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Fútbol

Uruguay

Es imposible encontrar en la historia del fútbol un país tan pequeño como Uruguay con tantos éxitos a nivel internacional, pero lo cierto es que ya tienen dos Copas del Mundo.

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Es imposible encontrar en la historia del fútbol un país tan pequeño como Uruguay con tantos éxitos a nivel internacional. Si bien es cierto que la escasa superficie y población no necesariamente son determinantes -si no, China e India serían potencias mundiales-, no deja de sorprender cómo de un pedacito de tierra tan pequeño han surgido tantos talentos. Dos veces campeón del mundo, dos veces campeón olímpico y 15 títulos de Copa América, más una infinidad de cracks de alcance internacional, son su carta de presentación.
Tal como ocurrió en la vecina Argentina, el fútbol fue introducido en Uruguay por los inmigrantes ingleses, especialmente los obreros del ferrocarril. Tuvo a Montevideo, la capital, como puerto de entrada. En 1881 se juega el primer partido entre los clubes Montevideo Rowing Club (fundado en 1874) y Montevideo Cricket Club (1861), instituciones deportivas existentes que incorporaron el fútbol. En 1891 se fundó el Albion Football Club, el primer club de fútbol. Para 1900, ya la Uruguay Association Foot-ball League -la actual Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), regular los campeonatos. El primer campeón fue Central Uruguay Railway Cricket Club.

PIONEROS

Tan rápido floreció la semilla del fútbol en la zona del Río de la Plata que Uruguay y Argentina fueron las primeras selecciones en disputar un partido internacional fuera de las Islas Británicas. Ocurrió el 16 de mayo de 1901, cuando en Montevideo, Argentina venció 3-2. Un año más tarde, en 1902, se disputó el primer partido oficial entre ambas selecciones, también en Montevideo: Argentina ganó 6-0 y sigue siendo la goleada más abultada como visitante del clásico rioplatense. En aquel equipo, que era una mezcla del Albion y el Nacional, jugaban leyendas como los hermanos Bolívar y Carlos Céspedes y Miguel Nebel.

Uruguay, que jugaba con frecuencia con Argentina, logró su primera victoria ante los gauchos en 1903, cuando los venció 3-2 en Buenos Aires. Ese día la selección estaba integrada exclusivamente por jugadores de Nacional. Por ese entonces, la camisa de Uruguay no tenía colores definidos: pasó de la azul a la celeste y blanco a rayas, e incluso usó una verde.

 

Los colores actuales de la camiseta uruguaya.

 

A partir de 1910 Uruguay adoptó el color celeste para su camisa, con lo cual nació el apodo de “La Celeste”. Se trató de un homenaje al club uruguayo River Plate, que tenía esos colores, y que había vencido al poderoso club argentino Alumni por 2-1. De los primeros 35 partidos de Uruguay en su historia, 34 los jugó contra Argentina. La única excepción fue una victoria 3-0 sobre Chile en 1910.

ÉXITO INMEDIATO

A pesar de competir en desigualdad de condiciones con Argentina -y luego con Brasil-, la selección de Uruguay empezó a dar satisfacciones a su gente casi desde su nacimiento. De hecho, ganó las dos primeras ediciones del Campeonato Sudamericano (hoy Copa América). El primero con sede en Buenos Aires en 1916 y el segundo, realizado en Montevideo, en 1917. Esta vez Uruguay tuvo que definir el título en la última fecha de la cuadrangular contra Argentina, a la cual venció 1 a 0 y se consagró campeón. Sus figuras en la primera conquista fueron José Piendibene e Isabelino Gradín. En la segunda se consagraron jugadores como Héctor Scarone y Ángel Romano.

Siempre fue protagonista en la Copa Sudamericana: fue subcampeón en 1919 y volvió a obtener el título en 1920. No le fue bien en 1921 y 1922, pero se recuperó en 1923 y en 1924, ganando ambos títulos por delante de Argentina.

Pero el fútbol mundial empezó a saber dónde quedaba Uruguay cuando el equipo charrúa deslumbró a todos en los Juegos Olímpicos de París 1924. El equipo dirigido por Ernesto Fígoli obtuvo la medalla de oro tras ganar sus cinco partidos: 7-0 a Yugoslavia, 3-0 a Estados Unidos, 5-1 a Francia, 2-1 a Holanda y 3-0 a Suiza en la final. Futbolistas con Pedro Petrone, Ángel Romano, Héctor Scarone, Pedro Cea, José Nasazzi, José Leandro Andrade y José Vidal quedaron en la historia al punto que en la Confederación Sudamericana de Fútbol decidió designar el 9 de junio -el día del año 1924 que ganaron el oro olímpico- como el “Día del fútbol sudamericano”.

 

Uruguay celebró a lo grande su medalla de oro en París 1924. Esa generación marcó época.

 

Si el título en París 1924 fue una sorpresa para todos, mucho más lo fue la noticia de que cuatro años después, en Amsterdam 1928, Uruguay repitiera la hazaña casi con el mismo plantel aunque con entrenador diferente: Primo Giannotti. Dicho torneo es considerado como el mejor de la historia del fútbol olímpico. Los charrúas vencieron 2-0 a Holanda, 4-1 a Alemania y 3-2 a Italia, con lo cual se clasificaron a la final. Su rival fue Argentina, que venía de anotar 23 goles en tres partidos. Empataron 1-1 en la primer final, con lo cual tuvieron que jugar un segundo partido. Entonces se impuso Uruguay 2-1 (goles de Roberto Figueroa y Héctor Scarone) para colgarse nuevamente el oro.

SEDE MUNDIAL

Cuando la FIFA decidió organizar su primer Mundial, hubo varios postulantes para ser sede. Además de Italia, Hungría, Holanda, España y Suecia, también estaba la de Uruguay, en la “lejana” Sudamérica. Dos hechos terminaron por convencer a Jules Rimet, presidente de la FIFA en aquel entonces, de que debía jugarse en Uruguay. El país celebraría en 1930 el centenario de la Jura de la Constitución (18 de julio de 1830) y su selección había ganado el oro en los recientes Juegos Olímpicos de 1924 y 1928. Con el sí de Rimet, Uruguay empezó a soñar y a construir el coliseo que sería su casa para siempre: el mítico estadio Centenario.

 

El estadio Centenario, en antaño.

 

A Uruguay le bastaron cuatro partidos para convertirse en el primer campeón del mundo de la historia. En la fase de grupos tuvo que sufrir para vencer 1-0 a Perú. El segundo juego, ya sin tantas presiones, superó 4-0 a Rumania. En las semifinales aplastó 6-1 a Yugoslavia y en la final lo esperaba nada menos que su vecino Argentina… Los charrúas, dirigidos por Alberto Suppici, iban perdieron 1-2 en el descanso, pero acabaron ganando 4-2 en un juego donde los argentinos del clima hostil y de las amenazas. Los goles de Pablo Dorado, Pedro Cea, Victoriano Iriarte y Héctor Castro le dieron el título a los uruguayos, que celebraron la conquista durante varios días. Los que pensaban en el Mundial 1930 como la máxima gesta del fútbol charrúa no se imaginaban lo que iba a venir después…

Uruguay no pudo defender su título en Italia 1934 porque no asistió como parte de un boicot, lo mismo que en Francia 1938. Esto se debió a la poca presencia europea en su primer Mundial. Sin embargo, a nivel continental seguía cosechando títulos, como la Copa América Perú 1935, donde volvió a superar a Argentina. La gran figura de aquel equipo seguía siendo el capitán José Nasazzi, pero sorprendió la aparición goleadora de Aníbal Ciocca.

OTRA VEZ CAMPEÓN

Mientras que en Europa estallaba la II Guerra Mundial y el fútbol pasaba a un plano menor, en Sudamérica la actividad jamás se detuvo. De hecho, la Copa América y las ligas locales siguieron su curso con total normalidad. Por eso, cuando en 1950 la FIFA nombró a Brasil como sede del cuarto Mundial, las selecciones sudamericanas tenían una gran ventaja sobre las europeas. De hecho, en el período que duró la guerra hasta el Mundial 1950, en Sudamérica se disputaron siete ediciones de la Copa América, de las cuales una fue ganada por Uruguay (1942).

Sin Argentina -por boicot- y con las selecciones europeas recuperándose del letal golpe de la guerra, Brasil parecía no tener oponentes para obtener su primer título mundial. Incluso Uruguay, que si quedó campeón en su única participación, no llegaba como favorito. En la Copa América 1949, jugada precisamente en Brasil, acabó sexto, con derrotas incomprensibles como un 2-3 ante Bolivia, 1-3 con Chile y 1-5 con Brasil. Esa desastrosa actuación le costó el puesto al entrenador Óscar Marcenaro.

Al banquillo llegó Juan López, el entrenador del club Central Español, quien quedaría en la historia como el estratega que llevó a Uruguay al máximo logro de su historia: el Maracanazo. Todo comenzó con un 8-0 a Bolivia, con triplete de Óscar Míguez. Las dudas volvieron contra Chile, con el que empataron 2-2 con goles de Alcides Ghiggia y Obdulio Varela. También fue apretado el primer juego de la fase final, cuando empataron 2-2 con España. Y ni hablar el 3-2 sobre Suecia remontando sobre el final luego de ir en desventaja. Brasil, en cambio, llegaba arrasando: 7-1 a Suecia y 6-1 a España. Además, con el empate le bastaba para ser campeón.

El título de Brasil parecía inevitable, al punto que los periódicos ya tenían preparadas sus portadas y en las afueras del estadios las camisas “Brasil Campeón del Mundo” se vendían como pan caliente. Los 200,000 espectadores -la máxima audiencia que se recuerde para un juego de un Mundial- convirtieron al Maracaná en una olla de presión. Pero las palabras de Obdulio Varela, el capitán, serenó a sus compañeros. “Los de afuera son de palo, en la cancha somos once contra once”, les dijo. Y así, con esa motivación, salieron a jugar.

La superioridad de Brasil quedó de manifiesto desde el comienzo, lo que obligó al portero Roque Máspoli a esforzarse por mantener el cero. En la segunda etapa, con el gol del brasileño Friaça -según el juez línea en posición adelantada pero convalidado por el árbitro- todo obedecía a la lógica…

Lo que nadie esperaba era la reacción de Uruguay, que además necesitaba ganar para ser campeón. Y entonces llegó lo inesperado. Primero, el gol de Juan Alberto Schiaffino para el 1-1. Después, el de Alcides Ghiggia para el 2-1 final que enmudeció el Maracaná, convirtió la fiesta en tragedia y arruinó para siempre la vida del portero Barbosa, a quien responsabilizaron de la derrota.

El "Maracanazo" marcó a Brasil y a Uruguay. 

 

 

BUENAS Y MALAS

Es cierto que Uruguay nunca volvió a ser campeón del mundo después de Brasil 1950, pero sus siguientes actuaciones igualmente fueron para destacar. En Suiza 1954, por ejemplo, llegó a semifinales. Allí fue frenado por aquella Hungría, que la derrotó 4-2 en tiempo extra. Esa, en su tercer Mundial, fue la primera caída de los charrúas. Para llegar allí habían ganado 1-0 a Yugoslavia y 7-0 a Escocia en la fase de grupos, y 4-2 a Inglaterra en cuartos de final. Para entonces, Obdulio Varela ya no era titular y aparecieron otros jugadores como José Santamaría -luego fichado por el Real Madrid-, Carlos Borges y Juan Hohberg.

Un golpe duro fue no poder estar en Suecia 1958, al que no pudo clasificarse luego de quedar segundo en su grupo eliminatorio detrás de Paraguay. Una aplastante derrota en Asunción por 5-0 dejó a los uruguayos sin posibilidades de conseguir el boleto al Mundial. En ese entonces, el equipo estaba comandado técnicamente por Hugo Bagnulo, el mismo con el que habían ganado la Copa América de 1956.

Ese trago amargo hizo replantear muchas cosas y sacar conclusiones. La luz se empezó a vislumbrar con el equipo que ganó la segunda Copa América 1959 (ese año hubo dos ediciones) y mucho más en los comienzos de los Sesenta, cuando Peñarol -base de la selección- logró las dos primeras Copas Libertadores con jugadores como William Martínez, Néstor Goncalvez, Luis Cubilla y Carlos Borges.

  • EL DATO: El máximo anotador en un solo Mundial es Pedro Cea, con 5 goles, en 1930. Óscar Míguez también anotó  5 goles, en 1950. Forlán, por su lado, marcó 5, en 2010.

DE REGRESO

En Chile 1962 volvió a los Mundiales de la mano de Juan Carlos Corazzo en el banquillo, pero no pudo pasar la primera ronda. Ilusionó a todos con una victoria 2-1 sobre Colombia, pero las siguientes derrotas 3-1 ante Yugoslavia y 2-1 ante Unión Soviética lo dejaron con las manos vacías. Corazzo, responsable del título de la Copa América 1959, dio un paso al costado tras el Mundial.

Algo mejor le fue en Inglaterra 1966, donde llegó a cuartos de final. Para ese entonces su entrenador era Ondino Viera, un técnico vinculado a Nacional, pero con experiencia en clubes brasileños como el Palmeiras y Fluminense, además de la selección de Paraguay. En el debut le tocó nada menos que Inglaterra, el anfitrión, y sobrevivió a la presión de Wembley con un meritorio 0-0. Luego venció 2-1 a Francia y empató 0-0 con México, lo que le permitió avanzar a cuartos. En esa instancia fue derrotado 4-0 por Alemania, en un juego donde los uruguayos se quejaron del arbitraje del inglés Jim Finney. Lo más rescatable de Uruguay fueron el portero Ladislao Mazurkiewicz, Julio Cortés -luego jugador y más tarde técnico del Águila salvadoreño-, José Sasía y Pedro Virgilio Rocha.

Esa misma base llevó La Celeste a México 1970, aunque el entrenador Juan Hohberg -que asumió en 1969- sumó a Roberto Matosas, Julio Montero Castillo (el padre de Paolo Montero), Ildo Maneiro y Julio César Morales. A pesar del déficit ofensivo, su implacable defensa lo hizo llegar lejos: obtuvo el cuarto lugar. En la fase de grupos venció 2-0 a Israel, igualó 0-0 con Italia y perdió 0-1 con Suecia. En cuartos, en un partido electrizante superó 1-0 a Unión Soviética con un gol agónico de Víctor Espárrago. En semifinales puso en aprietos al Brasil de Pelé, al cual le iba ganando durante el primer tiempo. Al final se impuso la jerarquía de los brasileños, que ganaron 3-1. En el juego por el tercer puesto, Alemania venció 1-0 y relegó a los sudamericanos al cuarto puesto, un resultado que igualmente los llenó de orgullo.

Con Roberto Porta como entrenador, Uruguay llegó con muchas expectativas a Alemania 1974 a pesar de que ya ni Nacional ni Peñarol mandaban en la Copa Libertadores y que las últimas ediciones de la Copa América habían sido decepcionantes. Pues este Mundial, al final, reflejó el mal momento del fútbol charrúa y no logró pasar de la primera fase. Perdió 0-1 con la Holanda de Cruyff, empató 1-1 con Bulgaria y se despidió con una contundente derrota 0-3 ante Suecia. Fue el último Mundial para jugadores como Mazurkiewicz, Pedro Virgilio Rocha, Juan Carlos Masnik, Fernando Morena, Ricardo Pavoni, Montero Castillo, Pablo Forlán y Luis Cubilla. La Celeste no volvería a las Copas del Mundo por los próximos 12 años.

LOS AÑOS OSCUROS

Para Uruguay fue una tragedia no poder participar de Argentina 1978. Tan cerca, tan lejos.. Con el Río de la Plata de por medio y el ruido que generaba la Copa del Mundo en la otra orilla, la frustración fue el doble… Para entonces ya había regresado al banquillo Juan Hohberg, pero La Celeste no pudo contra Bolivia en la fase de grupos. Al final, por Sudamérica fueron Brasil y Perú, además de los anfitriones.

Con la mira en el Mundial de España 1982, la AUF contrató en 1979 a Roque Gastón Máspoli, un emblema de Peñarol y además el portero del equipo que gestó el Maracanazo. Esta vez fue Perú el que lo dejó sin boleto a su segunda Copa del Mundo consecutiva. Otro golpe duro a la moral charrúa, sobre todo porque en 1979 apareció una buena generación de futbolistas jóvenes como Ruben Paz, Jorge Barrios, Fernando Alvez y Víctor Diogo que se sumó a otros ya más experimentados como Hugo de León, Rodolfo Rodríguez y Waldemar Victorino.

Y por si fuera poco, Uruguay venía de ganar en 1981 el Mundialito organizado por la FIFA para conmemorar los 50 años del primer título mundial. Por eso en el Centenario se reunieron los cinco campeones mundiales con todas sus figuras (Uruguay, Brasil, Argentina, Alemania e Italia) más un invitado (Holanda, que reemplazó a Inglaterra, único que rechazó participar el torneo). Uruguay fue campeón al vencer 1-0 a Brasil en la final y la euforia desbordó a todos. Con más razón, quedarse al margen de España 1982 resultó una herida que tardó mucho en cicatrizar.

No hay mal que dure cien años… Y La Celeste regresó a un Mundial en México 1986 de la mano de dos cracks como Enzo Francescoli y Ruben Paz. En el banquillo era el turno del profesor Omar Borrás, quien ganó crédito luego de lograr la Copa América (1983) después de 16 años. Clasificó a la Copa del Mundo con apuros, pero su vuelta a la elite no fue lo esperado. Pasó milagrosamente la primera fase sin ganar ninguno de los tres juegos: empate 1-1 con Alemania, bochornosa derrota 1-6 ante Dinamarca y 0-0 ante la Escocia de Álex Ferguson. Su aventura se terminó cuando cayó en octavos de final por 0-1 ante la Argentina de Maradona. Borrás, muy criticado por el pobre nivel de juego

  • EL DATO: Estos son los jugadores con más partidos mundialistas:

Jugador

Cantidad de Partidos

Ladislao Mazurkiewicz           

13

Fernando Muslera

11

Egidio Arévalo

11

Julio Cortés

11

Edinson Cavani

10

Maximiliano Pereira

10

Luis Ubina

10

Pedro Rocha

10

También estuvo en Italia 1990, y otra vez la eliminatoria fue sufrida. Ganó el Grupo 1, pero apenas por diferencia de goles, ya que acabó con los mismos puntos que Bolivia. Desde 1988, el entrenador era Óscar Tabárez, que venía con el antecedente de hacer campeón de la Copa Libertadores a Peñarol. Uruguay llegó a Italia con un equipo con muchas figuras: Francescoli, Ruben Sosa, Nelson Gutiérrez, Daniel Fonseca, Sergio Martínez, Pablo Bengoechea y el regreso de Hugo de León. Sin embargo su actuación fue otra vez decepcionante. Un gol de Fonseca a Corea del Sur sobre la hora le dio la clasificación tras empatar con España (0-0) y perder con Bélgica (1-3). En ese Mundial se clasificaban a la siguiente fase los mejores cuatro terceros, y Uruguay pasó raspado: fue el cuatro entre los mejores terceros. Eso sí, el precio fue jugar contra Italia, el anfitrión, que lo derrotó 2-0 sin atenuantes. Así acabó la primera etapa de Tabárez en Uruguay, que a su regreso fichó para Boca Juniors.

AUSENTES, OTRA VEZ

Pronto Uruguay volvió a descubrir que había algo peor que “hacer un mal Mundial”: era no clasificar. Y le ocurrió dos veces seguidas. Primero para Estados Unidos 1994, cuando el legendario Luis Cubilla tomó el mando del equipo y no pudo pasar la eliminatoria. Quedó tercero en un grupo donde solo clasificaban dos selecciones, y estos fueron Brasil y Bolivia. El proceso para Francia 1998 lo encabezó primero Juan Ahuntchaín y luego Roque Gastón Máspoli, en su segunda etapa. Para entonces, la Conmebol cambió la forma de la eliminatoria, que pasó a jugarse todos contra todos a dos vueltas. De los nueve equipos -Brasil no participó por ser campeón-, clasificaban los cuatro primeros… Uruguay acabó séptimo, solo por encima de Bolivia y Venezuela. Una auténtica catástrofe, sobre todo porque había jugadores como Paolo Montero, Pablo Bengoechea, Gustavo Poyet, Álvaro Recoba, Darío Silva y Sebastián Abreu.

Uruguay había tocado fondo. Se necesitaba un cambio de rumbo, una decisión drástica pensando en Corea Japón 2002. Y a la AUF no le tembló la mano. Por primera vez en su historia la selección de Uruguay iba a ser dirigida por un extranjero: el elegido fue Daniel Passarella, doble campeón del mundo con Argentina en 1978 y 1986, que venía de dirigir a la albiceleste en Francia 1998. Aunque la llegada del Kaiser -como llamaban al entrenador argentino- no fue lo esperado y renunció en la recta final, lo cierto es que Uruguay logró volver a los Mundiales. Fue de la mano de Víctor Púa, su auxiliar, que La Celeste consiguió el boleto luego de superar a Australia en la repesca. Richard “Chengue” Morales fue el héroe de la clasificación.

La algarabía por el regreso a los Mundiales duró poco, ya que en Corea Japón sumó una nueva decepción. Esta vez, donde ya los mejores terceros no tenían cabida, no pasó de la primera ronda. Perdió 1-2 con Dinamarca, empató 0-0 con Francia y se despidió con un 3-3 con Senegal que solo sirvió para que Diego Forlán anotara su primer gol en una Copa del Mundo.

 

Todavía más triste lo de Alemania 2006, donde no pudieron obtener el boleto. Otra vez llegaron con la soga al cuello a las últimas fechas de la Eliminatoria, otra vez le tocó Australia en la repesca… Solo que esta vez ganaron los representantes de Oceanía y tuvieron que verlo por TV. La llegada de un entrenador con juego ofensivo como Juan Ramón Carrasco había ilusionado a muchos, pero no prosperó. Tampoco el parche que significó la llegada de Jorge Fossati sobre el cierre de las Eliminatorias. Fue la última vez que Uruguay se quedó fuera de un Mundial.

LA MANO DEL “MAESTRO”

El regreso al banquillo de Óscar Tabárez, después de su paso por el Cagliari y AC Milán, aportó paz y serenidad. De esa manera, Uruguay volvió a una Copa del Mundo, la de Sudáfrica 2010. Por tercera vez consecutiva tuvo que jugar la repesca, aunque esta vez contra Costa Rica, el cuarto de la Concacaf, y como siempre le tocó sufrir hasta el pitazo final. Lo sorprendente es que en tierras africanas el equipo del Maestro Tabárez fue una auténtica revelación y llegó a semifinales. Empató 0-0 con Francia, venció 3-0 a Sudáfrica y venció 1-0 a México para avanzar como líder. Eso le valió evitar a Argentina, por lo su rival fue Corea del Sur, al que superó 2-1 con doblete de Luis Suárez. El actual delantero del Barcelona fue clave ante Ghana, donde con sus manos detuvo un gol cantado de los africanos. Eso le valió la expulsión, pero luego Gyan falló el penal y el 1-1 se mantuvo hasta el final. En la definición desde los doce pasos, Uruguay tuvo mejor puntería y quedó para el recuerdo el último disparo, el de Abreu a lo Panenka. Después llegaron las derrotas ante Holanda (2-3 en semis) y Alemania (2-3 por el tercer lugar), pero igual fueron recibidos como héroes, en especial Diego Forlán -uno de los goleadores del torneo-, Luis Suárez, Diego Lugano y Diego Godín.

La mano de Suárez, que ayudó a que los charrúas avanzaran a semis del Mundial de Sudáfrica.

 

La notable actuación en Sudáfrica se vio refrendada un año después, cuando el mismo equipo obtuvo la Copa América 2011 en Buenos Aires. No había hecho una buena primera ronda, acabó tercera y se vio obligada a cruzarse con la Argentina de Messi en cuartos de final, a la que eliminó por penales en un partido de alto voltaje. Luego se coronó sin problemas al superar a Perú en semis y Paraguay en la final con Suárez y Forlán nuevamente como figuras.

A pesar de todo, aún con Tabárez y delanteros de clase mundial, las Eliminatorias siempre fueron un parto para Uruguay. Y lo fue también la de Brasil 2014, donde por cuarta vez consecutiva tuvieron que ir a la repesca. Ahora el rival fue Jordania, duelo que quedó sentenciado en el partido de ida, en Amán, donde los charrúas vencieron 5-0.

  • EL DATO: Estos son los repechajes de Uruguay para acceder a Copas del Mundo.

Equipo

Mundial

Resultado

Australia

2002

1-0  (Ida)

3-0 (Vuelta) Clasificada

Australia

2006

1-0 (Ida)

1-0 (4-2) (Vuelta) Eliminada

Costa Rica

2010

0-1 (Ida)

1-1 (Vuelta) Clasificada

Jordania

2014

0-5 (Ida)

0-0 (Vuelta) Clasificada

Ubicado en Grupo de la Muerte, con Italia, Inglaterra y Costa Rica, la selección logró recuperarse de un mal arranque, en el que perdieron 1-3 con los ticos. Luego superó 2-1 a Inglaterra con doblete de Suárez y obtuvo la clasificación al vencer 1-0 a Italia con un gol de Godín. Sin embargo, es duelo Natal trajo consecuencias letales. Suárez mordió a Chiellini en una jugada en el área italiana, la FIFA actuó de oficio y lo expulsó del Mundial. Uruguay, sin su mejor hombre, sucumbió en el siguiente juego ante Colombia (0-2), con gran actuación de James Rodríguez.

A Rusia 2018 llegó con un poco más de aire, ya que logró su clasificación una fecha antes del final y por primera vez en cinco Mundiales no tuvo que jugar el repechaje. Si bien es cierto vienen de dos Copa América decepcionantes (2015 y 2016), tienen todo para soñar: un grupo accesible, una defensa probada como Godín-Jiménez (ambos del Atlético de Madrid) y una delantera de lujo como Suárez-Cavani.

FICHA

Confederación: CONMEBOL
Último mundial: Brasil 2014
Mundiales disputados: 12 (Uruguay 1930, Brasil 1950, Suiza 1954, Chile 1962, Inglaterra 1966, México 1970, Alemania 1974, México 1986, Italia 1990, Corea/Japón 2002, Sudáfrica 2010, Brasil 2014)
Balance en mundiales disputados: 51:20-12-19/ 80 GF, 71 GC
Mejor puesto: primer lugar en 1930 y 1950
Entrenador: Óscar Washington Tabárez. El Maestro es un histórico del fútbol uruguayo y dirigirá en Rusia su cuarto Mundial en el banquillo de la selección charrúa. En todos ellos, además, participó en el proceso eliminatorio. Es, ante todo, un padre para los jugadores. En su etapa como entrenador de clubes dirigió a Peñarol, Boca Juniors y el Milan.
Jugadores estelares: Luis Suárez. El delantero del Barcelona es el símbolo de este Uruguay y su castigo en Brasil 2014 desmoronó a los charrúas. Su dupla ofensiva con Edinson Cavani, ambos de la ciudad de Salto, es una de las más explosivas. También hay que destacar la pareja de zagueros centrales del Atlético Madrid, Diego Godín y José María Jiménez, quienes le aportan mucha solidez al equipo.
 
 
 

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