EL GRÁFICO charló con el motociclista a su llegada al país. Convencido de que el apoyo de los salvadoreños fue una de sus motivaciones, Koky considera que fue la preparación física y psicológica fue la que le permitió recorrer los más de 8 mil kilómetros que abarca la prueba.

¿Cómo te sentiste a tu llegada al país?
El recibimiento ha sido algo inexplicable. Realmente no esperaba todo esto aunque ya lo veníamos sintiendo debido a la cobertura que los medios le dieron y esto nos deja una experiencia muy bella. Si las cosas se hacen bien, tenemos a una afición fiel, independientemente en el rubro que estemos inmersos. A veces decimos que solo el fútbol tiene cobertura y con este ejemplo puedo decir que cualquiera que haga las cosas bien va a tener el epoyo de la afición.

¿Qué sentiste al terminar el Rally Dakar?
Esa es otra parte inexplicable. Cada etapa que pasaba era diferente pero cada una cada vez más difícil. Terminarlo fue un conjunto de emociones que no puedo explicar. Lo que sí te puedo decir es que fue increíble y lo mejor fue este recibimiento, el cuál me ha hecho sentir grande.

¿Físicamente cómo viviste cada jornada de la prueba?
Físicamente íbamos preparados al cien por ciento. Lo que sí en algún momento quiso pasar factura fue la parte psicológica, pero se logró sobrellevar debido a todo el bagaje que tenemos en el ambito del motociclismo y lo relacionado con el deporte. Hoy me siento mejor que cuando terminamos.

Se dice que el sueño y el frío son solo algunos de los factores que afectan al deportista, ¿cómo enfrentaste estas adversidades?
El frío fue lo más fuerte. Nos enfrentábamos a temperaturas de tres grados. Tratábamos de descansar el máximo posible y aprovechar bien el tiempo. Creo que eso tuvo un gran resultado. El buen descanso fue lo que hizo que termináramos bien.

Tuviste la lamentable experiencia de ver morir a un compañero. ¿Cómo fue ese momento?
Íbamos pasando los Andes a tres grados de temperatura. El accidente de él acababa de realizarse. Fue duro y muy triste. Me afectó emocionalmente ese día. Mi trayectoria seguía y llamé al servicio médico para que se hicieran presentes y continuar.

¿Hubo más de algún momento en el que te desorientaste?
Sí, nos pasó. Es algo bien frustrante porque ocurrió cuando estábamos bien posicionados en la tabla, pero son errores de novato que al final pasaron factura. Eso nos ayudó también a crecer en el Rally Dakar.

¿Qué retos tiene ahora Koky?

Uno de los retos que tengo es comerme un buen asado en la noche (de  ayer) con una botellita de vino, ya que vengo un poco harto de los carbohidratos. Vamos a seguir adelante trabajando en mis empresas de reciclaje y apoyando a entidades deportivas.