con el Aspirante, un año después pasó al Independiente de San Vicente y en el año 2017 jugó con el Once Municipal de Ahuachapán. Volvió al Independiente para el Clausura 2018, el Apertura 2018 lo jugó con el  fuerte San Francisco, hasta que rescilió contrato, en diciembre de 2019.

Desde los 16 años recibió formación con el Millonarios de Colombia. “A los 18 debuté con el primer equipo, marqué dos goles, fueron tres campeonatos: uno sub-20, Copa Colombia y Liga. Terminé contrato y me vine a El Salvador”, recordó.

SUEÑOS

Mancilla es un volante que también alterna como delantero. “El Salvador me ha parecido un país agradable, acogedor, recién llegué…  decían que era peligroso y la verdad es que estaba un poco peligroso, más en Jucuapa (Usulután), luego que me mudé a San Vicente, me fue agradando el ambiente,  me acostumbré a la gente, a la comida”, reflexionó.

“Me costó al principio acostumbrarme a la cocina, pero como yo preparo mis alimentos, eso me ayudó para adaptarme. Me gustaría seguir jugando a nivel profesional, también estudiar para entrenador. Quiero seguir jugando fútbol, no sé hasta los cuantos años, después ver otras cosas, poner un negocio y seguir viviendo de esto. Establecer un negocio de comida; sé cocinar y me gusta. Preparo comida y bocadillos, almuerzos, cenas. El arroz blanco es lo que más me gusta cocinar, preparar lentejas, aunque aquí no se ve mucho, pero en Colombia es un platillo muy especial”, detalló.

Confesó que heredó el arte de cocinar a su madre Carmen Rodríguez, quien en Colombia era dueña de restaurantes “desde pequeño, mi mamá tuvo restaurantes en Colombia, yo le ayudaba. La cocina es una alternativa en mi vida para el futuro”.

El Fuerte San Francisco fue su quinto equipo en el fútbol profesional salvadoreño, jugó con ellos más de un año, pero en diciembre pasado salió “no seguí con ellos porque contrataron a dos colombianos, me dijeron que no contaban conmigo porque bajarían los salarios y los colombianos cobrarían más barato, les dije que no había problema, que si les daban la oportunidad que se quedaran, son paisanos y que por llevar más tiempo aquí, encontraría otro trabajo, salí bien del equipo”, concluyó.

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