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Fútbol

Francia

Francia fue clave para la transformación del fútbol en un fenómeno de masas a nivel mundial. Fue ahí donde se fundó la FIFA, en 1904, y su primer presidente, Robert Guerin, fue un francés.
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En los años tempranos del siglo XX, la selección de fútbol de Francia fue formada y comenzó a competir, pero más que sus resultados, que no pasaron de anecdóticos, pesó lo sucedido en este país respecto a la institucionalización del juego. Francia fue clave para la transformación del fútbol en un fenómeno de masas a nivel mundial. Fue ahí donde se fundó la FIFA, en 1904, y su primer presidente, Robert Guerin, fue un francés. En 1921, otro francés, el abogado Jules Rimet, se convirtió en el tercer presidente de la FIFA (ocuparía el puesto hasta 1954) y en el principal impulsor del Mundial de Fútbol. Otros franceses también dejaron huella como pioneros de torneos internacionales: Henri Delunay, gestor de la Eurocopa de la UEFA, y los periodistas Jacques Ferran y Gabriel Hanot, promotores de la Copa de Campeones de Europa de Clubes (hoy, Liga de Campeones de la UEFA). No fue casualidad. Francia fue sede de grandes eventos como los Juegos Olímpicos de París en 1900 y 1924, e incontables ferias y exposiciones mundiales. Estos fueron combustibles de ideas de expansión y fraternidad, pero además dejaron a los franceses una infraestructura deportiva importante. El Estadio Olímpico de Colombes, cerca de París, fue por muchos años sede de grandes partidos de clubes locales y de la selección. El equipo de Francia, apodado “Les Bleus” (los azules), no faltó a aquellos primeros grandes eventos que enriquecieron tanto a los jugadores de esa época como al negocio del deporte.

Jules Rimet, francés y uno de los impulsores de la Copa del Mundo.

 

En el fútbol de Francia pesó, como en toda Europa, la influencia británica. En el torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos de 1924, el director técnico del cuadro galo fue un inglés, Thomas Griffiths; y los de 1928 fue un escocés, Peter Farmer. En el Mundial de 1934 se hizo cargo otro inglés, Sid Kympton. Pero todas estas circunstancias no dieron como fruto el éxito deportivo. La selección gala fue una participante más en la primera mitad del siglo XX, a la sombra de las grandes potencias de esa época, como Italia y Austria. Los futbolistas franceses que sí quedaron en la historia lo hicieron por hechos más particulares que relevantes. El primer gol en las Copas Mundiales fue marcado, por ejemplo, por un francés, Lucien Laurent, un empleado de la fábrica Peugeot y delantero amateur. El 13 de julio de 1930 en el estadio de Pocitos, en Uruguay, Francia y México empataban 0-0 a los 19 minutos, cando Laurent anotó con un derechazo al borde del área, tras un pase de Ernest Liberati. Los franceses ganaron aquel día 4-1. El otro personaje famoso, o más bien infame, de aquel plantel francés en el Mundial de 1930 fue su capitán, Alexandre Villaplane, un brillante mediocampista que dejó pronto el fútbol y se transformó en un criminal, colaborador de la ocupación nazi durante la II Guerra Mundial. Fue fusilado en 1944.

 

EL DATO: Ningún jugador de la era “primitiva” del fútbol francés se cuela en el listado de jugadores con más partidos mundialistas:

MUNDIALES

JUGADOR

TOTAL DE JUEGOS

[98, 02, 06]

Fabien Barthez

17 juegos

[98, 02, 06, 10]

Thierry Henry

17 juegos

[98, 02, 06]

Lilian Thuram

16 juegos

[78, 82, 86]

Maxime Bossis

15 juegos

[78, 82, 86]

Michel Platini

14 juegos

[82, 86]

Alain Giresse

12 juegos

[82, 86]

Jean Tigana

12 juegos

[82, 86]

Manuel Amoros

12 juegos

[98, 02, 06]

Zinedina Zidane

12 juegos

[98, 02, 06]

David Trezeguet

12 juegos

[98, 02, 06]

Patrick Vieira

12 juegos

 

En 1932, el fútbol de Francia dio un salto decisivo cuando adoptó el profesionalismo a nivel de clubes. El mismo Gabriel Hanot fue uno de sus promotores. Su club de fútbol más antiguo, el Havre F.C., había sido fundado en 1872, y desde el siglo XIX en Francia se operaron ligas regionales e incluso diversas federaciones. Los clubes unificaron los campeonatos en el siglo XX, la Copa de Francia arrancó en la década de 1910, pero operaron como organizaciones semiprofesionales hasta los años 20. La primera temporada profesional fue la de 1932-33, y su campeón fue el Olympique Lillois (que luego se fusionó con el Club Fives para convertirse en el Lille). El impacto del campeonato en los resultados deportivo de la selección de Francia no fue inmediato. Sus estructuras, en cambio, convirtieron al país en un anfitrión ideal para un campeonato importante a nivel internacional.   
Francia fue por primera vez sede de una Copa Mundial en 1938 y logró lo que no pudo en los torneos anteriores, en 1930 y 1934, pasar de primera fase. “Les Bleus” alcanzaron los cuartos de final, donde se enfrentaron al gran equipo de aquella década, Italia, vigentes campeón mundial y olímpico. El 12 de junio de 1938, frente a un repleto estadio de Colombes con unos 60 mil espectadores en las tribunas, Francia fue eliminada por Italia 3-1. Un gravísimo error del arquero local, Laurent di Lorto, en el primer gol italiano, obra de Gino Colaussi, puso el partido cuesta arriba para los locales apenas a los 9 minutos; en el segundo tiempo, un doblete del legendario delantero italiano Silvio Piola sepultó las ilusiones del anfitrión. Fue un torneo tenso, organizado en medio de una Europa en crisis. Alemania y Austria jugaron con una selección combinada tras la anexión de la segunda al régimen nazi. La Italia de Mussolini aprovechó sus éxitos deportivos con saludos fascistas en la cancha. Y apenas un año tras el Mundial explotó el conflicto. Los torneos de la FIFA tardarían 12 años en volver a organizarse. 

 

Francia fue la anfitriona de la última Copa del Mundo previo a la Segunda Guerra Mundial. /FOTO: FIFA

 

FÚTBOL CHAMPÁN

En la década de 1950, Francia por fin capitalizó su larga historia de pasión por el fútbol y gozó de una selección nacional con aspiraciones serias en un Mundial. Los clubes franceses seguían enriqueciéndose con grandes maestros del continente en esa época. En 1946, el Lille fue campeón de la mano de un técnico inglés, Bill Berry; y en 1948, el entrenador húngaro Joszef Zilisy llevó al Olympique de Marsella a la cima de la tabla. Pero su la gran dinastía local fue comandada por un director técnico francés, Albert Batteux, al mando del Stade Reims. Entre 1953 y 1962, el Reims de Batteux ganó cinco ligas y una copa local; además fue dos veces subcampeón de Europa gracias en parte a una gran generación de delanteros locales como Just Fontaine, Raymond Kopa y Roger Piantoni. Ellos tres estuvieron al mando de Batteux a nivel de clubes así como en la selección de Francia que clasificó a la Copa Mundial de 1958, con sede en Suecia.

 

EL DATO: De un total de 56 jugadores que probaron las redes hasta Brasil 2014, Just Fontaine sigue en la cima con sus 13 goles. Todos los anotó en 1958.

 

JUGADOR

GOLES

Just Fontaine

13 anotaciones

Thierry Henry

6

Michel Platini

5

Zinedine Zidane

5

Raymond Kopa

4

Dominique Rocheteau

4

Jean Nicolas

3

Roger Piantoni

3

Bernard Genghini

3

Alain Giresse

3

Karim Benzema

3

 

La Francia de Suecia 1958 fue un festival de fútbol ofensivo que alcanzó triunfos espectaculares, como un 7-3 sobre Paraguay, 4-0 a Irlanda del Norte y 6-3 a Alemania Federal. Entre Fontaine, Kopa y Piantini acumularon 19 de los 23 goles franceses en el campeonato; solo Fontaine sumó 13, una marca absoluta para un solo torneo. No llegó a coronarse en parte por su poco equilibrio defensivo y acaso por una escena desafortunada. En la semifinal con sede en Solna, Francia empataba 1-1 contra Brasil cuando el mejor defensor galo, Robert Jonquet, se quebró el peroné en un choque con Vavá. No se permitían cambios en aquella época y Jonquet siguió en la cancha, pero casi sin poder moverse. La retaguardia francesa, que igual permitió 15 goles en contra en siete partidos, fue derribada por Brasil 5-2.
El reconocimiento al nivel logrado por el fútbol francés fue absoluto. En 1958, Kopa ganó el Balón de Oro (presea ideada por la revista “France Football”) y Fontaine acabó en tercer lugar en las votaciones. Sin embargo, aquel gran equipo no duró mucho tiempo junto. Por una serie de lesiones, tanto Fontaine como Kopa y Piantoni dejaron de ser regulares en la selección después del Mundial sueco. Sin ellos en forma, Francia no pudo llegar a la final de la primera Eurocopa de Naciones en 1960, de la que fue sede, y fue incapaz de llegar al Mundial siguiente, Chile 1962, tras perder un partido de desempate contra Bulgaria en eliminatorias europeas.      

 

EL CUADRADO MÁGICO

Tras una pálida presentación en la Copa de Inglaterra 1966, en la que no pasó de la primera fase, el fútbol francés bajó revoluciones y ni siquiera clasificó a los Mundiales de México 1970 y Alemania 1974. Fue uno de sus clubes el que halló la forma de crecer en el plano internacional. El St. Etienne tuvo una faena histórica en la temporada 1975-76, llegó a la final de la Copa de Campeones y perdió por extrema mala suerte contra el Bayern Múnich. Con varias de sus estrellas (Gerard Janvion, Christian Lopez, Dominique Bathenay y Dominique Rocheteau), Francia clasificó al Mundial de 1978 en Argentina. De nuevo falló en clasificar a la segunda fase, pero dejó algunas escenas memorables.

 

Bernard Lacombe marcó un gol “exprés” a Italia:

 

 

Bernard Lacombe marcó el gol más rápido de ese Mundial, apenas a los 30 segundos el partido que Francia perdió contra Italia 1-2. En su último partido del grupo, Francia debía enfrentar a Hungría en Mar del Plata; por un error administrativo, se les comunicó a ambas selecciones que debían vestir sus uniformes suplentes, por lo que tanto franceses como húngaros portaron camisetas blancas. El árbitro del juego, el brasileño Arnaldo Coelho, permitió que Francia usara como alternativa la camiseta de un equipo de la ciudad sede, el Kimberley, de franjas verdes y blancas; así se disputó el encuentro que los galos ganaron 3-1. Y el legado más importante de aquel plantel de Francia fue la de su joven estrella, Michel Platini, entonces de 22 años. En la temporada siguiente fue fichado por el St. Etienne, y luego por el Juventus de Italia, donde marcaría una época.

 

Platini, uno de los máximos artistas franceses con el balón. Ganó tres Balones de Oro en fila.

 

Platini fue por unos años el mejor futbolista del mundo. Era tan buen volante como goleador y líder carismático dentro de la cancha. Ganó tres Balones de Oro consecutivos y jugó partidos memorables con la camiseta nacional. Platini y Francia fueron favoritos para ganar el Mundial de España 1982, pero una desgracia en las semifinales contra Alemania Federal arruinó sus aspiraciones. En el segundo tiempo de aquel partido en Sevilla, con el marcador 1-1, el defensor Patrick Battiston tuvo un mano a mano con el arquero alemán Harald Schumacher. El francés tiró apenas desviado; Schumacher se olvidó del balón, lanzó su cuerpo sobre su rival y la cadera del alemán impactó la cara de Battiston. El árbitro holandés Charles Corver ni siquiera amonestó a Schumacher, quien dijo al enterarse que Battiston perdió dos dientes en el impacto: “Entre profesionales no hay compasión. Díganle que le pagaré las coronas”. Tras el tenso 1-1 en 90 minutos, Francia aceleró en el tiempo extra, se fue arriba 3-1 con golazos de Marius Tresor y Alain Giresse, pero los alemanes empataron 3-3 con tantos espectaculares de Rummenigge y Fischer. En los penaltis, Schumacher detuvo los tiros de Six y Bossis, y Alemania Federal se impuso 5-4.

 

EL DATO: Los alemanes, verdugos de la favorita Francia en 1982, están entre los rivales más repetidos en Mundiales. Estos son los otros:

 

RIVAL

MUNDIALES EN QUE JUGARON

Italia

 (1938, 1978, 1986, 1998, 2006)   

Alemania

 (1958, 1982, 1986, 2014)

Brasil

 (1958, 1986, 1998, 2006)

México

 (1930, 1954, 1966, 2010)

Uruguay

 (1966, 2002, 2010)

 

En la Eurocopa 1984, la selección de Francia alcanzó su primer gran momento de gloria. Ganó el torneo como local y su fútbol fue elogiado a nivel mundial. Platini tuvo un verano brillante, marcó nueve goles en cinco partidos. Tal producción fue potenciada por un medio campo de gran calidad, apodado “el Cuadrado Mágico”. Junto a Platini jugaban dos creativos como Jean Tigana y Alain Giresse, y desde atrás eran complementados por el contención Luis Fernández. Fueron cuatro cracks que dieron a Francia un nivel superior de técnica y creatividad ofensiva. En el Mundial de 1986 en México siguieron desplegando su buen fútbol; en cuartos de final eliminaron a Brasil tras un juegazo memorable y llegaron a las semifinales, pero de nuevo cayeron contra los alemanes. En aquella ocasión en el estadio Jalisco de Guadalajara, Francia dominó el partido, fue el mejor equipo, pero de alguna forma sus jugadores fallaron incontables ocasiones frente a la Schumacher, incluso frente al marco vacío. Alemania Federal ganó por un gol de tiro libre de Andreas Brehme que se le escapó al arquero Joel Bats y por un tanto en el minuto final de Rudi Voeller, cuando toda Francia estaba volcada buscando el empate de forma desesperada. Fue el final triste de su ciclo brillante.

 

LA FRANCIA DEL ARCOIRIS

El momento cumbre que la historia le debía a la selección de Francia llegó en el Mundial de 1998. Se trató de un proceso duro y complejo, que no inició de la mejor manera. Diez años antes, el entrenador de los “bleus” era nada menos que Michel Platini, quien asumió poco después de su retiro como jugador, y acusó su poca experiencia en los banquillos cuando no clasificó al Mundial de Italia 1990. Dos años más tarde, cuando Francia fue eliminada apenas en la primera fase de la Eurocopa de 1992 en Suecia, el ciclo de Platini acabó. Al relevo llegó Gerard Houllier, técnico campeón de liga con el PSG en 1986. Su etapa fue todavía más corta y desastrosa. En el minuto final de su último partido de eliminatorias rumbo al Mundial de 1994, perdió el boleto por un infame golazo del búlgaro Emil Kostadinov, que definió una derrota francesa por 1-2 en el Parque de los Príncipes. Al día siguiente, un rotativo local tituló: “Francia clasifica al Mundial… de 1998”. Así fue porque los galos organizarían la última Copa el siglo XX, tenía la plaza garantizada como sede, pero no estaban tranquilos con una selección nacional envuelta en una profunda crisis de resultados. No se podían quejar de falta de talento. En la década del 90, Francia contó con uno de los mejores futbolistas en su historia, Eric Cantona, un solista de personalidad avasallante, quien se transformó en el máximo ídolo del Manchester United en la naciente Liga Premier de Inglaterra. Cantona era creador, goleador, un crack que sabía definir partidos casi por sí solo.

 

Eric Cantona marcó una época en el Manchester United y también fue un referente de "Les Bleus".

 

El entrenador de Francia entonces era ya Aime Jacquet, un ex volante del exitoso St. Etienne en la década de 1960 y multicampeón como director técnico del Burdeos en la década de 1980. Además de Cantona, la selección de Jacquet contaba con el delantero Jean-Pierre Papin, Balón de Oro en 1991, y el extremo ofensivo David Ginola, brillante en aquellos años con el PSG y el Newcastle inglés. Pero Jacquet dio un giro inesperado cuando descartó a estos tres cracks. Al principio, la ausencia de Cantona fue obligada. En 1995 fue suspendido de toda actividad profesional casi todo el año por dar una patada a un aficionado en un Crystal Palace - Man. United. Jacquet no volvió a convocarlo ni a él ni a Papin ni a Ginola. En cambio, confió como base en una nueva generación de futbolistas franceses que destacaban en la competitiva liga italiana: Zinedine Zidane y Didier Deschamps en el Juventus, Lilian Thuram en el Parma, Marcel Desailly en el Milán o Youri Djorkaeff en el Inter. Con ellos realizó una exitosa Eurocopa en 1996, donde llegó a semifinales, y cerró filas. Llegaron las críticas, y cuando los resultados previos al Mundial no fueron óptimos, la prensa francesa lanzó ataques feroces al cuerpo técnico.
Pero cuando llegó el Mundial de 1998, el equipo estuvo listo. Jacquet formó una de las líneas defensivas más sólidas en la historia de los Mundiales con los centrales Desailly y Laurent Blanc, más los laterales Thuram y Bixente Lizarazu. Entre ellos, el contención Deschamps y el arquero Fabien Barthez permitieron apenas dos goles en contra (uno de penalti) en los siete partidos de la Copa. A nivel ofensivo, contaban con la brillantez de Zidane, pero cuando éste fue suspendido por dos fechas en medio del torneo (fue expulsado contra Arabia Saudita), la estructura de Jacquet respondió con firmeza. Fue entonces que resaltaron los demás miembros de un plantel equilibrado con el talento de Djorkaeff y del extremo Robert Pires, la solidez de los volantes de marca Emmanuel Petit, Patrick Vieira y Christiam Karembeu, y el empuje de dos juveniles delanteros, Thierry Henry y David Trezeguet.

 

 

Laurent Blanc se sacó del sombrero este golazo a Paraguay en el Mundial de 1998:

 

 

Todos respondieron en momentos decisivos e hicieron pasar desapercibido que el centrodelantero titular de Francia, Stephane Guivarch, no anotó un solo gol en el campeonato (y su suplente, Christoph Dugarry, tampoco hizo mucho para quitarle el puesto). El duelo de octavos de final ante Paraguay fue definido por un gol de oro del central Blanc. Las semifinales las resolvieron con dos goles de Thuram ante Croacia (única semifinal en la historia de los Mundiales en la que un defensa anotó un doblete). Y la final, el triunfo 3-0 contra Brasil, sí tuvo, por fin, una actuación épica de Zidane, quien anotó dos goles y dio un baile a los brasileños sobre la cancha. Los goles de Zidane, ambos de cabeza, fueron festejados en la tribuna del Stade de France por su sucesor, Michel Platini, entonces a la cabeza del comité organizador del Mundial, quien vestía una camisa del equipo galo debajo de su saco. En la cancha, tras el pitazo final, Jacquet anunció el fin de su carrera.

 

Laurent Blanc (i) y Didier Deschamps, ambos campeones del mundo en Francia 1998, posteriormente ocuparon el puesto de seleccionadores.

 

Aquella selección de Francia tuvo otra característica: fue la primera selección campeona mundial de la FIFA desde la Italia de 1934 que armó su plantel con más de dos jugadores nacidos fuera de sus territorio central. Fue la Francia de la diversidad, que abrazó a miembros de colonias de inmigrantes africanos (como al ghanés Desailly y el senegalés Vivira) y cracks nacidos en sus protectorados insulares (Thuram, en Guadalupe; Karembeu, en Nueva Caledonia). Zidane, nacido en Francia, representó a otro sector como hijo de inmigrantes argelinos. Los padres de Henry llegaron a Francia de las Antillas (su padre, de Guadalupe; su madre, de Martinica). Y Trezeguet es un hijo de un futbolista argentino que militó en la liga francesa en la década de 1970. Esa diversidad en la selección más exitosa en la historia del fútbol francés fue una inspiración para un país necesitado de abrazar los orígenes de todos sus habitantes. La noche del 12 de julio de 1998, cuando Francia venció a Brasil en la final, una foto gigante de Zidane fue proyectada en el Arco del Triunfo, mientras miles de personas paseaban con banderas de colores azul, blanco y rojo por los Campos Elíseos.
Tras el retiro de Jacquet, asumió como director técnico su auxiliar, Roger Lemerre. Dos años más tarde, con esa misma generación Francia ganó la Eurocopa en el año 2000. Tras un torneo brillante de su cuarteto defensivo, de Zidane y de Henry, en la final de Rotterdam “Les Bleus” superaron a Italia 2-1 con un gol de oro de Trezeguet. El ciclo no se detuvo ahí. En 2001, Francia ganó la Copa Confederaciones de la FIFA, pero en el Mundial de Corea/Japón 2002 llegó un corte al proceso. Las lesiones de Pires (quien fue descartado del torneo) y Zidane (quien jugó lejos de su mejor estado de forma) restaron potencia ofensiva decisiva en el esquema inicial. Francia fue eliminada en la primera fase sin haber marcado un solo gol en ese Mundial.

 

TIEMPOS MODERNOS

Al Mundial siguiente, el de Alemania 2006, Francia llegó con una nueva generación de talentos. Quedaba la base de la camada ‘98: Thuram, Vieira, Zidane y Henry. A ellos se sumaron Claude Makelele, un brillante sucesor de Deschamps como volante de contención, el sobresaliente extremo ofensivo Franck Ribery, y dos laterales defensivos sólidos como Willy Sagnol y Eric Abidal. El entrenador fue Raymond Domenech, un antiguo defensa lateral quien había jugado para Jacquet en el Burdeos. Su ciclo fue marcado por la polémica fuera de la cancha. Cuando Domenech declaró en público que usaba la astrología como “parámetro” en su trabajo y que desconfiaba de los futbolistas nacidos bajo los signos de Leo y Escorpio, las especulaciones respecto a sus convocatorias pasaron a un plano de discusión permanente. La controversia aumentó cuando Domenech no incluyó a Robert Pires, un Escorpio, en el plantel del Mundial. Los primeros resultados de la Copa tampoco ayudaron a Francia, que empató contra Suiza y Corea del Sur. En los octavos de final contra España, los pronósticos favorecían a los ibéricos. “Retiraremos a Zidane”, rezaba el titular de un periódico español el día del partido, el 27 de junio de 2006 en Hanover. Pero Zidane, quien había anunciado que se retiraría del fútbol al final del Mundial, comenzó a jugar como en sus mejores años. Francia despachó esa noche 3-1 a España con golazo de Zidane.

 

 

Este fue el tanto de un Zinedine Zidane que eliminó a España:

 

Mientras que Ribery aportó a la causa con esta diana ante los ibéricos, que lo sufrieron:

 

 

En cuartos de final, en Fráncfort contra Brasil, Zidane firmó una faena espectacular, desmanteló las marcas rivales y condujo a Francia a una victoria 1-0 con tanto de Henry. Tras superar a Portugal en semifinales, con gol de Zidane, Francia llegó en plena forma a la final de Berlín contra Italia. En aquel partido, el 9 de julio de 2006, Zidane anotó un gol, y con el marcador 1-1 estuvo a punto a festejar el tanto de la victoria en tiempo extra cuando mandó un misil de cabeza con rumbo de red, pero el arquero italiano, Gianluigi Buffon, lo evitó con la mejor atajada del Mundial. Cerca del final, el defensor Marco Materazzi insultó a Zidane mientras lo marcaba. Zidane respondió con un cabezazo al pecho. El árbitro Horacio Elizondo expulsó a Zidane en el último partido de su carrera. Francia perdió 5-3 en la definición por penaltis.

 

El infame cabezazo de Zidane a Materazzi en la final de Alemania 2006.

 

La polémica no abandonó el resto del ciclo de Domenech en Francia. Su clasificación en las eliminatorias al Mundial de Sudáfrica 2010 fue marcada por una mano evidente de Thierry Henry en la jugada del gol de la victoria de Francia 1-0 sobre Irlanda. Y en la primera fase de la Copa del Mundo, pese a contar siempre con grandes jugadores, una serie de peleas internas dentro del plantel galo no ayudaron a evitar una eliminación temprana, apenas en primera ronda, tras perder contra México y Sudáfrica. Domenech vio terminado su ciclo de inmediato.
La dirigencia de la FFF apuntó a los veteranos del Mundial de 1998 como candidatos a la dirección técnica de la selección en los años siguientes. El ex defensa central Laurent Blanc ocupó el banquillo “bleu” entre 2010 y 2012 (llegó hasta cuartos de final en la Eurocopa 2012), hasta que fue reemplazado por su ex compañero de selección Didier Deschamps, quien es entrenador de Francia desde entonces. En los últimos años, las selecciones juveniles de Francia tuvieron actuaciones memorables en Mundiales sub 20 (en 2011 llegaron al cuarto puesto con grandes jugadores como Antoine Griezmann, y en 2013 ganaron la copa con la camada de Paul Pogba), y Deschamps no tardó en darles protagonismo a los cracks de las nuevas generaciones en la selección mayor.  En el Mundial de Brasil 2014, llegaron a cuartos de final y cayeron apenas 1-0 contra la eventual campeona Alemania. Dos años más tarde, en la Eurocopa fueron subcampeones. El cuadro de Deschamps, que cuenta con figuras en los equipos más competitivos del mundo, todavía no alcanzó su techo. 

 

Ficha
Confederación: UEFA
Último mundial: Brasil 2014
Mundiales disputados: 14 ( Uruguay 1930, Italia 1934, Francia 1938, Suiza 1954, Suecia 1958, Inglaterra 1966, Argentina 1978, España 1982, México 1986, Francia 1998, Corea/Japón 2002, Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014)
Balance en Mundiales disputados: 59: 28-12-19 / 106 GF, 71 GC
Mejor puesto: campeón en 1998 (como local)
Entrenador: Didier Deschamps, ex volante de marca, capitán de la selección de Francia campeona mundial en 1998 y campeona de la Eurocopa 2000. Fue director técnico en fútbol de clubes entre 2001 y 2012. Se hizo cargo de la selección de Francia en 2012. Llegó a los cuartos de final del Mundial 2014 y fue subcampeón en la Eurocopa de 2016, como local.
Jugadores estelares: Antoine Griezmann (Atlético Madrid, ESP), delantero, tercer lugar en la votación del Balón de Oro 2016; Raphael Varane (Real Madrid, ESP), defensor, tres veces ganador de la Liga de Campeones de la UEFA; Kylian Mbappe (Paris Saint-Germain, FRA), con apenas 19 años es la gran promesa del fútbol francés.

 

 

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