Cayó la banda (y no es albur)

Los salvadoreños comenzaron a llegar a Moscú. Cuatro de ellos se bañaron de nacionalismo en la moscovita calle Arbat. 
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Cayó la banda (y no es albur)

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"El Salvador, El Salvador". Y al voltear a ver, una bandera con el hermoso escudo y las dos franjas azul cielo, separadas por el blanco de la paz. Y aquellos rostros más reconocibles que un DUI. Sí, inesperada reunión de salvadoreños en la calle Arbat.

Pedro Paz, Juan Posada, Mario Cuenca y Fátima Hernández, enfundados con unas camisetas azules en las que se lee "Mágico 11" y armados de la imperdible bandera, eran entrevistados por varias personas. Algunos se tomaban fotos con ellos, mientras los enviados de una televisora peruana y unos colegas de Telemundo hacían cola para entrevistarlos.

Pero nomás me identifiqué, todos tuvieron que esperar. Sorry, cosas de la sangre.

El grupo hizo posible el viaje de sus vidas luego de probar suerte con la compra de las entradas en línea en septiembre; una vez les salieron algunos de los tiquetes de entre los siete partidos que habían pedido, no les quedó más remedio que tomar la decisión. Con algunos ahorros y otros esfuerzos, algún préstamo por acá y apretón de cincho por allá, compraron sus boletos y se aventuraron hacia Moscú, previa parada en la holandesa Ámsterdam.

"Nos metimos a clases de ruso... la verdad es que Juan es el que más aprendió." Y entonces Mario llama a Juan, que básicamente aprendió a presentar al grupo y a saludar al ruso que se aproxime, eso sí, con una sonrisa que los moscovitas nunca habían visto.

 
 

"Es que el calor latino no es mentira, la misma gente rusa se asombra de vernos acá, ayer eran las 4:00 a.m. y en las inmediaciones de la Plaza Roja estábamos con argentinos y uruguayos saltando, bailando", sostiene.

Llegaron el lunes por la madrugada tras hacer el trayecto San Salvador-Panamá-San José-Los Ángeles-Ámsterdam. Están como en un trance de felicidad, considerando además que Mario cumple años mañana. "Hemos cumplido el sueño de nuestras vidas", confiesa emocionado.

Al rato se les suma una quinta compatriota residente en Moscú. Se llama Saraí Zúniga y es estudiante de ingeniería aeronaútica, y sobre sus destrezas en el idioma, podemos decir que les ayudará a pedir los platos más impronunciables, aunque falló un poquito cuando le pedimos asistencia en la pronunciación de los nombres de algunos de los seleccionados rusos.

Desde mayo de 2016, Rusia y El Salvador mantienen un acuerdo que permite a ciudadanos de ambos países viajar y permanecer en ambas naciones sin visa por 90 días calendario. Indiscutiblemente, quizá ese convenio sea más beneficioso para El Salvador en lo comercial, pero durante el Mundial, los rusos se verán beneficiados por la exportación de las sonrisas de nuestros jóvenes.

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