Adolfo Menéndez Jr: "Nunca quise dejar el fútbol"

Adolfo Menéndez junior, exportero nacional, habló sobre el duro proceso de dejar su pasión por el fútbol y comenzar una nueva etapa tras superar una grave enfermedad.

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El cáncer puede romper los sueños de cualquiera. Cuando mejor panorama tenía en su vida, una reunión de sus padres en su cuarto conllevó a una noticia devastadora: Fito Menéndez junior, entonces portero del FAS, tenía cáncer de garganta y el mundo se derrumbó. Sacó fuerzas de flaqueza y se propuso salir adelante.

El Santaneco contó cómo esta enfermedad fue el fin de su carrera deportiva pero no de su vida. Entendió que tenía una nueva cancha dónde pelear y ha conseguido salir adelante. Ahora, con nuevos retos y desafíos, cree que está en el camino correcto y aunque quedaron cuentas pendientes en el terreno de juego, sabe que tiene una nueva vida con mucho camino por recorrer.

¿Cómo fueron tus inicios en el fútbol?

Me motivó ir al estadio a ver jugar a mi papá (Adolfo Menéndez, exportero del FAS, Once Municipal, Metapán y selección) y ver que toda la gente aplaudía cada vez que atajaba o el FAS metía algún gol. Comencé como delantero en las canchas del Tamarindo, en Santa Ana. Me gustaba el fútbol pero no había encontrado mi posición. Buscaba los goles pero no se me daban después jugué de defensa y por ratos me alternaron de portero y eso me gustaba.

¿Te identificabas con la posición que jugaba tu papá?

Él me preguntaba si en verdad quería ser portero o si estaba en otra posición. La situación de la portería era difícil y él me daba su experiencia que había sufrido un poco por ser portero y que debía tener carácter. Le dije que quería ese reto y que quería mejor incluso que él. La vida me fue dando oportunidades y comencé en Fundamadrid (sede en Metapán) , luego en Pumas (equipo fundado por Jorge Ábrego, Fito Guerrero y Fito Menéndez) y luego hice visorías con FESA. Llegó el momento de hacer las pruebas en la reserva del FAS. Cuando Alberto Castillo tuvo el equipo me dieron oportunidad de estar con ellos, al igual que el profesor (Nelson) Ancheta. Ahí empieza a vivir el fútbol se vive con adrenalina. 

¿Pesaba el hecho de venir de una familia futbolera, había presión por el recorrido de tu papá?

Es curioso porque mi familia no quería que yo jugara al fútbol, ellos querían que siguiera estudiando. Siempre me apoyaron, pero me decían que el fútbol era difícil y lo mejor para mí era estudiar. Eso fue importante para mí porque pude sacar mi carrera. Ahora, en las calles era otra cosa porque la gente me comparaba con mi papá. A veces recibía insultos y me hacía sacar el carácter para ser mejor que mi papá. La gente y los entrenadores ejercían presión y se volvía más fuerte mi papá se volvió el preparador de porteros. Tenía que jugar bien para que las puteadas no nos cayeran parejo jaja. Cada derrota sentía que no jugaba bien y era a veces difícil manejarlo, pero eso también me motivó. Recuerdo un partido en Santa Tecla que perdimos (2-1) ahí estaba "el Loco" Abreu y dos aficionados comenzaron a insultarnos, y mi papá casi se les iba encima.

¿Hablaban de fútbol y trabajo en casa con tu papá?

Mi papá siempre fue amante del fútbol. Después de cada partido buscábamos convivir en familia. Siempre me daba confianza y mucha madurez, con mucho apoyo. Hablamos de fútbol, de las tácticas a usar, de las cosas a mejorar. Incluso en la casa apartábamos los sillones y nos poníamos a entrenar.

¿Cuál fue el partido que más recordás?

En FAS, mi debut. Nunca lo olvidaré. Se me vino la película de niño de cuando iba a ver al equipo y eso me marcó. Otro partido fue la final que disputé debido a la lesión de "Motor" (Luis Contreras). A pesar que la perdimos, fue algo sin igual por toda la adrenalina. También el debut en Turquía (Mundial sub20), es la cúspide de un futbolista.

Luego vino la noticia de tu enfermedad.

La verdad que nunca decidí dejar el fútbol, nunca quise hacerlo. Siempre estudiaba y sabía que habían lesiones y enfermedades, pero no me lo esperaba aún. En el momento cuando estaba siendo titular y cuando más ganas tenía, me da el cáncer y me tocó meterme a tratamiento, dos operaciones y siento que Dios me dice que era el momento del adiós del fútbol. No lo quería hacer, pero debía.

¿Cómo te llegó la noticia del cáncer? 

Fue algo duro, son noticias que nadie quiere recibir. Estaba entrenando con mi papá, era pretemporada y sentía que me cansaba muy rápido. Me hicieron exámenes en esa semana y después del entreno y me fui a la Universidad (UNICAES) y al llegar a la casa mis papás me llamaron al cuarto y me dijeron que tenían malas noticias, que yo tenía cáncer y se echan a llorar. Se devastaron en ese momento, no sé de dónde saqué fuerzas pero les dije que esto era de Dios y que él nos iba a sacar de esto. No entendía por qué me había pasado. Quería que el fútbol fuera mi terapia. Les conté a mis compañeros y se entristecieron. En un partido sacaron mi camisa, estaba en el hospital y me conmovió. Lo más duro para mí no era que tenía cáncer sino que ya no podía jugar. Intenté correr y me desmayé y luego en FAS rescindieron el contrato de cara al siguiente torneo porque no estaba en condiciones y lo entendí. 

El tratamiento siguió...

Sí, después de salir del equipo recuerdo que me fui al carro y exploté porque ya no iba a seguir. Al mes me dicen que tenía que seguir con el tratamiento porque el cáncer seguía ahí y había que actuar rápido. Gracias a Dios pude seguir, sané y saqué mi licenciatura (Mercadeo y Negocios Internacionales) y ahora estoy sacando la maestría (Logística y gerencia de operaciones). 

¿Cómo vas con tu experiencia laboral? 

Sentí un gran alivio, que era una puerta que tenía que abrir. Siempre les digo a los compañeros que deben estudiar para cuando salgan del fútbol. Al inicio fue difícil porque no encontraba trabajo y gracias a Dios encontré este trabajo en donde me mantengo actualmente. 

¿Cual es la cuenta pendiente con el fútbol?

Me gustaría ganar más premios colectivos. El título con FAS se nos negó varias veces. Tuve la oportunidad de jugar en Juventud, en Firpo, en Águila, pero quise seguir en el FAS para ganar el título. Si volvería a nacer haría lo mismo, intentar ganar el título, todos tenemos esa espinita y dolió perder esas finales. También estar en la selección mayor, conocer a jugadores de élite, cosas que el fútbol te da.

¿Seguís el fútbol? 

El fútbol se vive de manera diferente, es más analítico. Siempre sigo al FAS, a la selección. Corro cuando hay Champions, me gusta mucho. A un inicio me dolía ir al estadio porque quería estar ahí. 

¿Te gustaría ser entrenador? 

En un momento pasó por mi mente. Hasta mi papá me decía que él sería entrenador y yo preparador de porteros. Pero por ahora no, no me veo de entrenador. 

¿Cuáles son tus planes a futuro? 

Terminar mi maestría, tocar nuevas puertas. En su momento formar una familia. Quiero levantar más el trabajo, no quedarme donde estoy, administrar una empresa grande y estar lo más alto posible. Siempre me ha gustado liderar, ayudar a mi familia y por qué no, ser coordinador deportivo en el futuro. 

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