Un equipo de científicos liderado por el sociólogo Ulrich Rosar analizó el aspecto de 483 jugadores de la Liga alemana y lo relacionó con datos como sus goles, técnica y dominio de la pelota.

Los resultados, publicados bajo el título de "Belleza física y rendimiento individual", no dejan lugar a dudas: los mejores jugadores son más feos.

El fenómeno tiene una explicación científica, al menos para Rosar: "Quien tiene buen aspecto no necesita hacer tanto para ser percibido de forma positiva", explicó al portal wz-newsliner.de.

Como el público suele atribuir mayor habilidad a los jugadores más atractivos, el futbolista piensa: "Soy guapo. No tengo que esforzarme tanto", analizó el sociólogo.