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Fútbol

Brasil

Cinco veces monarcas de la Copa Mundial, los brasileños tienen una rica y prolífica historia. Desde su génesis futbolístico, anterior al siglo XX, hasta la debacle de 2014, te presentamos un recuento especial.
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Entre las casi 3,000 familias británicas que habían emigrado a Brasil para la construcción de las vías del ferrocarril estaban los Miller. Un tal John Miller, ingeniero escocés radicado en Sao Paulo que trabajaba en ese proyecto, quiso que su hijo Charles, nacido en 1874 en Bras (Sao Paulo), se educase en Gran Bretaña. A los 10 años el joven Charles partió a Inglaterra sin saber que años más tarde, a su regreso, llevaría a Brasil algo que se convertiría en pasión absoluta: el fútbol.
Charles Miller llegó al colegio Banisters, en Southampton, y sus dotes le permitieron destacar en un deporte nuevo para él, algo que llamaban fútbol. Su capacidad para dominar el balón y para anotar goles le valieron fichar por el St. Mary's, el club que luego pasó a llamarse Southampton FC y que actualmente juega en la Premier League. También jugó para el Corinthians, un club inglés amateur que más tarde sirvió de inspiración para llamar así al popular club paulista.
Cuando Miller regresó en 1894 a Brasil se trajo con él dos balones, algunos pares de tacos, camisas usadas y, lo más importante, un reglamento de la Football Association. Su idea era sembrar la semilla del fútbol en Brasil y vaya si lo consiguió… Un año después, en abril de 1895, se jugó un partido entre empleados de la Compañía de Gas y de la Sao Paulo Railway Company, donde jugaba Miller. Luego de eso, los británicos residentes en la ciudad fundaron el Sao Paulo Athletic, el primer equipo de fútbol de Brasil.
En 1914 se creó la Confederação Brasileira de Desportos (CBD), que después pasó a ser la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF). Ese mismo año, Brasil jugó su primer partido internacional, fue en Río de Janeiro frente al Exeter F.C. inglés y ganó 2-0. También en 1914 disputó su primer juego contra otra selección: perdió 3-0 contra Argentina, el que luego sería su gran rival en la región.
 

  • EL DATO: Brasil disputó un juego en Copa Oro contra El Salvador.

FECHA

SEDE

INCIDENCIAS

ALINEACIÓN EL SALVADOR

ALINEACIÓN BRASIL

Febrero 8, 1998

Estadio Coliseo, Los Ángeles, EE.UU. (55,027 espectadores)

El Salvador 0-4 Brasil (Edmundo 7', Romario 19’, Elber 87’ y 90'). Árbitro: Rodrigo Badilla (Costa Rica), amonestó al brasileño Edmundo y a los salvadoreños Castro Borja y Jorge Rodríguez.

M. Alfaro, L. Cárcamo (W. Renderos, 46’), N. Rojas, V. Vicevic, J. Rodríguez, W. Iraheta, G. Rivera (A. La Cruz, 60’), Castro Borja, M. Cienfuegos, I. Castro Franco, R. Cerritos (J. González, 69’). DT: Kiril Dojcinovski

Taffarel, Zé Maria (Russo, 79’), Gonçalves, Roque Júnior, M. Silva, M. Assunção, Denílson (S. Manoel, 31’) , F. Conceição, Zinho, Edmundo (G. Élber, 81’), Romário. DT: Mario Zagallo

Debut en Copa América
A nivel oficial, su primer juego fue un empate 1-1 frente a Chile, en Buenos Aires, en el marco de la edición debut de la Copa América, en 1916. En dicha competición acabó tercero, con dos empates (el otro fue 1-1 ante Argentina) y una derrota 1-2 ante el campeón Uruguay.  La misma ubicación logró en la edición de 1917, celebrada en Uruguay. En esa ocasión ganó su primer juego oficial: 5-0 a Chile con goles de Caetano, Neco, Haroldo (2) y Amílcar.  
En su tercer intento, en 1919, Brasil finalmente consiguió su primer título. Esa vez se disputó en Río de Janeiro, ya recuperada después de una epidemia de gripe que obligó a suspenderla en 1918. Los locales necesitaron de un juego extra para vencer 1-0 a Uruguay y coronarse de la mano de los goleadores Neco y Arthur Friedenreich. 
Por aquel entonces, la Copa América era la única competición entre los equipos de Sudamérica, y ni siquiera todos. En las ediciones iniciales solo participaban Argentina, Brasil, Uruguay y Chile. Brasil acabó tercero en 1920 y perdió con Argentina la final de 1921. En 1922, cuando volvió a ser local en Río de Janeiro, otra vez fue campeón. Derrotó 3-0 a Paraguay, que ya se había sumado a la competición, en la final. La figura fue Agostinho Forte y los goles fueron obra de Amílcar, Formiga y Neco. De esta manera Brasil celebró el título justo el año de la conmemoración del centenario de su Independencia. 
 A esa gran alegría le siguieron tiempos de vacas flacas en la Copa América, ya que en las siguientes seis ediciones (de 1923 a 1927 y 1929) no volvió a ganar el título y solo una vez, en 1925, logró quedar segundo. Con la inminente creación del Mundial, la competición de selecciones más antigua del mundo dejó de jugarse año a año a partir de 1929 y no volvió a disputarse hasta 1935.

El primer Mundial
A pesar de la cercanía geográfica con Uruguay, la selección de Brasil llegó a la primera Copa del Mundo con un equipo sin algunos de sus mejores hombres. Los jugadores paulistas, por ejemplo, no integraron dicha selección, ya que en aquel momento consideraron que el torneo que estaba por inaugurarse no era tan importante. Perdió 1-2 con Yugoslavia y pese a que luego venció 4-0 a Bolivia no logró avanzar y quedó eliminado. Preguinho, con tres goles, fue el jugador más destacado. Pindaro De Carvalho, uno de los héroes que ganó la Copa América 1919, estaba sentado en el banquillo como entrenador. 
Tampoco fue para recordar la participación de Brasil en Italia 1934, cuando dirigidos por Luis Vinhaes fueron eliminados por España (1-3) en el primer partido, jugado en Génova. El sistema de disputa era por eliminación directa, por lo que los brasileños pasaron más tiempo en el barco viajando que en tierras italianas. Léonidas, que anotó el único gol brasileño, ya empezaba a mostrar lo que sería cuatro años después

Leónidas da Silva, delantero de Brasil en los años 30 y 40, fue el primer gran referente de la Canarinha.

Para Francia 1938 ya Brasil tenía otra cara, y lo demostró con el tercer lugar logrado allí con un Léonidas desatado, que anotó en hat trick ante Polonia en el recordado 6-5 del debut. Luego eliminó a Checoslovaquia tras dos juegos (empate 1-1 y 2-1 en el partido extra) para caer en semifinales 1-2 con Italia, vigente y futuro campeón. Después le ganó 4-2 a Suecia para quedarse con el tercer puesto. Aquel equipo era dirigido por Adhemar Pimenta, al que se le acusó de haber puesto a los suplentes ante Italia para reservar a sus mejores hombres para la final, dando por descontada una victoria que nunca se dio. La prensa y la afición le criticaron su arrogancia y al volver, a pesar del histórico tercer puesto, renunció. 

La cronología de los Mundiales se detuvo por la II Guerra Mundial, pero el fútbol en Sudamérica siguió su curso con la Copa América. Sin embargo, no era el mejor momento para Brasil, que en las ocho ediciones comprendidas entre 1935 y 1947, no logró ser campeón tan solo una vez
En 1949, cuando organizó la Copa América por tercera vez… otra vez la ganó y cortó esa larga sequía de títulos que venía desde el año 1922. Es decir, 27 años. La edición 1949, que se disputó en Río de Janeiro, Sao Paulo, Belo Horizonte y Santos, fue además una prueba piloto para lo que un año más tarde sería el Mundial 1950, del que también iba a ser sede. Eso sí, aún no estaba listo el Maracaná. Brasil ganó esa Copa América con cierta comodidad, sobre todo porque el rival más difícil de aquella época, Argentina, había decidido no presentarse por problemas con la dirigencia brasileña, algo que se repitió un año después en el Mundial. Brasil, con Jair y Ademir inspirados, necesitó de un partido extra contra Paraguay para levantar la copa, pero lo hizo sin dejar dudas, con un contundente 7-0.

  • EL DATO: Estos son los entrenadores mundialistas de Brasil.

ENTRENADOR

MUNDIAL DIRIGIDO

BALANCE (Juegos: G-E-P)

Pindaro De Carvalho

1930

2: 1-0-1

Luiz Vinhaes

1934

1: 0-0-1

Ademar Pimenta

1938

5: 3-1-1

Flavio Costa

1950

6: 4-1-1

Zeze Moreira

1954

3: 1-1-1

Vicente Feola

1958 y 1966

9: 6-1-2

Aymore Moreira

1962

6: 5-1-0

Mario Zagallo

1970, 1974 y 1998

20: 13-3-4

Claudio Coutinho

1978

7: 4-3-0

Telé Santana

1982 y 1986

10: 8-1-1

Sebastiao Lazaroni

1990

4: 3-0-1

Carlos Alberto Parreira

1994 y 2006

12: 8-3-1

Luiz Felipe Scolari

2002 y 2014

14: 10-2-2

Dunga

2010

5: 3-1-1


El Maracanazo
Con el antecedente de las tres Copa América logradas siendo anfitrión, nadie esperaba menos que el título mundial en Brasil 1950. El equipo dirigido por Flavio Costa mantuvo la base del equipo campeón y avanzó a la fase final sin sobresaltos tras ganarle 4-0 a México, empatar 2-2 con Suiza y vencer a Yugoslavia por 2-0. Todo parecía estar a favor de Brasil y la gente ya celebraba por anticipado… No era para menos, en la ronda final venció 7-1 a Suecia, 6-1 a España y le bastaba apenas un empate para ser campeón mundial por primera vez. Su rival era Uruguay, el mismo al que un año antes, en la Copa América, había humillado 5-1. 
Todo parecía más encaminado aún cuando las casi 200,000 personas del desbordado Maracaná celebraron el gol de Friaca, al 47’. Nadie, ni el más pesimista, imaginaba lo que iba a ocurrir después. Dos goles de Uruguay, primero Schiaffino 66’ y luego Ghiggia al 79’, provocaron la mayor sorpresa en la historia de los Mundiales. Uruguay, con el capitán Obdulio Varela como emblema, aguantó la carga brasileña de los últimos minutos y celebró el bicampeonato charrúa en la hazaña más grande en la historia del fútbol uruguayo. 
Esa tragedia, a la que llamaron Maracanazo, provocó más de un suicido de aficionados brasileños y acabó con la carrera del portero Moacyr Barbosa, estrella del Vasco da Gama, a quien injustamente responsabilizaron por la derrota y que poco tiempo después tuvo que dejar el fútbol profesional cargando todas las culpas.  
Tal fue la herida que dejó el Maracanazo que a partir de entonces la selección dejó de usar su habitual uniforme blanco y cambió al verdeamarelho, un color con el que los éxitos empezarían a llegar. El debut de la camisa nueva fue en Suiza 1954, donde Brasil -dirigido por Zeze Moreira- avanzó de fase con un 5-0 a México y un 1-1 a Yugoslavia, para caer en cuartos de final 4-2 ante Hungría, el mejor equipo de aquel Mundial aunque al final no fuese campeón.

El uruguayo Ghiggia marcó en la final de la Copa del Mundo ante los brasileños en el partido conocido como el "Maracanazo" (derrota de la Canarinha por 1-2). /FOTO: AP

La era de Pelé
En Suecia 1958, la selección de Brasil empezó a marcar una época. Todavía quedaba algún sobreviviente del Maracanazo, como Nilton Santos, que jugó un rol fundamental. No solo porque era uno de los defensores que mejor se proyectaba en ataque sino porque fue el líder de una rebelión en el vestuario contra el entrenador Vicente Feola. Brasil había ganado 3-0 a Austria y empatado 0-0 con Inglaterra, pero varios jugadores no estaban conformes con la alineación y enfrentaron al técnico. Se dice veían al equipo muy lento y cargado en años y que amenazaron con no jugar si Feola no ponía de titulares algunas piezas juveniles que habían llevado a Suecia y que fueron suplentes los dos primeros juegos.
Así fue ante Unión Soviética aparecen en escena un tal Pelé, de 17 años, y Garrincha, de 24. Ganaron 2-0, y aunque ambos goles fueron de Vavá, la dupla Pelé-Garrincha ya pasó a ser indiscutible. Hay otra versión que dice que Pelé y Garrincha no jugaron los dos primeros partidos por estar lesionados. Lo cierto es que a eso le siguió un 1-0 a Gales, donde O Rei anotó su primer gol en los Mundiales. Y luego, dos goleadas: 5-2 a Francia en la semifinal, con triplete de Pelé, y 5-1 a Suecia, con doblete de Pelé. El niño de 17 años se presentaba en sociedad.  

Pelé (al centro) tras la final que los brasileños ganaron a Suecia por 2-5, en 1958. /FOTO: AP

Si el Mundial de Suecia fue el Pelé, el de Chile 1962 fue el de Garrincha. Esto no solo por la brutal actuación del delantero del Botafogo sino porque Pelé pudo mostrar muy poco. Un gol en el primer juego ante México (2-0) y nada más, ya que en el segundo partido, el 0-0 contra Checoslovaquia, sufrió una lesión muscular y no volvió a jugar en todo el torneo. 
Sin la espectacularidad del equipo de 1958, este Brasil dirigido por Aymore Moreira logró ser muy efectivo y capitalizó el talento de Garrincha y los goles de Vavá y Amarildo. Así pasaron España (2-1), Inglaterra (3-1), Chile (4-2) hasta llegar a la final con Checoslovaquia, a la que esta vez vencieron por 3-1. Fue el broche de oro para los retiros de Carlos José Castilho y Nilton Santos, que estuvieron 1950, 1954, 1958 y 1962. 
De Inglaterra 1966 no hay buenos recuerdos en Brasil. Para entonces había regresado al banquillo Vicente Feola, pero el clima interno no era el mejor y además el técnico decidió probar hasta 37 jugadores en el período de preparación, lo cual generó mucha confusión. Fue la peor actuación de Brasil en un Mundial, ya que no pudo pasar la primera fase. Venció 2-0 a Bulgaria goles de Pelé y Garrincha. O Rei sufrió todo tipo de infracciones del defensa búlgaro Zhechev ante la mirada cómplice del árbitro. Pelé quedó algo tocado y Feola decidió reservarlo ante Hungría, que sorpresivamente les venció 3-1. Volvió contra Portugal, en Goodison Park, donde estaban obligados a ganar, pero ese día el que brilló fue Eusebio, que anotó dos goles. Pelé, que jugó casi en una sola pierna, fue otra vez víctima del juego brusco de los rivales y Brasil se despidió rápido de Inglaterra.

  • EL DATO: El máximo anotador en un solo Mundial para Brasil es Ademir, con ocho goles en 1950. Ronaldo también igualó la cifra en 2002. 

Si algunos pensaron que el ciclo de Brasil se había acabado, pronto se quedaron sin argumentos. La verdeamarelha que siguió a la frustración de 1966 fue uno de los equipos más brillantes de la historia del fútbol. El Brasil del 70, como se le recuerda, es sinónimo de espectáculo, buen gusto y contundencia a la vez. Fue el último acto de Pelé en un Mundial, a pesar de que antes había dicho que ya no volvería a jugar otro. Pero se fue con todos los honores... 
Con jugadores de la talla de Gérson, Rivelino, Tostao, Jairzinho, Clodoaldo y Carlos Alberto, además de Pelé, este Brasil de Mario Zagallo arrolló a sus rivales con una superioridad que no siempre se reflejó en el marcador. En la final apabulló a Italia por 4-1 en un segundo tiempo letal en el Azteca. Así, Pelé logró ser el único jugador en ganar tres veces un Mundial, cifra que sigue siendo insuperable. Además, se quedó con la Copa Jules Rimet en propiedad al ser el primer equipo en ganarla en tres ocasiones.

Jairzinho además dejó esta joyita a los ojos de los espectadores en México:

 

Sin O Rei
El vacío de Pelé no fue fácil de llenar y Brasil lo sufrió durante años. El primer golpe fue en Alemania 1974, donde además del mítico delantero tampoco estuvieron Tostao, Carlos Alberto, Clodoaldo y Gerson. El recambio, con Rivelino y Jairzinho como bastiones, no fue suficiente y si bien hizo un aceptable papel en el Mundial, la genial Holanda de Cruyff le cerró el pase a la final. Acabó cuarto, tras perder el juego por el tercer puesto con la otra revelación del torneo, Polonia. 
También estuvo cerca de la final en Argentina 1978, pero a pesar de que el equipo entonces dirigido por Claudio Coutinho acabó invicto -su figura era Zico- solo tuvo que conformarse con el tercer puesto. 
Es que en la segunda ronda, otra fase de grupos de cuatro selecciones, empató en puntos con Argentina y quedó segundo, cuando solo el primero clasificaba para la final. El modo en que quedó afuera generó cierta polémica, ya que en aquellos tiempos los cierres de grupos no se jugaban simultáneamente, con lo cual Argentina salió a jugar sabiendo que ganando a Perú por cuatro goles de diferencia se metía a la final. Fue 6-0 en un juego donde hubo mucho de sospechoso.   
 

  • EL DATO: Goleadores en fases finales.

JUGADOR

GOLES

Ronaldo Nazário

15

Pelé

12

Jairzinho

9

Vavá

9

Ademir

8

Leonidas

8

Rivaldo

8

Careca

7

Bebeto

6

Rivelino

6

Garrincha

5

Romario

5

Zico

5

Neymar Júnior

4

A pesar de no haber sido campeón, el Brasil de 1982 -conducido desde el banquillo por Telé Santana y desde el campo por Sócrates y Falcao- dejó una gran imagen y siempre será recordado por su jogo bonito. Lamentablemente sus lagunas defensivas y la pobre labor del portero Waldir Peres echaron todo por la borda. Ganó sus primeros cuatro juegos con mucha autoridad (2-1 a URSS, 4-1 a Escocia, 4-0 a Nueva Zelanda y 3-1 a Argentina), pero no pudo con la Italia de Paolo Rossi, que luego acabaría levantando el trofeo de campeón. 

Zico dejó para el recuerdo y para el deleite de la afición esta diana ante los neozelandeses:

 


Santana continuó al frente de la selección en México 1986, pero ya Falcao había perdido nivel y Sócrates no era el mismo. Aparecieron nuevos rostros como Branco, Careca y Alemao, pero no fue suficiente. Aún así, una vez más se despidió del Mundial sin perder un solo juego. Ganó sin problemas su grupo y dejó en el camino a Polonia con un 4-0 en octavos. Sin embargo, en cuartos de final se cruzó con la Francia de Platini, que la eliminó por penales tras el 1-1 final. Ese juego será recordado por el penal fallado por Zico en tiempo regular.

Arthur Antunes Coimbra, más conocido por Zico, fue el jugador estrella de Brasil en la década de los años 80. /FOTO: FIFA

Al duro golpe en México 1986 se le sumó otra frustrante Copa América, la edición de 1987 disputada en Argentina. Allí el equipo dirigido por Carlos Alberto no logró pasar de la primera fase y completó 37 años sin ganar el torneo continental. La CBF, cansada de los fracasos recientes, decidió dar un golpe de timón y contrató como entrenador a Sebastiao Lazaroni, un técnico que venía del Parana Clube y que priorizaba el orden defensivo por sobre la fantasía.
A corto plazo la jugada le salió bien, porque Brasil ganó la Copa América 1989 después de 40 años y cortó una racha negra de 19 años sin títulos oficiales, ya que el último había sido en México 1970. Nadie criticó demasiado a Lazaroni por jugar con un líbero y un esquema 3-5-2. Con Bebeto y Romario arriba era suficiente

  • EL DATO: Incluyendo a Zico, estos son los jugadores con más partidos en mundiales. 

JUGADOR

PARTIDOS

Cafú

20

Ronaldo

19

Taffarel

18

Dunga

18

Roberto Carlos

17

Lúcio

17

Jairzinho

16

Gilberto Silva

16

Bebeto

15

Nilton Santos

15

Rivelino

15

Didí

15

Gilmar

14

Rivaldo

14

Zico

14

Leao

14

Pelé

14

Si bien su juego no generaba mucha ilusión, el impulso ganador del equipo hizo pensar que Italia 1990 era el Mundial para que Brasil recobrase su gloria. Pero no fue así. Quedó primero en su grupo, pero ganando los tres juegos por la mínima diferencia (2-1 a Suecia, 1-0 a Costa Rica y 1-0 a Escocia) y dejando muchas dudas. Con Dunga como estandarte, con Careca al frente y Romario y Bebeto casi todo el tiempo en el banquillo, las dudas que sembraba este equipo de Lazaroni se confirmaron con la eliminación en octavos ante Argentina. Es cierto que Brasil mereció mejor suerte y dilapidó múltiples ocasiones, pero una brillante jugada individual de Maradona acabó con un gol de Caniggia que selló la suerte de los brasileños. 

Benditos penales
Ni tan lírico como Telé Santana y ni tan conservador como Lazaroni, el nombre de Carlos Alberto Parreira apareció en el momento justo para darle equilibrio a una selección que siempre parecía fallar en el momento clave. Sin ser brillante y con la base del equipo de Italia 1990, Parreira condujo a Brasil al famoso cuarto título mundial que se venía negando. Taffarel, Jorginho, Dunga, Bebeto, Romario y Müller fueron los que repitieron del Mundial pasado, pero ahora con más protagonismo. 
Dejó en el camino a Rusia, Camerún y Suecia en la primera fase, y luego eliminó a Estados Unidos en octavos de final por 1-0. Sufrió con Holanda en cuartos, a la que superó 3-2, y también en la semifinal contra Suecia, a la que venció 1-0. En el juego decisivo, en Los Ángeles, logró coronarse en la primera final decidida por penales en la historia. El 0-0 ante Italia no se rompió en 120 minutos y Brasil recuperó la gloria al vencer 3-2 desde los doce pasos, donde fallaron Franco Baresi y Roberto Baggio para los europeos y Marcio Santos para los sudamericanos. 

Romario, campeón del mundo con Brasil en 1994. En la imagen, en pleno duelo con Paolo Maldini, de Italia, a la que vencieron en la final. FOTO: AP

Por ser el campeón vigente y por tener a los mejores jugadores del momento, Brasil llegó a Francia 1998 como amplia favorita. Mucho más después que un año antes, en 1997, ganara la Copa de Confederaciones con total autoridad. Eso sí, estaba dispuesto a desafiar esa tendencia que se extendería por años en la que el ganador de la Confederaciones no gana el Mundial. Y esa maldición volvió a repetirse en Francia 1998, donde Brasil llegó a la final pero cayó 3-0 ante la Francia de Zidane
El equipo de Mario Zagallo tuvo momentos de brillantez con las apariciones de Ronaldo, Rivaldo y Bebeto, pero a partir de cuartos de final le tocó sufrir para avanzar. Fue 3-2 ante Dinamarca y luego 1-1 (4-2 en penales) ante Holanda para llegar a la final. La noche de París que coronó a Francia será recordada no solo por los dos goles de Zidane sino por el pobre partido de Ronaldo -figura excluyente de Brasil hasta ese momento-, del que después se supo que sufrió convulsiones el día previo y en realidad no debió haber jugado. Aún así, Ronaldo fue elegido el mejor jugador de Francia 1998.

Pese al descalabro en la final con Francia en 1998, Ronaldo fue el "MVP" de la Copa. /FOTO: AP


A diferencia de otras ediciones, Brasil llegó a Corea Japón 2002 sin ser considerado gran favorito, rótulo reservado para Francia y Argentina. La mala Copa América 2001 (fue eliminado por la invitada Honduras) y varios partidos decepcionantes en las Eliminatorias fueron argumentos más que suficientes para dudar. Es más, en dicho proceso pasaron sin éxito los técnicos Vanderlei Luxemburgo y Emerson Leao. Al rescate llegó Luis Felipe Scolari, entonces entrenador del Cruzeiro, para enderezar el rumbo. 
Con Ronaldo lesionado casi durante toda la Eliminatoria, ya sin los históricos Bebeto y Dunga, Scolari tomó una decisión que le costó muchas críticas: dejar fuera de la lista del Mundial a Romario, el jugador que exigía el pueblo.
El reclamo popular solo calmó cuando Brasil ganó sus tres juegos de la fase de grupos y se comprobó que Ronaldo estaba físicamente impecable y en estado de gracia futbolístico. Además, tenía como compañía a otros tres cracks en un excelente nivel: Ronaldinho, Rivaldo y Kaká. A eso hay que sumarle a dos laterales de antología como Cafú y Roberto Carlos.

Ronaldinho despachó a los ingleses en cuartos de final con este golazo:

 

En octavos superó 2-0 a Bélgica, en cuartos 2-1 a Inglaterra y en semifinales 1-0 a Turquía. En la final le esperaba Alemania para un choque inédito entre dos de las grandes potencias del fútbol. Los europeos no tenían un equipo temible, pero sí mucho oficio y un portero como Oliver Kahn que parecía una muralla… Pues la muralla la derribó Ronaldo, que esta vez sí brilló en la final y anotó los dos goles para el 2-0. ¡Brasil ya era tetracampeón!

La maldición de la Copa Confederaciones
Scolari dejó Brasil tras el título mundial y se fue a dirigir a la selección de Portugal. Su reemplazante fue Carlos Alberto Parreira, técnico con el que Brasil rompió la sequía en EEUU 1994. Con él ganó la Copa América 2004 y llegó a Alemania 2006 con todas las credenciales de favorito. Su talón de Aquiles fue que un año antes, en la mismísima Alemania, la verdeamarelha había ganado la Copa Confederaciones y ya sabemos de dicha maldición… 
Pues Brasil mantuvo la tradición, y apenas llegó a cuartos de final. A pesar de tener un equipazo con Kaká, Ronaldinho y Adriano en un gran momento, con Ronaldo todavía vigente y con Robinho asomando no pudo llegar muy lejos. Francia, en un partido magistral de Zidane, lo dejó afuera en Frankfurt con gol de Thierry Henry. Para la historia quedó el gol de Ronaldo a Ghana, ya que con ese tanto sumó 15 en los Mundiales y superó los 14 del alemán Gerd Müller. 

Para el siguiente ciclo, el banquillo quedó en manos de Dunga, el capitán del equipo campeón en EEUU 1994. El hecho de no tener experiencia como entrenador no fue considerado un problema y los resultados llegaron pronto. Asumió en 2006 y al año después ganó la Copa América 2007, lo cual le valió el boleto a la Copa Confederaciones Sudáfrica 2009… También ganó dicho trofeo, con gran actuación de Kaká y Luis Fabiano, y regresó un año después a tierras sudafricanas para tratar de acabar con la “maldición de la Confederaciones”.
No pudo. Otra vez un equipo europeo lo sacó en cuartos de final. La Holanda de Robben y Sneijder, en un arrebato de unos pocos minutos, terminó remontándole para ganar 2-1 y dejarlo afuera muy rápido. Dunga renunció acabado el partido.
Si bien no volvió a ganar la Copa América -esta vez lo hizo Uruguay en 2011-, Brasil participó en la Copa Confederaciones por ser el anfitrión. Para ese entonces ya habian cesado al técnico Mano Menezes y llamado otra vez a Luiz Felipe Scolari para intentar repetir lo de 2002. El cambio pareció funcionar, ya que con Felipao ganaron la Copa Confederaciones al vencer 3-0 a España en la final. Neymar y Fred fueron las grandes figuras de aquel equipo.

El Mineirazo
Para el Mundial 2014, la maldición de la Copa Confederaciones fue solo una anécdota menor. Después de lo ocurrido en el Maracanazo, la presión sobre los seleccionados brasileños fue tremenda. Cualquier cosa que no fuese ganar el título en su propia casa sería considerado un fracaso. Quizás por eso el equipo no pudo soltarse y sufrió mucho la tensión, incluso en los juegos en que acabó ganando. Avanzó sin convencer ni brillar ganando a Croacia y Camerún y empatando con México. Con Fred y Hulk en horas bajas, solo Neymar marcaba diferencias. En cuartos de final, lo que hubiera sido una tragedia, casi es eliminado por Chile cuando en el último minuto del tiempo extra, con el juego 1-1, el chileno Mauricio Pinilla estrelló su remate en el travesaño. Después, con mucho sufrimiento, avanzó por penales.
En cuartos también sufrió, aunque menos, para dejar en el camino a la sorprendente Colombia de James Rodríguez por 2-1. Sin embargo, esa noche perdió definitivamente a Neymar -por lejos el jugador más desequilibrante del equipo-, que recibió un golpe en la espalda. 
En el juego de semifinal contra Alemania, disputado en Belo Horizonte, Brasil recibió la bofetada más grande en toda la historia de los Mundiales, superando incluso a aquel día del Maracanazo. Cayó 7-1, un resultado imprevisible que dejó mudo a todo el país organizador. Antes del 30’, los alemanes ya ganaban 5-0 ante la cara de incredulidad de los brasileños. Si aquel había sido el Maracanazo, este fue el Mineirazo. Devastado anímicamente, Brasil también perdió ante Holanda (0-3) el juego por el tercer puesto y Scolari demostró que las segundas partes no siempre son buenas. 

Brasil sufrió nuevamente una humillación en su casa, igual o peor que la final perdida en 1950. Alemania los goleó 1-7 en Belo Horizonte. /FOTO: AP

Con la renuncia de Scolari, inexplicablemente la CBF volvió a contratar a Dunga y tras su fracaso en las Copa América 2015 y 2016, más un mal arranque en las Eliminatorias, lo volvió a despedir. El año 2016 marca la recuperación del fútbol brasileño a partir de un momento concreto: cuando Brasil gana en Río de Janeiro el oro olímpico de fútbol, el único título que le quedaba por ganar en su rica historia. Venció por penales a Alemania con Neymar y Gabriel Jesús como figuras. Tite, el nuevo entrenador de Brasil que llegó a reemplazar a Dunga, tomó varios jugadores de la selección olímpica y recuperó a otros para sacar al equipo del medio de la tabla, llevarlo a una clasificación tranquila y darle otra vez identidad de juego. 
Brasil llega a Rusia 2018 como principal favorito. Y lo bueno para ellos es que esta vez el campeón de la Copa Confederaciones es Alemania…

Ficha
Confederación: Conmebol
Último mundial: Brasil 2014
Mundiales disputados: 20 (Uruguay 1930, Italia 1934, Francia 1938, Brasil 1950, Suiza 1954, Suecia 1958, Chile 1962, Inglaterra 1966, México 1970, Alemania 1974, Argentina 1978, España 1982, México 1986, Italia 1990, Estados Unidos 1994, Francia 1998, Corea Japón 2002, Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014)
Balance en mundiales disputados: 104:70-17-17/ 221 GF, 102 GC
Mejor puesto: campeón del mundo en cinco ocasiones: 1958, 1962, 1970, 1994 y 2002. 
Entrenador: Tite. Identificado con el Corinthians, el técnico de 56 años es el gran artífice de la recuperación brasileña. Llegó para reemplazar a Dunga con la Eliminatoria cuesta arriba y dotó al equipo de una identidad ganadora. En poco tiempo transformó a la selección y le dio confianza a sus jugadores. 
Jugadores estelares: Neymar. Sin dudas es el gran referente de Brasil. Cada vez está más maduro para ejercer el rol de líder de la ofensiva y llega con ganas de revancha tras la lesión que no le permitió seguir jugando en Brasil 2014. Gabriel Jesús, Paulinho, más los experimentados Dani Alves y Marcelo son otras de las cartas fuertes. 

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