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Fútbol

Suiza

A finales del siglo XIX, el fútbol ya era una pasión institucional en Suiza. Su primer campeonato nacional data de 1897, con equipos fundados en bases tan sólidas que algunos de ellos, como el FC Zúrich, el Grasshopper y el Lausana, siguen en la actual primera división local en 2018.
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A finales del siglo XIX, el fútbol ya era una pasión institucional en Suiza. Su primer campeonato nacional data de 1897, con equipos fundados en bases tan sólidas que algunos de ellos, como el FC Zúrich, el Grasshopper y el Lausana, siguen en la actual primera división local en 2018.

Tales organizaciones también provocaron desde un inicio un notable apego en sus miembros. Ejemplo de esto fue Hans (Joan) Gamper, un “sportsman” suizo, amante del fútbol, el rugby y el tenis, que emigró a España, donde fundó un club llamado FC Barcelona y adoptó para éste los colores azul y rojo de sus dos ex equipos natales, el Basilea y el Excélsior Zúrich.

Joan Gamper fundó uno de los clubes con más repercusión en el fútbol: el FC Barcelona.

La selección nacional suiza jugó el primer partido de su historia en 1905 contra Francia (derrota 1-0 en París), y a pasar de iniciar una prolongada actividad en partidos internacionales, no jugó más que amistosos en sus primeras dos décadas. Suiza se caracterizó en ese tiempo por ser una selección entusiasta y poco efectiva. Entre 1910 y 1919 soportó palizas de cinco o más goles contra Inglaterra, Alemania, Hungría, Bélgica y Austria. Cuando se comprometió a su primer torneo oficial, el torneo de fútbol en los Juegos Olímpicos de París en 1924, no llegaba con las mejores expectativas. El año anterior había perdido cuatro de siete amistosos, pero cuando llegó el momento de competir, dio un salto de calidad. Como sucedía en diversos países de la Europa continental, adoptó influencias británicas gracias a un entrenador inglés, Teddy Duckworth, y en la cancha se apoyó en el olfato goleador de su estrella, el delantero Max Abegglen. Suiza eliminó a Lituania, Checoslovaquia, Italia y Suecia en su camino a la final, donde se quedó con la medalla de plata tras caer frente a Uruguay 3-0. La reacción popular en Suiza fue positiva y hasta eufórica, al punto de calificar a aquella selección como “campeona de Europa”, por haber vencido a todos sus adversarios continentales.

Max Abegglen, anotador de 34 dianas con la escuadra suiza. Su racha se mantuvo por alrededor de 50 años.

Tal campaña hizo de Abegglen una leyenda del fútbol suizo, prolongada en una fructífera carrera con el club Grasshopper, campeón de seis títulos de liga y cinco de copa entre 1927 y 1940. Aunque Max “Xam” Abegglen (cuyo récord de 34 goles en la selección suiza se mantuvo por más de medio siglo) no llegó a brillar en un Mundial, sí lo hizo su hermano menor, Andre “Trello” Abegglen, en la primera Copa FIFA celebrada en Europa, la de Italia 1934. “Trello” Abegglen anotó el gol decisivo en el primer triunfo suizo en Mundiales, un apretado 3-2 sobre Holanda, el 27 de mayo de 1934 en Milán. Los helvéticos cayeron cuatro días más tarde en cuartos de final contra Checoslovaquia, pero habían hallado a un artillero confiable que alcanzaría un momento de gloria cuatro años más tarde.

Y estos son precisamente los máximos artilleros helvéticos en Copas Mundiales:

JUGADOR

GOLES

Sepp Huegi

6 dianas

Andre Abegglen

4 dianas

Robert Ballaman

4 dianas

Leopold Kielholz

3 dianas

Jackie Fatton

3 dianas

Xherdan Shaqiri

2 dianas

Adrian Knup

2 dianas

Alexander Frei

2 dianas

En esos años se registró una revolución táctica en la liga de Suiza. El club Servette campeón local en 1933 y 1934 llegó a la cima con un sistema distinto a la norma de esa época. Mientras el dibujo táctico común era el 2-3-5, el entrenador del Servette, el austriaco Karl Rappan, propuso retrasar a dos volantes extremos hasta lograr un dispositivo defensivo de cuatro jugadores. Se le llamó “verrou” o “cerrojo”, el cual hizo énfasis en la protección de las bandas y el cuidado de dejar siempre a un defensor libre para alcanzar una mayoría en la cobertura de espacios. Este hombre libre evolucionó en el “líbero”. En 1935, Rappan pasó al Grasshopper, club con el que ganó cinco ligas y llevó al fútbol suizo a nuevas alturas cuando, en 1937, este club alcanzó los cuartos de final de la Copa Mitropa (antepasado de la Champions League).

En 1937, Rappan fue nombrado entrenado de la selección suiza, donde implementó su “verrou” con grandes resultados. En el último amistoso previo al Mundial de Francia 1938, Suiza venció por primera vez en su historia a Inglaterra con un 2-1 en Zúrich. Y en octavos de final del Mundial, la Suiza de Rappan derrotó 4-2 a Alemania con doblete de “Trello” Abegglen. Fue una consagración para una selección sin grandes estrellas aparte de su goleador. El mismo Rappan explicó su táctica como una forma de contrarrestar, con una selección suiza compuesta por semiprofesionales, a oponentes de mayor talento y recursos. “El suizo no es un futbolista natural, pero puede ser persuadido a planificar y calcular”, dijo Rappan en una entrevista a la revista “World Soccer” previo al Mundial 1962. “Podés tener a 11 individualidades que usan su clase para ganar, como Brasil, o podés integrar a 11 jugadores comunes a un concepto planificado.” Así, los equipos de Rappan mostraban cómo se podía ganar bajo el plan preconcebido de ceder posesión al equipo adversario en el medio campo, cerrar filas en el área propia y hacer daño al rival en el contraataque.

  • EL DATO: Estos son sus entrenadores en Copa del Mundo, destacando el audaz Rappan:

Entrenador

Mundiales

Balance (Partidos, JG-JE-JP)

Henry Mueller                      (SUI)

1934

1 juego, 1G-0E-1P

Karl Rappan                         (AUT)

1938, 1954, 1962

10 juegos, 3-1-6

Franco Andreoli                   (SUI)

1950

3, 1-1-1

Alfredo Foni                         (ITA)

1966

3, 0-0-3

Roy Hodgson                       (ING)

1994

4, 1-1-2

Koebi Kuhn                          (SUI)

2006

4, 2-2-0

Ottmar Hitzfeld                   (ALE)

2010, 2014

7, 3-1-3

Suiza fue eliminada en cuartos de final del Mundial de 1938 por Hungría, eventual finalista del torneo, pero su propuesta táctica no pasó desapercibida. Dos décadas más tarde, la idea del líbero y la línea defensiva de cuatro hombres hizo eco en Italia. Los entrenadores Giuseppe Viani, Nereo Rocco y Helenio Herrera modernizaron el “verrou” y lo transformaron en el “catenaccio”, el sistema que tuvo un enorme éxito en la década de 1960 y llevó al fútbol italiano a ser un permanente protagonista en Mundiales.

ANFITRIONES DE LA COPA

Por el poco daño sufrido durante la II Guerra Mundial, Suiza fue la nación europea en mejores condiciones para organizar una Copa FIFA en 1954. Tenía estadios en buenas condiciones, y como prueba de ello Suiza nunca dejó de jugar partidos amistosos ni en 1945, con el Viejo Continente en ruinas. Aquel año jugó fogueos contra Francia, Portugal, Inglaterra, Italia y Suecia, todos como local. Ganó cuatro de esos partidos y apenas empató uno. Suiza llegó en buenas condiciones al Mundial de 1950, en Brasil, donde fue eliminado en primera ronda, aunque sacó un empate épico contra el anfitrión, con el cual empató 2-2 en Sao Paulo. El autor de los dos tantos helvéticos ante Brasil fue el “wing” Jacques “Jacky” Fatton, de ascendencia francesa, tres veces campeón goleador de liga con el Servette. Fatton llegó en plenitud al Mundial siguiente, el de Suiza 1954 y el entrenador de la selección local, nada menos de Karl Rappan, lo consideraba “el mejor extremo izquierdo” en la historia de este país.

En su Mundial, Ballaman marcó en el primer partido contra Italia:

 

 

 

 

La delantera de Rappan contaba con el empuje de Fatton, de Josef Huegi, del Basilea, otro triple campeón de goleo de la liga suiza, y con un extraordinario atacante ambidiestro llamado Robert Ballaman, del Grasshopper. Con ellos a la cabeza eliminaron a Italia tras vencerla dos veces en la primera fase, con resultados de 2-1 y 4-1. En cuartos de final, Suiza fue por fin eliminada ante Austria en el partido con más goles en la historia de los Mundiales, un festival ofensivo que acabó con derrota local 5-7 conocida como “La Batalla Caliente de Lausana”. Pese a que el equipo de Rappan ganaba 3-0 a los 20 minutos y que traspasaron cinco veces la meta austriaca con “hat-trick” de Huegi y doblete de Ballaman, la selección austriaca, comandada por el brillante volante Ernst Ocwirk, se impuso en la pizarra final.
Aquel fue, pese a la derrota de su selección, un verano memorable para Suiza, que organizó un Mundial extraordinario, con el mayor promedio de goles en la historia (5.4 por partido), estadios llenos y fútbol de calidad. Quedó además un buen recuerdo para las selecciones participantes, acomodadas zonas turísticas idílicas, como recordó el mismo Robert Ballaman en una entrevista en 1966, sobre la concentración del plantel suizo en Magglingen, Berna, durante la Copa: “Todavía hoy sueño con esos 14 días que pasamos en Magglingen. Esos 23 deportistas reunidos por un objetivo. Nos despertaban con música, luego paseábamos una hora por los bosques, desayunábamos, seguido con un entreno ligero y luego una hora de descanso. Tras el almuerzo, dos horas obligatorias de reposo en cama. Después jugábamos partiditos, a veces con nuestros vecinos, la selección de Brasil. Luego, una ducha, charlas teóricas, y en la noche descansábamos o veíamos una película”.
A aquella generación cincuentera le quedó un último momento memorable, un empate 2-2 de visitante contra España, por las eliminatorias rumbo al Mundial de Suecia 1958. Fue en un estadio Bernabéu (entonces, Chamartín) lleno con más de 100 mil espectadores. En la cancha, España alineó a sus nuevos cracks nacionalizados, el húngaro Kubala y el argentino Di Stéfano, quienes sumados a figuras locales como Luis Suárez y Paco Gento integraban una delantera espectacular. Pero el cerrojo suizo funcionó, un inspirado Huegi marcó dos goles y el juego acabó 2-2. En los partidos siguientes, Suiza no pudo mantener aquel ritmo, y fue eliminado.

 

  • EL DATO: Así el balance contra confederaciones:

 

CONFEDERACIÓN

RESULTADOS Y BALANCE

UEFA

3-2 Holanda, 2-3 Checoslovaquia, 1-1 Alemania, 4-2 Alemania, 0-2 Hungría, 0-3 Yugoslavia, 2-1 Italia, 0-2 Inglaterra, 4-1 Italia, 5-7 Austria, 1-2 Alemania Federal, 0-3 Italia, 0-5 Alemania Federal, 1-2 España, 4-1 Rumania, 0-3 España, 0-0 Francia, 0-0 Ucrania, 1-0 España, 2-5 Francia

(20 juegos, 6G-3E-11P, 30GF-45GC)

CONMEBOL

2-2 Brasil, 1-3 Chile, 0-2 Argentina, 0-2 Colombia, 0-1 Chile, 2-1 Ecuador, 0-1 Argentina

(7 juegos, 1-1-5, 5-12)

CONCACAF

2-1 México, 1-1 Estados Unidos, 0-0 Honduras, 3-0 Honduras

(4 juegos, 2-2-0, 6-2)

AFC

2-0 Corea del Sur

(1 juego, 1-0-0, 2-0)

CAF

2-0 Togo

(1 juego, 1-0-0, 2-0)

OFC

No hay antecedentes

 

El Mundial de 1962 marcó el fin de una era para la selección de Suiza. Disfrutó por haber superado a un gran equipo de Suecia en las eliminatorias de la UEFA, pero fracasó en la Copa de forma rotunda. Fue la primera vez que Suiza no consiguió ni un solo punto en el torneo y aquel fue el último proceso con Karl Rappan en el banquillo. Fue también una despedida para el delantero Charles “Kiki” Antenen, todavía el suizo con más partidos en Mundiales (ocho).
Una nueva generación de futbolistas suizos clasificaron al Mundial cuatro años más tarde, en 1966, y el balance no mejoró. De nuevo fueron eliminados con tres derrotas, pero esta vez con problemas internos incluidos. Justo antes del debut de Suiza, el 12 de julio contra Alemania Federal el Sheffield, dos de sus estrellas, Werner Leimgruber y Koebi Kuhn, se escaparon de la concentración impuesta por el entrenador italiano Alfredo Foni, un ex defensor campeón mundial en 1938, quien los castigó dejándolos en el banquillo. Tras este incidente, Suiza perdió 5-0, y no se recuperó más. Kuhn, quien apenas tenía 22 años en 1966, nunca se perdonó a sí mismo aquella indisciplina. Y menos todavía cuando llegó a ser entrenador de la selección de Suiza en Copas del Mundo cuatro décadas más tarde.

 

ESTRELLAS EN ALEMANIA

Entre 1969 y 1979, el defensor Pierre-Andre Chapuisat jugó para la selección de Suiza. A fuerza de patadas se ganó la reputación de un marcador duro y, a veces, con marcajes sobre el límite del reglamento. En un partido Servette contra Vevey-Sports en 1985, una falta de Chapuisat contra Lucien Favre, con los tacos por delante contra el tobillo, fue catalogada como “la peor patada en la historia del fútbol suizo”. Aquella dureza era lo que quedaba para un país sin “futbolistas naturales”, como reflexionó una vez Karl Rappan. Y cuando el equipo nacional de Suiza se vio incapaz de volver a clasificar a un Mundial ni siquiera con planificación ni con cerrojos modernos, sus mejores futbolistas concluyeron que, si querían llegar lejos, debían hacerlo en ligas extranjeras. Fue simbólico que justo en 1987, en el año en que se retiró de las canchas Pierre-Andre Chapuisat, futbolista recio de la vieja guardia, debutó en el fútbol profesional su hijo, Stephane Chapuisat,  delantero de gran clase que llegaría a ser el gran embajador del fútbol suizo al máximo nivel mundial en la década siguiente.

  • EL DATO: Estos son sus máximos mundialistas:

JUGADOR

MUNDIALES Y JUEGOS

Kiki Antenen

[50, 54, 62] 8 juegos

Andre Neury

[50, 54] 7 juegos

Roger Bocquet

[50, 54] 7 juegos

Jackie Fatton

[50, 54] 7 juegos

Tranquillo Barnetta

[06, 10] 7 juegos

Johan Djourou

[06, 14] 7 juegos

Diego Benaglio

[10, 14] 7 juegos

Stephan Lichtsteiner

[10, 14] 7 juegos

Goekhan Inler

[10, 14] 7 juegos

Stephane Chapuisat fue un goleador rápido, práctico y cerebral. Por esos atributos fue fichado en la Bundesliga alemana en 1991 por el Borussia Dortmund, club con el que ganó dos campeonatos domésticos en 1995 y 1996, más la Liga de Campeones de la UEFA y la Copa Intercontinental en 1997. Chapuisat no fue el único crack suizo en el circuito alemán de esa época. Los volantes Alain Sutter y Ciriaco Sforza vistieron la camiseta del Bayern Múnich, y el goleador Adrian Knup destacó en el Stuttgart. Con ellos, combinado con la guía del entrenador inglés Roy Hodgson en el banquillo, la selección de Suiza por fin regresó a un Mundial, Estados Unidos 1994. Una vez en el torneo, superó la ronda de grupos por primera vez en cuatro décadas. El 22 de junio de 1994 en Detroit, Suiza jugó un partido espectacular en el cual destrozó a Rumania 4-1 con goles de Sutter, Chapuisat y doblete de Knup. Fue una alegría tan brillante como efímera. Suiza fue eliminada en octavos de final con una contundente derrota 3-0 frente a España, y aunque clasificó a la Eurocopa dos años más tarde, en 1996, fracasó de forma rotunda en las siguientes eliminatorias, rumbo a Francia 1998.   
Un cambio de rumbo sustancial se dio en 2001, con la llegada de Koebi Kuhn con seleccionador. Tras un paso exitoso como director técnico de selecciones juveniles, Kuhn creció junto a una generación que llevó al fútbol suizo a una estabilidad casi olvidada. De nuevo fue clave la presencia de sus mejores futbolistas en el extranjero, y de nuevo su destino frecuente fue Alemania. Del plantel suizo que jugó el Mundial 2006, la mayoría de jugadores (siete) militaban en la Bundesliga, y seis de ellos en la liga helvética. De esa forma llegaron al Mundial de Alemania con su sistema para competir con cualquiera, y pasaron sin problemas a octavos de final como ganadores del grupo G, sobre Francia (eventual finalista), Togo y Corea del Sur. Pese a contar con la probada calidad ofensiva del mediocampista Tranquillo Barnetta y el goleador Alexander Frei, el centro de gravedad de la Suiza de Kuhn fue su defensa. Su arquero, Pascal Zuberbuehler, mantuvo su portería invicta en los cuatro partidos del campeonato. Para su desgracia, en su duelo de octavos de final contra Ucrania, la definición por penaltis fue fatal. Los suizos fallaron sus tres cobros y cayeron 0-3 desde los 12 pasos.

Las selecciones de Suiza y Ucrania se enfrentaron en octavos de Alemania 2006. El juego se decidió en penaltis, donde los rojos fallaron todos sus cobros.

La campaña a Kuhn con la selección se cerró en la Eurocopa 2008, organizada por Suiza en conjunto con Austria. Para decepción general, Suiza no pasó de la primera fase, pero el proceso fue reconocido como una progresión. Al final del último partido, una victoria 2-0 sobre Portugal, los jugadores desplegaron un cartel que decía: “Gracias, Koebi”, en homenaje al líder que los llevó de nuevo al plano internacional.
El reemplazante de Kuhn en el banquillo de Suiza fue justo un alemán, Ottmar Hitzfeld, uno de los cuatro entrenadores campeones europeos con dos clubes distintos (con Borussia Dortmund y Bayern Múnich), tras Ernst Happel, José Mourinho y Carlo Ancelotti. Para Hitzfeld, Suiza fue siempre su segundo hogar. Nació en 1949 en Loerrach, pueblo del sur alemán justo en la frontera con Suiza, y relató una vez cómo pasó su niñez en permanentes visitas al país vecino. Su entorno fue además muy futbolero; su padre, dentista de profesión y amante del deporte, le puso su nombre por Ottmar Walter, ex delantero del Kaiserslautern y campeón mundial con Alemania en 1954. Ottmar Hitzfeld llegó a ser delantero profesional con el Basilea, el club de una ciudad a siete millas de Loerach. Sus primeros éxitos como entrenador los consiguió con los clubes Arau y Grasshopper antes de saltar a la Bundesliga. Para Hitzfeld, acabar su carrera dirigiendo a Suiza fue un telón adecuado.

El alemán Ottmar Hitzfeld dirigió a los suizos en 2014. En su currículo hay importantes triunfos en Liga de Campeones de Europa.

Hitzfeld tomó al platel heredado por Kuhn y realizó un Mundial 2010 con balance regular. Fue el único equipo capaz de vencer a España, eventual campeón de esa Copa, en su debut en la fase de grupos, pero luego perdió ante Chile y no pasó a octavos de final. En los años siguientes, Suiza se enriqueció con una de sus mejores generaciones, la selección que ganó el Mundial FIFA sub 17 en el año 2009. Aquel plantel simbolizó la nueva faceta de una Suiza con orígenes cada vez más diversos, e incluía al defensor Ricardo Rodríguez, de padre español y madre chilena; al volante Granit Xhaka, de origen kosovo-albanés; y al delantero Haris Seferovic, con raíces de Bosnia y Herzogovina. Con el paso de los tiempo, Rodríguez, Xhaka y Seferovic fueron los miembros del campeón juvenil de 2009 que alcanzaron mayor plenitud en la selección mayor. Hitzfeld los hizo titulares en el Mundial de Brasil 2014, donde produjeron momentos estelares. En su debut mundialista ante Ecuador, el 15 de junio de 2014 en Brasilia, el marcador estaba 1-1 hasta el minuto 90+3 cuando un pase de Rodríguez habilitó a Seferovic para anotar el dramático 2-1 definitivo.

Este fue el tanto de Seferovic a Ecuador:

Pese a caer en octavos de final 1-0 ante Argentina, los suizos presentaron a un plantel apenas en crecimiento, con la mayoría de sus figuras jóvenes, como Shaqiri, quien anotó un “hat-trick” frente a Honduras en Manaus. 
Tras el Mundial de 2014, el entrenador bosnio Vladimir Petkovic reemplazó a Hitzfeld, y mantuvo su base en la Eurocopa 2016, en la que Suiza jugó cuatro partidos, acabó invicta y apenas fue eliminada por Polonia en definición por penaltis, en octavos de final. Su paso en las eliminatorias de la UEFA rumbo al Mundial 2018 resultaron sólidas. Suiza fue segunda en su grupo eliminatorio apenas por diferencia de goles ante Portugal, y en el repechaje europeo venció 1-0 en el agregado sobre Irlanda del Norte con gol de Rodríguez. Xhaka fue nombrado Futbolista Suizo del Año en 2017. Y Seferovic fue el goleador de su selección en las eliminatorias. La camada del 2009 llegaría a la Copa FIFA Rusia con la promesa de alcanzar su plenitud.

 

Ficha

Confederación: UEFA
Último mundial: Brasil 2014
Mundiales disputados: 10 (Italia 1934, Francia 1938, Brasil 1950, Suiza 1954, Chile 1962, Inglaterra 1966, Estados Unidos 1994, Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014)
Balance en Mundiales disputados: 33: 11-6-16 / 45 GF, 59 GC
Mejor puesto: cuartos de final 1934, 1938 y 1954
Entrenador: Vladimir Petkovic, bosnio, ex volante. Jugó y dirigió en la liga de Suiza. En el año 2013 tuvo un sonado éxito como entrenador del club Lazio, con el cual fue campeón de la Copa Italia; en 2014 fue nombrado director técnico de la selección de Suiza. Figuras: Xherdan Shaqiri (Stoke City, ING), extremo ofensivo, dio cinco asistencias a gol en las eliminatorias de la UEFA; Granit Xhaka (Arsenal, ING), mediocampista de gran calidad técnica, miembro de la generación dorada de la selección suiza que ganó el Mundial FIFA Sub 17 en el año 2009.

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