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Fútbol

México

El fútbol llegó a México a finales del siglo XIX, y a inicios del siglo XX se institucionalizan sus primeros campeonatos de clubes, pero es hasta 1927 que se funda la Federación Mexicana de Fútbol (FEMEXFUT), y en 1929 se convirtió en la última de las naciones de Norteamérica que se afilió a la FIFA. Canadá y Estados Unidos se unieron a la Federación Internacional en 1912 y 1913 respectivamente.

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En 1928, la selección de México participó en su primer torneo internacional: el campeonato de los Juegos Olímpicos en Amsterdam. Se trató de un evento del COI, pero el campeonato de fútbol organizado por la misma FIFA y asistieron las selecciones mayores de cada país. México sólo jugó un partido, por los octavos de final contra España. Perdió 1-7 y su único gol fue anotado por Juan “el Trompito” Carreño Lara, quien dos años más tarde también marcaría para México su primer gol en la historia de los Mundiales.

En 1930, México jugó en la primera Copa FIFA con sede en Uruguay por invitación. Se enfrentó a Francia en el primer partido del torneo, el 13 de julio en el estadio Pocitos, en Montevideo. El arquero mexicano Óscar Bonfiglio recibió el primer gol en los registros de los Mundiales al minuto 19 ante el delantero galo Lucien Laurent, quien encaminó la victoria europea 4-1; quedó el consuelo el gol de Carreño. El entrenador de México fue el español Juan Luque de Serrallonga, un ex futbolista, veterano del Cádiz y del Sevilla quien responsabilizó a Bonfiglio de la goleada ante Francia. En su segundo partido, frente a Argentina, cambió de guardameta, incluyó a Isidoro Sota, pero no sirvió de mucho. Chile los aplastó 3-0 y México firmó el primer autogol en los Mundiales, obra de Manuel “el Chaquetas” Rosas.

En el siguiente partido, Rosas también entró en los libros de estadísticas: en la derrota 3-6 de México ante Argentina, marcó en primer gol de penalti en los Mundiales. El equipo mexicano, que entonces no vestía de verde, sino con camisa color vino, quedó eliminado con tres derrotas contundentes.

Pese a estos reveses a escala mundial, en los años siguientes México comenzó a dar saltos de calidad en el plano regional. Ganó medalla de oro en fútbol durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe en El Salvador, en 1935, y en Panamá, en 1938, y sus figuras como Horacio Casarían trascendieron el plano de la cancha hasta convertirse en fenómenos populares. Casarín fue un goleador de época en la década de 1940, cuando la liga mexicana pasó de ser amateur para convertirse en profesional, y sus caras más reconocidas atrajeron el comercio a la cancha. En 1944, la popular película “Los hijos de don Venancio” mostró en sus escenas la pasión en los estadios de fútbol en México, repletos de aficionados, y a Casarín como una estrella de época.

Para su mala fortuna, los cracks tempranos del fútbol mexicano en la década de 1940 se vieron privados de Mundiales, pospuestos por la II Guerra Mundial, y cuando Casarín jugó por fin la Copa FIFA, en 1950 en Brasil, ya había pasado su mejor época. Tenía 32 años, y se integró a un plantel mexicano que también llevaba elementos demasiado jóvenes, como el portero Antonio “la Tota” Carbajal.

  • EL DATO: “La Tota” figura entre los mexicanos con más juegos en Mundiales. Ellos encabezan la estadística:

JUGADOR

MUNDIALES Y JUEGOS

Rafael Márquez

2002, 2006, 2010 y 2014 (16 juegos)

Antonio “Tota” Carbajal

1950, 54, 58, 62, 66 (11)

Cuauhtémoc Blanco

1998, 2002, 10 (11)

Gerardo Torrado

2002, 06, 10 (11)

Carlos Salcido

2006, 10, 14 (10)

Salvador Reyes

1958, 62, 66 (9)

Francisco “Maza” Rodríguez

2006, 10, 14 (9)

Cuando llegó a canchas brasileñas, Carbajal tenía apenas 21 años, mas cargaba ya en los hombros la experiencia de los Juegos Olímpicos de 1948. Para su mala fortuna, a México le tocó inaugurar el Mundial en el estadio Maracaná repleto, un 24 de junio de 1950, contra el local Brasil, que arrasó los 4-0. No fue menos agradable el segundo partido, ante Yugoslavia, que también aplastó a México, 4-1. El tercer encuentro fue por fin competitivo, una caída 2-1 contra Suiza, con gol de Casarín, pero la anécdota ilustre de aquella tarde en Porto Alegre ocurrió antes del pitazo inicial. Tanto México como Suiza llevaron camisetas coloradas, y no cargaban uniformes alternativos. Se realizó un sorteo para designar quiénes debían buscar otra indumentaria. Los mexicanos ganaron, pero apelando a la caballerosidad asumieron ellos la responsabilidad de buscar otra ropa, y acabaron jugando con las casacas del club local, el Gremio. 

LA TOTA: EL CINCO COPAS
Por muchos años, “la Tota” Carbajal fue el único futbolista que asistió a cinco Mundiales. Su apodo, “el Cinco Copas”, fue ganado por una hazaña que parecía irrepetible, hasta que el alemán Lothar Matthaeus y el italiano Gianluigi Buffon lo igualaron con los años. “La Tota”, sin embargo, no pierde vigencia. Fue la cara de la selección mexicana en las décadas de 1950 y 1960. Sufrió las goleadas a México en los Mundiales de 1950 y 1954, pero también el fútbol azteca dio su primer salto de calidad en torneos FIFA.

La "Tota" Carbajal se volvió en uno de los íconos mexicanos en Copas del Mundo. /FOTO: Archivo.

Carbajal fue producto del sistema de divisiones juveniles que ya fluían en la capital mexicana en aquella época. Fue cuando los niños de los barrios urbanos comenzaban a soñar con llegar a la liga mayor. Y mientras “la Tota” superó de prisa las divisiones juveniles, la gran mayoría de aspirantes quedaba en el camino, como le pasó a otro prometedor guardameta, vecino de barrio de Carbajal, amigo de vida y compadre de adulto, el autor José Alfredo Jiménez. La de Carbajal se trataba de una generación que combinaba las camas del fútbol capitalino en la Ciudad de México con las escuelas del interior. En Jalisco, el club Guadalajara comenzaba a dominar la liga, y su política de incluir solo a futbolistas mexicanos alimentó de forma permanente al plantel nacional. Así, las “Chivas” parieron al gran goleador de esa generación, Salvador “Chava” Reyes.

Los goles de Reyes fueron fundamentales para que México clasificara en la cancha a cinco Mundiales seguidos. Acaso el momento más complicado fue en 1961, cuando debió medirse a Paraguay por un boleto a la Copa de Chile 1962. Los favoritos guaraníes no pudieron detener a Reyes, y su gol fue el único de la serie a ida y vuelta. Fue el premio para una gran camada de talentos y la continuidad de un entrenador particular, Ignacio Trelles, un jugador cuya carrera se cortó rápido por lesiones.

  • EL DATO: Junto a “Chava” Reyes hay otros ilustres goleadores mexicanos. Pero a diferencia de él, estos son los que sí han brillado en Mundiales:

JUGADOR

GOLES

Luis Hernández

4 goles

Cuauhtémoc Blanco

3 goles (sus tres goles anotados en tres Mundiales distintos; dos de ellos, de penalti)

Rafael Márquez

3 goles

Javier Hernández

3 goles

Ricardo Peláez

2 goles

Omar Bravo

2 goles

Jared Borgetti

2 goles

En los registros oficiales, Trelles, quien halló su verdadera vocación en los banquillos, dirigió a México en dos Mundiales, los de 1962 y 1966, pero ya mandaba en la Copa de Suecia 1958. En el papel aparece, sin embargo, como entrenador de México el español Antonio López Herranz, contratado como asesor de Trelles y figura institucional de parte de la Federación azteca en aquel año. Con tal fórmula, México ganó su primer punto en los Mundiales, un empate ante Gales en 1958, y cuatro años más tarde esperaba dar un paso adelante.

La hazaña de llegar a la Copa tras el duro peaje de Paraguay en las eliminatorias se justificó en el Mundial de 1962. Tras perder contra Brasil con un golazo de Pelé (quizá el mejor gol olvidado de “O Rei”, quien anotó tras superar un jalón del “Güero” Cárdenas en el área), llegó el recordado duelo frente a España. El 3 de junio, en el estadio Sausalito de Viña del Mar, “la Tota” Carbajal jugó el partido de su vida. La España de Puskas, Santamaría y del Balón de Oro Luis Suárez no pudo vencer por 89 minutos al arquero mexicano.

En el 90, llegó un tiro de esquina para México. Trelles, famoso por ejecutar escenas en los minutos finales para asegurar los puntos (se dice que solía tirar dos balones al campo para confundir a los rivales) llegó a la esquina de la cancha para dar instrucciones. No había frontera para un área técnica en aquellos días. Trelles le pidió a Alfredo del Águila que jugara en corto con Héctor Hernández para mantener el balón el mayor tiempo posible.

Pero Del Águila mandó un centro. Rechazó el español Del Sol, y Francisco Gento, el mejor puntero de la época, corrió la banda izquierda a toda máquina; al llegar al área mexicana mandó un centro, el defensa Ignacio Jáuregui peinó el balón, y éste le llegó al delantero español Joaquín Peiró, quien definió el 1-0 final.

La escena de “la Tota” Carbajal llorando, lamentando la desgracia con las manos en alto y golpeando el césped se volvieron parte del folclor de los Mundiales. Cuatro días más tarde, México ganó su primer partido en los registros del torneo. Fue ante una gran Checoslovaquia, que acabaría aquel torneo como subcampeón. Y fue la confirmación una selección mexicana que por primera vez en la historia de las Copa FIFA se sintió protagonista. 

La era de Ignacio Trelles como entrenador, con “la Tota” Carbajal en la portería y con “Chava” Reyes como goleador rindió otro examen en el campeonato de Inglaterra 1966. México tuvo un papel decoroso. Perdió 2-0 contra Inglaterra y empató contra Francia y Uruguay. En tanto, descubrió a una nueva camada de futbolistas, desde el arquero Nacho “el Cuate” Calderón hasta el goleador Enrique “el Chamaco” Borja, quienes llevarían a la selección tricolor a nuevas cimas cuatro años más tarde.

MUNDIALES EN CASA

Los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1954 y los Juegos Panamericanos de 1955 en Ciudad de México convencieron a sus organizadores de que eran capaces de sede de eventos mayores. Así, en 1968 llegaron los Juegos Olímpicos en el estadio Universitario de la UNAM; y en 1970, el Mundial FIFA, cuya final se celebró en el estadio Azteca, un monstruo con capacidad para más de 100 mil espectadores. México tenía la infraestructura para organizar la copa, pero debía demostrar que podía dar la talla dentro de la cancha.

El Azteca en el Mundial de 1970, albergando el denominado "partido del siglo", la semifinal entre Italia y Alemania. /FOTO: ARCHIVO.

En el torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos, México fue dirigido por Trelles. Su derrota en la semifinal contra Bulgaria y, sobre todo, su caída en el partido por la medalla de bronce ante Japón 0-2, desató una ola de críticas de parte de los medios de comunicación que precipitaron la salida de Trelles en 1969. Su viejo discípulo en Mundiales anteriores, Raúl Cárdenas, se ocupó del puesto, y confió en los hombres del proceso anterior. En el plantel mexicano de 1970 se hallaban Ignacio Calderón, Guillermo Hernández, Enrique Borja, Javier Fragoso, Aarón Padilla, Gustavo Peña e Isidoro Díaz, todos veteranos de Inglaterra’66; y les sumó la sangre joven del plantel de los Juegos del ‘68 como Mario Pérez, Héctor Pulido y Juan Basaguren. 

Las dudas sobre la selección mexicana en su Mundial eran justificadas. En sus seis Copas anteriores, solo en un partido mantuvo su defensa a cero. Pero en 1970 fue diferente. Sacó ventaja de una buena camada de futbolistas y de su condición de local; por primera vez México mantuvo sus redes invictas tres partidos al hilo, toda la primera fase, superó por puntos a la Unión Soviética, Bélgica y El Salvador, y llegó por primera vez a cuartos de final, donde los aztecas fueron derrotados 1-4 contra Italia en Toluca.

El legado del Mundial de México en 1970 fue diverso. El marco de los estadios fue imponente. Se trató el primer campeonato de la FIFA trasmitido por televisión a color y presentó una inusual colección de grandes jugadores (Pelé, Beckenbauer, Facchetti, Mazurkiewicz, Cubillas) y selecciones ilustres (el Brasil campeón es quizá la mejor selección de la historia) que dieron como resultado un mes memorable. Pero para el cuadro local se trató de un momento tan dulce como efémero. Tras aquel verano, la selección mexicano inició una decadencia notable.

  • EL DATO: Este es el balance de los aztecas contra otras confederaciones:

CONFEDERACIÓN

RESULTADOS

TOTAL JUEGOS Y BALANCE

UEFA

1-4 Francia, 1-4 Yugoslavia, 1-2 Suiza, 2-3 Francia, 0-3 Suecia, 1-1 Gales, 0-4 Hungría, 0-1 España, 3-1 Checoslovaquia, 1-1 Francia, 0-2 Inglaterra, 0-0 URSS, 1-0 Bélgica, 1-4 Italia, 0-6 Alemania Federal, 1-3 Polonia, 2-1 Bélgica, 2-0 Bulgaria, 0-0 (1-4 pen.) Alemania Federal, 0-1 Noruega, 2-1 Irlanda, 1-1 Italia, 1-1 (1-3 pen.) Bulgaria, 2-2 Bélgica, 2-2 Holanda, 1-2 Alemania, 1-0 Croacia, 1-1 Italia, 1-2 Portugal, 2-0 Francia, 3-1 Croacia, 1-2 Holanda.

32 juegos, 8G-9E-15P, 35GF-56GC

CONMEBOL

0-3 Chile, 3-6 Argentina, 0-4 Brasil, 0-5 Brasil, 0-2 Brasil, 0-0 Uruguay, 1-1 Paraguay, 2-1 Ecuador, 1-2 Argentina, 0-1 Uruguay, 1-3 Argentina, 0-0 Brasil.

12 juegos, 1-3-8, 8-28

CONCACAF

4-0 El Salvador, 0-2 Estados Unidos.

2 juegos, 1-0-1, 4-2

AFC

1-0 Iraq, 3-1 Corea del Sur, 3-1 Irán.

3 juegos, 3-0-0, 7-2

CAF

1-3 Túnez, 0-0 Angola, 1-1 Sudáfrica, 1-0 Camerún.

4 juegos, 1-2-1, 3-4

OFC

No hay antecedentes

No hay antecedentes

En 1973, México cayó en una eliminatoria de CONCACAF por segunda vez en su historia (la primera, en 1934 en partido único frente a Estados Unidos). Quedó eliminado en una hexagonal con sede en Haití, donde cerró en el tercer puesto, pero eran los años en los que la Confederación del Norte, Centroamérica y del Caribe apenas gozaba de una plaza mundialista. México sí clasificó al Mundial de 1978 en Argentina (fue local en la hexagonal de la CONCACAF), pero en la Copa dejó una de sus más pobres actuaciones: perdió sus tres partidos con un acumulado de un gol a favor y 12 en contra. En 1981 volvió a fracasar en las eliminatorias, esta vez en la hexagonal de Honduras, donde quedó por debajo del local y El Salvador.

El Mundial de 1986 debía organizarlo Colombia, pero su renuncia en la recta final dejó a México en posición de ser sede del torneo por segunda vez en su historia. Tenía los estadios, el ambiente y la disposición. La gran pregunta era de nuevo si sería capaz de responder sobre el césped. La respuesta comenzó a tomar forma cuando en 1983 fue nombrado el serbio Bora Milutinovic como entrenador de la selección. Milutinovic llevaba años trabajando en México, donde lideró a un mítico cuadro de Pumas multicampeón nacional y continental. Trasladó la química y la estabilidad de su club al cuadro nacional, y le sumó a una generación de líderes, muchos de ellos futuros entrenadores (Javier Aguirre, Tomás Boy, Carlos de los Cobos, Hugo Sánchez, etc.).

México ganó su grupo a duros rivales como Bélgica, Paraguay e Irak; luego despachó a Bulgaria en octavos de final con un golazo de tijera de Manuel Negrete (el segundo mejor del torneo, solo debajo del de Maradona a Inglaterra), y apenas fue eliminado por penaltis contra Alemania Federal en cuartos de final.

Manuel Negrete anotó un golazo a los belgas antes de irse de la Copa Mundial:

Aquel México de 1986 contaba con el mejor delantero en la historia de la CONCACAF, Hugo Sánchez, en camino a ganar cinco títulos de máximo goleador en España, pero en el Mundial apenas marcó un gol y falló un penalti. Sin Hugo Sánchez en papel protagónico, México igual desplegó un fútbol ordenado y serio, que lo llevó a su mejor posición en la historia de la Copa: los cuartos de final.

LA MALDICIÓN DE LOS OCTAVOS

Quizá el mejor año en la carrera de Hugo Sánchez fue 1990. Fue campeón de España con el Real Madrid, ganó su quinto Pichichi y además el Botín de Oro como el máximo anotador de toda Europa, con 38 goles. El Mundial de ese año, celebrado en Italia, debía hallarlo en la cresta de la ola, pero México no clasificó. El escándalo de “los Cachirules” fue el nombre del caso en el que se descubrió que México había enviado a la eliminatoria mundialista juvenil de 1988 a al menos cuatro futbolistas con documentos alterados y con edades superiores a las permitidas. Esto dio como resultado un castigo severo de la FIFA que incluyó a todas las selecciones mexicanas. “El Tri” fue expulsado de todas las eliminatorias, menores y mayores.

Debió esperar al Mundial de Estados Unidos ’94 para volver a la Copa, y dar un nuevo salto, esta vez más consistente, en el fútbol de selecciones. Su máxima figura, Hugo Sánchez, ya no estaba en plena forma, y no fue titular en la mayoría de partidos, pero una nueva camada bajo la dirección del entrenador Miguel Mejía Barón dejó una actuación digna en la que se ganó “el grupo de la muerte”, que incluía a Italia, Irlanda y Noruega, y apenas acabó con una derrota en penaltis ante Bulgaria, por octavos de final. A finales del siglo XX, el fútbol de México había evolucionado. Su liga se había transformado en un negocio millonario, muchos de sus clubes pulieron sus sistemas de divisiones juveniles y la selección comenzó a enfrentar retos de máxima competencia de forma consistente. En 1993, la CONMEBOL comenzó a invitar a México a participar en su torneo de selecciones (antes, Campeonato Sudamericano; hoy llamado Copa América), y a finales de la década sus clubes fueron incluidos en la Copa Libertadores.

De esta forma, México gozó de un sistema moderno que le permitió ser protagonista permanente en el plano internacional. Entre 1994 y 2014, cosechó una seguidilla de seis Mundiales seguidos clasificando a los octavos de final, superando o ganando grupos complejos en sedes y circunstancias diversas. La base de calidad de sus jugadores superó incluso el permanente cambio de procesos y entrenadores, incluso en medio de accidentadas eliminatorias regionales o crisis dirigenciales. Al Mundial de Francia 1998 llegó tras el despido de su técnico, Bora Milutinovic, quien realizó una eliminatoria impecable. Su reemplazante, Manuel Lapuente, llegó a la Copa en medio de críticas, pero México superó el grupo de Holanda, Bélgica y Corea del Sur, y fue eliminado en un dramático partido ante Alemania.

Por su parte, Cuautéhmoc Blanco anotó este golazo a los belgas antes de dejar Francia 1998:

Las siguientes Copas Mundiales dejaron desenlaces similares: grandes partidos en fase grupal y caídas en duelos cerrados por octavos de final. En la última década, el fútbol mexicano cumplió nuevas metas: sus selecciones juveniles ganaron Mundiales FIFA; su sub 23 ganó la medalla de oro en Juegos Olímpicos y sus jugadores han ganado un protagonismo inédito en ligas europeas. El techo de los octavos de final, sin embargo, no lo logró superar tampoco en Corea Japón 2002, Alemania 2006, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014.

Con este remate desde fuera del área, el argentino Maxi Rodríguez eliminó a México de Alemania 2006. Los aztecas no logran pasar de los octavos de final en Mundiales recientes. /FOTO: ARCHIVO.

 

Ficha
Confederación: CONCACAF
Último mundial: Brasil 2014
Mundiales disputados: 15 (Uruguay 1930, Brasil 1950, Suiza 1954, Suecia 1958, Chile 1962, Inglaterra 1966, México 1970, Argentina 1978, México 1986, Estados Unidos 1994, Francia 1998, Corea/Japón 2002, Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014)
Balance en mundiales disputados: 53:14-14-25 / 57 GF, 92 GC
Mejor puesto: cuartos de final en 1970 y 1986 (ambos como local)
Entrenador: Juan Carlos Osorio, colombiano, ex mediocampista, director técnico en fútbol de clubes entre 2006 y 2015. Tomó el cargo en octubre de 2015.
Jugadores estelares: Javier “el Chicharito” Hernández (West Ham United, ING), máximo goleador en la historia de la selección mexicana (48); Andrés Guardado (Betis, ESP), veterano de 3 Mundiales y 2 veces campeón de Copa Oro; Héctor Moreno (Roma, ITA), miembro de la generación que ganó el primer Mundial FIFA para México, el Sub 17 del año 2005.

 

 

 

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