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Fútbol

Panamá

El fútbol llegó a Panamá a inicios del siglo XX, como al resto de Latinoamérica, pero tardó en echar raíces que lo llevaran al profesionalismo. Entre las décadas de 1920 y 1930 se habían fundado sus primeros circuitos amateurs, como la Liga Nacional de Football, en 1925, en parte por el impulso del sacerdote salesiano Richard Neumann, un educador hondureño, y un coronel guatemalteco, Gabriel Barrios, radicado en Panamá.
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En 1933, la Liga Atlántica de Football, en la ciudad de Colón, fue una alternativa para los equipos de esa región. La Federación Panameña de Fútbol fue fundada en 1937, y dio paso a la selección nacional que debía representar al país en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1938, en Ciudad de Panamá. Aquel evento de 1938 fue un éxito para el deporte panameño; el local se llevó 24 medallas de oro, empató en el liderato con México y Cuba, pero en fútbol quedó fuera del podio. Gracias a talentos individuales como el goleador James Anderson, Panamá amarró un triunfo en el debut del torneo de fútbol 2-1 sobre Venezuela, pero derrotas ante Colombia, Costa Rica y El Salvador expusieron sus limitaciones. Panamá fue quinta entre seis selecciones.
En los años siguientes, Panamá siguió participando en justas regionales con resultados irregulares. La mayoría de sus balances fueron negativos. Sus éxitos fueron efímeros, como el subcampeonato en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Colombia, en 1946, y el título en el Centroamericano y del Caribe de Fútbol de 1951, torneo al que solo asistieron Nicaragua y Costa Rica. Aquel título le permitió a Panamá clasificar el torneo de fútbol de los Juegos Panamericanos de 1952, donde enfrentó a Brasil, Uruguay, Perú, Chile y México; sufrió cinco derrotas, todas abultadas; anotó cinco goles y recibió 28.
En las décadas siguientes, el fútbol panameño perdió fuerza ante la creciente popularidad del béisbol en este país. En la década de 1950, los primeros beisbolistas canaleros que alcanzaron las Grandes Ligas de Estados Unidos se transformaron en los máximos referentes nacionales. Figuras como Humberto Robinson (el primer panameño en las Mayores), Héctor López (el primer campeón mundial, con los Yanquis en 1961) y Rod Carew (el primero en el Salón de la Fama) alcanzaron la altura de íconos, igualados solo por las estrellas del boxeo como Roberto “Mano de Piedra” Durán.
En tanto, los equipos del fútbol panameño tardaron en formar un circuito estable, y la selección sufrió esos efectos. Después del éxito en el regional de 1951, Panamá pasó 15 años sin vencer a selecciones que no fueran del Caribe o Nicaragua, y su federación no se inscribió en eliminatorias mundialistas en las décadas de 1950 y 1960. Los futbolistas panameños, en tanto, debían crecer entre las limitaciones de sus ligas amateurs, un freno al desarrollo colectivo, pero no para el individual. En la década de 1960, el goleador Luis Ernesto “Cascarita” Tapia brilló fuera de su país; como un centro delantero intuitivo fue figura del Alianza, doble campeón de la liga salvadoreña en 1966 y 1967, y campeón de CONCACAF 1968.

"Cascarita" Tapia fue de los pioneros del fútbol canalero y destacó en El Salvador, con los colores de Alianza. FOTO: ARCHIVO, EL GRÁFICO.

Fue en la década de 1970 cuando la Federación de Panamá se inscribió por primera vez en una eliminatoria mundialista. Su debut fue el 4 de abril de 1976 con una victoria 3-2 sobre Costa Rica. El primer gol panameño en la historia de las eliminatorias llevó la marca de “Cascarita” Tapia, pero la alegría duró poco. Panamá fue eliminada por Costa Rica y El Salvador en su grupo, y fue apenas el inicio de un camino complicado. En sus primeros 16 años de competencia en eliminatorias mundialistas de la CONCACAF, entre 1976 y 1992, Panamá disputó 20 partidos; perdió 15, empató tres y ganó apenas dos. Anotó 13 goles y recibió 57. Y no pasó nunca de la primera ronda a la que ingresó.
En tal período, quizá el partido más importante de la selección panameña fue ante Costa Rica el 31 de julio de 1988. Fue una serie directa por eliminatorias mundialistas; el juego de ida en Costa Rica acabó en empate 1-1, y se despertó una enorme expectativa por una posible clasificación histórica a una segunda fase. Costa Rica se impuso 0-2 y eliminó a Panamá, pero el estadio Revolución (hoy, “Rómmel Fernández”) tuvo las tribunas llenas con 26 mil personas (la taquilla fue confiscada por el gobierno, entonces bajo la dictadura de Manuel Antonio Noriega); el fútbol acaparó la atención popular y esa pasión impulsó a Panamá a un progreso inminente.
Aquel mismo año de 1988 fue creada en Panamá la Asociación Nacional Pro-Fútbol (ANAPROF), y se puso en marcha la liga profesional del fútbol panameño con seis equipos: Chirilanco, La Previsora, Deportivo Perú, Euro Kickers, Plaza Amador y Tauro. El primer campeón de la liga, el Plaza Amador, inició la inclusión regular de los equipos panameños en las competencias de clubes de la CONCACAF
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NUEVAS GENERACIONES
En las décadas de 1980 y 1990, la exportación de futbolistas panameños llegó a otras cimas, casi siempre gracias a sus delanteros. El veloz Pércival Piggott fue figura de la liga salvadoreña con el Cojutepeque y el Firpo. René Mendieta brilló en el fútbol mexicano con el Correcaminos, la Universidad de Guadalajara y el Tampico Madero. En España, el extraordinario Rómmel Fernández destacó en el Tenerife hasta que en 1993, tras haber fichado por el Valencia, murió en un accidente automovilístico.
El legado de Rómmel Fernández fue notable. Puso en el mapa de Europa la calidad del futbolista panameño e inspiró a una nueva generación de jugadores, pero ninguna otra figura llegó más lejos de Julio Dely Valdés. De muy joven, casi sin experiencia, fue a Argentina a realizar pruebas en los clubes locales; no tuvo éxito, pero llegó su oportunidad en el Nacional de Uruguay, donde fue figura entre 1989 y 1993 hasta que fue catapultado al Cagliari de la liga de Italia, entonces la más fuerte del mundo. Dely Valdés prolongó su carrera en Francia, con el PSG, donde se convirtió en el primer futbolista centroamericano en ganar un torneo europeo (la extinta Recopa de la UEFA en 1996).

Julio César Dely Valdés, otro ícono panameño, también tuvo su paso en El Salvador como entrenador, en Águila. /FOTO: EL GRÁFICO.

La creación de la liga profesional abrió las puertas a que más futbolistas panameños se desarrollaran a nivel local, y las carreras de Rómmel Fernández y Julio Dely Valdés consolidaron a Panamá como un país exportador de figuras. A inicios del siglo XXI, la tendencia aumentó con el crecimiento de sus selecciones juveniles. Bajo la dirección del técnico inglés Gary Stempel y gracias a figuras como Gabriel Gómez, Panamá clasificó a su primer Mundial Sub 20 en el año 2003. Panamá repitió su clasificación en tres Copas Sub 20 de forma consecutiva, y ha ido a cinco de las últimas ocho.
Gómez, símbolo de una generación que cambió la cara del fútbol panameño, posee la marca de partidos internacionales con la selección mayor (140), y es uno de los cinco futbolistas que debutaron con la camiseta roja entre 2001 y 2005 que llegaron a la centena de encuentros oficiales. Los otros son el arquero Jaime Penedo (128), Blas Pérez (115), Román Torres (106) y Luis Tejada (104). Ellos, junto a otras estrellas como Felipe Baloy y Armando Cooper, han sido la base de una Panamá que fue subcampeón de la Copa Oro de la CONCACAF en 2005 y 2013, y campeón de la Copa Centroamericana en 2009. Su título llegó en el corto período de Stempel en el banquillo de la selección mayor. La final, en Tegucigalpa, la ganó en penaltis tras un tenso empate 0-0 contra Costa Rica.

DRAMA EN ELIMINATORIAS
Las eliminatorias mundialistas rumbo a Alemania 2006 fueron un paso importante para la selección de Panamá. Fue la primera vez que clasificó a la hexagonal final de la CONCACAF, resultó un éxito superar las rondas iniciales, pero en el tramo decisivo pagó su inexperiencia: perdió sus últimos siete partidos de la serie y acabó en el fondo de la tabla.  Rumbo a Sudáfrica 2010 sufrió una decepción mayúscula. Parecía que superaba su primer paso en las eliminatorias ante El Salvador tras vencer 1-0 de local; ganaba el juego de vuelta 0-1 en San Salvador hasta el segundo tiempo, pero en los minutos finales perdió 3-1 y fue eliminado.

  • EL DATO: Este es el reporte de aquel partido histórico entre salvadoreños y canaleros:

FECHA

RESULTADO

TORNEO

FICHA

ALINEACIÓN ESA

ALINEACIÓN PAN

Junio 22, 2008

El Salvador 3-1 Panamá (ESA: Quintanilla 70’, penalti 81’, J. Martínez 88’ / PAN: Garcés 14’)

Eliminatoria CONCACAF

Estadio Cuscatlán, San Salvador, El Salvador, 27 mil 420 espectadores. Árbitro: Marco Antonio Rodríguez (México).

Juan J. Gómez, L. Anaya, A. Escobar, M. González, A. Pacheco, R. Sánchez, S. Martin (J. Martínez 34’), Ó. Jiménez (C. Castillo 54’), E. Quintanilla, R. Corrales, W. Reyes (E. Umaña 72’). DT: Carlos de los Cobos (México).

Jaime Penedo, Adolfo Machado, Luis Moreno, Carlos Rivera, Román Torres, Amílcar Henríquez, Rolando Escobar (Eric Vásquez 58’), Gabriel Gómez, Ramón Solís, José Luis Garcés (Luis Tejada 63’ [José Anthony 83’]), Blas Pérez. DT: Alexandre Guimaraes (Costa Rica).

 

El castigo en las eliminatorias rumbo a Brasil 2014 fue todavía peor. Bajo la dirección técnica de Julio Dely Valdés, Panamá llegó a la última fecha de la hexagonal de CONCACAF con posibilidades de clasificar al repechaje intercontinental. La suerte parecía de su lado cuando su rival directo en la tabla, la selección de México, perdió de visita en Costa Rica. Panamá en tanto superaba en casa 2-1 a Estados Unidos hasta los minutos finales, pero los norteamericanos remontaron en el tiempo agregado, ganaron 2-3 y eliminaron a los panameños ante la decepción general.
Su clasificación al Mundial de Rusia 2018 no fue menos emotiva. En la última fecha de las eliminatorias de CONCACAF,  el 10 de octubre de 2017, Panamá necesitaba ganar como local a Costa Rica y esperar que Estados Unidos perdiera contra Trinidad y Tobago, lo cual sucedió. El triunfo frente a los ticos tuvo la controversia del primer gol canalero, acreditado a Gabriel Torres por un balón que no cruzó la línea.

 

El tanto de la victoria 2-1 para Panamá lo anotó Román Torres a dos minutos del final.

Román Torres, uno de los héroes modernos de la Panamá mundialista. En la imagen, festejando el histórico 2-1 sobre Costa Rica. /FOTO: ARCHIVO.

El entrenador al mando de Panamá en este proceso fue el colombiano Hernán Darío “el Bolillo” Gómez, cuyo estilo apunta al orden defensivo como prioridad. Los panameños no permitieron goles en contra en 4 de 10 encuentros de la hexagonal final. No sufrieron derrotas en casa y tuvieron grandes actuaciones en los minutos finales. Román Torres, el héroe de la fecha final contra Costa Rica, fue también el goleador clave en la sexta jornada frente a Honduras, cuando anotó el empate 2-2 en el minuto 90’.
Fue el mejor desempeño de Panamá en eliminatorias, pero resultó el equipo que menos puntos sumó para una clasificación directa (13) en las hexagonales modernas de la CONCACAF (desde el proceso rumbo a Francia 1998), y fue apenas el segundo que lo logra con diferencia negativa en el balance de goles (el primero fue Jamaica en 1997).

Ficha

Confederación: CONCACAF
Último mundial: ninguno
Mundiales disputados: ninguno
Balance en mundiales disputados: ninguno
Mejor puesto: nunca se clasificó
Entrenador: Hernán Darío Gómez, colombiano, ex mediocampista defensivo, director técnico desde 1991. Es uno de los únicos dos entrenadores (junto al francés Henri Michel) que clasificaron al Mundial con tres selecciones distintas. Lo hizo con Colombia (1998), Ecuador (2002) y Panamá (2018). Gómez asumió su puesto como entrenador de Panamá en 2014.
Jugadores estelares: los veteranos Jaime Penedo (Dínamo Bucarest, RUM), Felipe Baloy (Municipal, GUA) y Blas Pérez (Municipal, GUA) suman cada uno más de 10 años y 4 eliminatorias en la selección de Panamá. Román Torres (Sounders, EEUU) y Gabriel Torres (Lausana, SUI) fueron los goleadores en las eliminatorias.

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