Fútbol

Japón

Como en muchos otros países, en Japón el fútbol desembarcó de la mano de los británicos. Pero no fue a través de los que emigraron para construir el ferrocarril, como en Sudamérica, ni de los estudiantes, como sucedió en algunos países europeos. Aquí llegó, curiosamente, por los militares.

Como en muchos otros países, en Japón el fútbol desembarcó de la mano de los británicos. Pero no fue a través de los que emigraron para construir el ferrocarril, como en Sudamérica, ni de los estudiantes, como sucedió en algunos países europeos. Aquí llegó, curiosamente, por los militares. Si bien fueron varios, la historia se personifica en el Teniente Comandante Archibald Douglas, que se instaló en Tokio enviado por la Real Armada Británica para enseñar estrategias de combate a los japoneses de la Academia Naval de Tsukiji. Fue en septiembre de 1873 cuando Douglas y otros 33 subordinados, en sus ratos libres, empezaron a jugar fútbol ante el asombro de los locales.

No tuvo una aceptación inmediata, sobre todo porque en ese tiempo había una fuerte resistencia a todas las costumbres de Occidente, principalmente de las clases más populares. Pero con el correr de los años fue sumando adeptos, aunque al principio más que un deporte se le consideraba una actividad recreativa para mantenerse en forma.

En los III Juegos del Lejano Oriente, celebrados en Tokio en 1917, Japón se presenta a jugar en varias disciplinas, entre ellas el fútbol. Demostraron sus aptitudes y ganaron en béisbol y natación, pero en fútbol sufrieron dos dolorosas derrotas: 0-5 ante China y, peor aún, un estrepitoso 2-15 ante Filipinas. Unos consideran a esos los primeros partidos de la selección como tal, mientras que otros lo desestiman por no estar avalados por ningún organismo oficial. De hecho, al país lo representaba un combinado de estudiantes de un colegio de Tokio.


NACE LA FEDERACIÓN

Unos años después, en 1921, nace la Federación Japonesa de Fútbol, fundada a imagen y semejanza de su par inglesa gracias a los oficios de William Haigh, diplomático británico en funciones en Tokio. Ya para 1923 jugó su primer partido oficial. Otra derrota, un 1-2 en Osaka ante Filipinas, al que luego le iría tomando la mano hasta ganarle por 2-1 en 1927, un partido histórico porque fue la primer victoria de la selección. En 1929 se afilió a la FIFA.

EL DATO: A nivel mayor, la escuadra japonesa jamás se enfrentó a El Salvador.

Los Juegos Olímpicos de Berlín, en 1936, fueron un buen escaparate para exhibir los progresos de la selección japonesa. De hecho, sorprendió a todos al derrotar 3-2 a Suecia en su juego debut, los octavos de final. Perdía 0-2 y lo terminó remontando para vencer 3-2 en los que algunos llamaron “El milagro de Berlín”. Luego, ya en cuartos de final, cayó estrepitosamente 0-8 contra Italia, que luego se llevó la medalla de oro.

No obstante, ni las evidentes mejoras ni el roce internacional que significó participar de Berlín 1936 sirvió de mucho, ya que meses después estalló la Segunda Guerra Mundial, donde Japón tuvo un rol muy protagónico. Como consecuencia de ello rompió relación con la FIFA y los pocos partidos que la selección jugó en el período de la contienda bélica fueron, obviamente, no oficiales.

PRIMERA ELIMINATORIA

Tuvieron que pasar 15 años, hasta 1951, para que Japón volviera a afiliarse a la FIFA. Ese aislamiento le pasó factura cuando intentó, en 1954, asistir por primera vez a un Mundial. Había una plaza para Asia y sólo tres selecciones inscritas: Corea del Sur, Japón y Taiwán. Al final, Taiwán se retiró y todo se resolvió con un doble enfrentamiento en Tokio entre Corea y Japón. Los coreanos, que ganaron 5-1 y empataron 2-2 el otro juego, se clasificaron para Suiza 1954. Pocos sabían por aquel entonces que en esos partidos nacería una gran rivalidad, la más grande del continente asiático, y que se mantiene hasta la actualidad. El duelo entre coreanos y japoneses cobró tanta relevancia que incluso se creó una palabra para definirlo. O dos, en realidad: “Haniljeon”, en coreano; y “Nikkansen”, en japonés.

La rivalidad entre japoneses y coreanos se ha convertido en el clásico por excelencia del balompié asiático.

Pero en aquellos tiempos todavía esa rivalidad era incipiente. De hecho, los progresos del fútbol nipón eran escasos. Ni siquiera participó en la Eliminatorias para Suecia 1958. Y cuando lo volvió a intentar, esta vez para el Mundial de Chile 1962, se encontró con su bestia negra: Corea del Sur, que venció en los dos juegos: 2-1 en Seúl y 0-2 en Tokio. El juego en Seúl, disputado en noviembre de 1961, fue histórico: por primera vez un equipo japonés de cualquier deporte visitaba Corea.

EL TOQUE ALEMÁN

A pesar de no clasificar al Mundial de 1962, la selección japonesa que disputó las Eliminatorias dejó buenas sensaciones. No era para menos, su preparación había mejorado considerablemente. Dos años antes habían realizado una gira por Europa y poco después contrataron al entrenador Dettmar Cramer como asesor. Luego sería famoso por hacerle ganar dos Copas de Europa al Bayern Múnich (1975 y 1976), pero en aquel momento cobró notoriedad al cambiar radicalmente el fútbol japonés con su programa de trabajo, en la mentalización del jugador local y presionando para que Japón finalmente tuviera su propia liga de fútbol profesional, la Japan Soccer League, fundada en 1965.

La meta, y el verdadero motivo de la inversión de llevar al alemán Cramer, eran los Juegos Olímpicos de 1964, con sede en Tokio. En la fase de grupos logró un rutilante 3-2 sobre Argentina, considerado por años como el triunfo más importante del fútbol nipón; luego perdió 2-3 con Ghana, pero le alcanzó para avanzar a la segunda fase. Allí, en cuartos de final, fue frenada por Checoslovaquia con un 4-0 inapelable. Sin embargo, lo mejor estaba por venir…

EL DATO: El asesor Dettmar Cramer no logró dirigirlos en un Mundial, pero ellos sí lo hicieron:

ENTRENADOR

MUNDIALES Y BALANCE

Takeshi Okada

(1998, 2010) 7 juegos: 2G-0E-5P

Philippe Troussier

(2002) 4 juegos: 2-1-1

Zico

(2006) 3 juegos: 0-1-2

Alberto Zaccheroni

(2014) 3 juegos: 0-1-2

La base de ese equipo, que increíblemente decidió no participar en las Eliminatorias para Inglaterra 1966, terminó dando frutos cuatro años después, en los Olímpicos de México 1968, cuando obtuvieron una medalla de bronce. Nunca antes el fútbol japonés había llegado tan lejos. Ahora dirigidos por Shun-Ichiro Okano, la selección avanzó a la siguiente fase tras vencer 3-1 a Nigeria y empatar con dos potencias: 1-1 ante Brasil y 0-0 ante España. Luego, en cuartos de final derrotaron 3-1 a Francia para luego caer 5-0 ante Hungría en semifinales. En el juego por el bronce, superaron 2-0 a los anfitriones mexicanos para lograr la mejor actuación de Japón en toda su historia futbolística. Jugadores como Kunishige Kamamoto (goleador del torneo con 7 tantos) y Masashi Watanabe, entre otros se convirtieron en ídolos.

INFLUENCIA BRASILEÑA

A la organización y planificación que dotó el alemán Dettmar Cramer se agregó otro aspecto que enriqueció el fútbol japonés y colaboró en su transición al profesionalismo. Fue la llegada de extranjeros, la mayoría de ellos brasileños de ascendencia nipona. Uno de los precursores fue Nelson Yoshimura, nacido en Sao Paulo, que fue a probar suerte en Japón y acabó nacionalizándose. Cambió su nombre por Daishiro Yoshimura y entre 1970 y 1976 jugó 46 partidos para la selección, anotando 7 goles.

Poco después, en 1972, llegó George Yonashiro, también nacido en Sao Paulo y de padres japoneses. Jugó 14 temporadas en la liga y sobre el final de su carrera, a los 35 años y al borde del retiro, se nacionalizó y vistió en dos ocasiones la camisa nacional. A ellos se sumaron otros “brasileños-japoneses” llegados de Sudamérica, como Sérgio Echigo (nacido en Sao Paulo, de un breve paso por el Corinthians).

Sérgio Echigo, uno de los "brasileños japoneses" que viajaron de Suramérica a jugar profesionalmente a la nación del sol naciente.

También es interesante el caso del brasileño Ruy Ramos, que no tenía raíces japonesas, pero que un ojeador nipón en Río de Janeiro lo convenció de que del otro lado del mundo estaba su futuro. Jugó por más de 20 años en el Tokyo Verdy y, una vez nacionalizado, representó a su nuevo país en 32 ocasiones.

EL PASO AL PROFESIONALISMO

Existe otro nombre fundamental en el desarrollo y crecimiento del fútbol japonés. Se trata de del centrocampista Yasuhiko Okudera, que en 1977 se convirtió en el primer jugador japonés en salir a jugar profesionalmente al exterior: Lo fichó el FC Colonia, donde en 1978 ganó la Bundesliga y la Copa. Luego pasó por Hertha Berlín y Werder Bremen. Pero su rol fue clave cuando regresó al país, en 1986, para acabar su carrera.

Hasta ese momento, los jugadores japoneses no recibían salario por jugar en sus equipos: tenían que trabajar para las compañías dueñas de los clubes durante la semana. Es decir, Hitachi, Mitsubishi, Nissan, Mazda. Los únicos profesionales eran los extranjeros, casi todos brasileños. Pero el regreso Okudera cambió todo: fue el primer jugador profesional nativo, y desde entonces los clubes comenzaron a pagar a jugadores por ser futbolistas y no por hacer trabajos de oficina. Esto fue determinante para la creación de una liga profesional (J. League) en 1992.

La J-League revolucionó el fútbol japonés y su anterior estructura. En la imagen, el Yokohama Marinos.

Para ese ese entonces, la selección había encadenado seis eliminaciones consecutivas en los Mundiales. Para México 1970 lo dejaron afuera Australia y Corea del Sur. En Alemania 1974, su verdugo fue Israel. En Argentina 1978, Corea del Sur lo eliminó tempranamente. Para España 1982, fue China quien lo dejó sin posibilidades en la ronda inicial. A México 1986 no fue porque Corea del Sur, otra vez, le ganó en la serie que definía el boleto. Y en Italia 1990 lo dejó en el camino Corea del Norte.

Todavía faltaba una eliminación más, la de Estados Unidos 1994, a manos de Arabia Saudita y Corea del Sur, pero algo estaba empezando a cambiar desde la creación de la nueva liga y una serie de medidas para popularizar definitivamente este deporte, como televisar todos los juegos del torneo.

De repente, los clubes empezaron a fichar algunos nombres importantes como el brasileño Zico (llegó al Kashima Antlers a los 38 años), ya en su curva descendente de su carrera. También llegaron el alemán Pierre Littbarski (JEF United), el argentino Ramón Díaz (Yokohama Marinos), Gary Lineker (Nagoya Grampus), Salvatore Schillaci (Jubilo Iwata), Michael Laudrup (Vissel Kobe). Además, la liga repatrió algunos japoneses que estaban en el exterior como Kazuyoshi Miura, de gran trayectoria en el fútbol brasileño.

EL DATO: Entre los brasileños nacionalizados está Echigo, a quien se le considera el inventor de la jugada que en El Salvador se conoce como “Culebrita Macheteada” y era característica de Jorge “Mágico” González (en la foto). En Brasil se le llama “Elástico” y la popularizó Roberto Rivelino, que la aprendió de Echigo cuando ambos fueron compañeros en el Corinthians en 1964.

Esa revolución también incluyó a la selección, ya que el comienzo de J. League coincidió con la contratación del primer entrenador extranjero para el equipo nacional. Se trató del holandés Hans Ooft -el alemán Dettmar Cramer había dirigido la olímpica- y su presencia significó un gran cambio. Ese año, 1992, Japón obtuvo por primera vez la Copa de Asia, que luego ganaría tres veces más. No obstante, Ooft no logró clasificar al Mundial 1994 y fue despedido. A su sucesor, el brasileño Roberto Paulo Falcao, le fue peor y solo pudo dirigir nueve partidos antes de que cancelaran su contrato.

LA NUEVA ERA

Dos hechos terminaron por hacer despegar el fútbol japonés de selecciones. El primero ocurrió en 1996, cuando la FIFA anunció que Japón y Corea serían los anfitriones del Mundial 2002. El otro fue en 1997, en Johor Bahru (Malasia), donde los nipones vencieron 3-2 a Irán en la prórroga de la repesca asiática y lograron su boleto a un Mundial por primera vez: Francia 1998. Masayuki Okano, el héroe, anotó al 115’ para hacer vibrar a 126 millones de japoneses. A partir de ese entonces, Japón jamás volvería a faltar a una cita mundialista. El padre de la criatura fue el entrenador Takeshi Okada y sus intérpretes más destacados fueron Hidetoshi Nakata, Masami Ihara, Yoshikatsu Kawaguchi, Shinji Ono, Masashi Nakayama y el mencionado Masayuki Okano.

Estos son los japoneses con más presencias en Mundiales:

JUGADOR

PARTIDOS

Yoshito Okubo

10 juegos

Eiji Kawashima

10 juegos

Keisuke Honda

10 juegos

Shinji Okazaki

10 juegos

Makoto Hasebe

10 juegos

Yuto Nagatomo

10 juegos

Hidetoshi Nakata

10 juegos

Junichi Inamoto

8 juegos

Yasuhito Endo

8 juegos

Yuji Nakazawa

7 juegos

En Francia 1998, Japón dejó una buena imagen, más tratándose de su primera vez. Perdió los tres partidos, es cierto, pero en todos por la mínima diferencia. Apenas 0-1 contra la Argentina de Batistuta, Verón y Simeone; 0-1 con la Croacia de Prosinecki y Suker; y 1-2 ante Jamaica, también debutante.

Ser anfitrión del Mundial 2002, más allá de limar muchas asperezas eternas con sus vecinos coreanos, sirvió para consolidar el proyecto de la selección japonesa. La federación encomendó al entrenador francés Philippe Troussier la tarea de armar una selección competitiva. Con la experiencia de haber dirigido anteriormente a cuatro selecciones (Costa de Marfil, Nigeria, Burkina Faso y Sudáfrica) Troussier trabajó con tiempo y mucho recursos. Y Japón no defraudó en “su” Mundial. Avanzó invicta en su grupo, el cual compartía con Rusia, Túnez y Bélgica, y cayó en octavos de final con dignidad 0-1 ante Turquía, una de las revelaciones del torneo. Junichi Inamoto y Hidetoshi Nakata eran los emblemas del equipo.

Hidetoshi Nakata (d) fue uno de los delanteros de mayor renombre de Japón. Fue de sus figuras en su Mundial en 2002.

Para Alemania 2006, la admiración eterna por el fútbol brasileño fue clave en la elección de Zico como entrenador. El exjugador de Flamengo, gran conocedor del fútbol nipón, clasificó sin problemas. Pero en el Mundial dio un paso en falso, cayó contra Australia (1-3) y Brasil (1-4) y empató (0-0) con Croacia.

Solo dos goles subieron al pizarrón japonés en Alemania 2006, uno de ellos fue este ante Brasil, obra de Keiji Tamada:

Sudáfrica 2010 significó el regreso de Takeshi Okada al banquillo, el que los clasificó por primera vez. De la mano de un genial Keisuke Honda, Japón logró igualar su mejor actuación en un Mundial, con la diferencia que en este no era anfitrión ni cabeza de serie. Superó la fase de grupos en la que estaban Camerún, Holanda y Dinamarca para caer en octavos ante Paraguay en los penales (3-5 luego del 0-0).

Bajo el mando del italiano Alberto Zaccheroni, los nipones llegaron a Brasil 2014 sin demasiados sobresaltos en las Eliminatorias. Pero a la hora de la verdad no pudieron avanzar de fase y acabaron decepcionando: derrota con Costa de Marfil, goleados por Colombia y apenas un 0-0 con Grecia.

En busca de nuevos métodos, para el proceso que llevaba a Rusia 2018 decidieron contratar como entrenador al mexicano Javier Aguirre. La teoría de los federativos japoneses era que físicamente no había mucha diferencia entre los futbolistas nipones y los mexicanos, por lo tanto el Vasco podría explotar sus virtudes y volverlos competitivos. Pero entre un arranque con malos resultados en la Copa Asiática y la sombra de los amaños en España persiguiendo al mexicano, al final acabó por pasarle factura y tuvo que dejar su puesto.

Al “Vasco” se le vincula a un caso de amaño en el juego Levante - Zaragoza de 2011, donde se presume que hubo arreglo entre los equipos para evitar el descenso del Zaragoza, equipo de dirigía Aguirre.

 

Desde hace dos años, el dueño del banquillo es el bosnio Vahid Halilhodžić, que dejó una excelente impresión cuando en Brasil 2014 dirigió a la selección de Argelia y por momentos puso en aprietos a Alemania, obligándola a jugar tiempo extra en los octavos de final. El reto de Halilhodžić y Japón será superar los octavos de final logrados en 2002 y 2010. No tiene una gran generación de futbolistas que le respalde, pero su coraje, su sentido colectivo y su disciplina táctica pueden compensar esas debilidades.

Ficha
Confederación: AFC
Último mundial: Brasil 2014
Mundiales disputados: 5 (Francia 1998, Corea/Japón 2002, Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014)
Balance en mundiales disputados: 17:14-4-9/14 GF, 22 GC
Mejor puesto: octavos de final, en 2002 y 2010
Entrenador: Akira Nishino, exfutbolista y ganador de la Liga de Campeones de Asia en 2008, reemplazó de última hora a Vahid Halilhodžić, bosnio, quien por malos resultados en amistosos fue destituido, pese a la buena eliminatoria mundialista que realizó.
Jugadores estelares: El jugador símbolo es Shinji Kagawa (Borussia Dortmund), que con 28 tiene mucho para dar. Hay jugadores con mucha experiencia, pero quizás ya entrando en la curva descendente de sus carreras como Keisuke Honda (Pachuca) y Yuto Nagatomo (Inter). Especial atención a Genki Haraguchi (Hertha Berlin), que fue el goleador de Japón en Eliminatorias. Un jugador clave es el defensa Maya Yoshida (Southampton), de gran rodaje en la Premier League. La sangre joven la aportan Yaya Kubo (Gent), 23 años, y Kenyu Sugimoto (Cerezo Osaka), 24.
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