APOPA. El Vendaval tiene una gran ventaja sobre sus rivales cuando juega en casa, y es que las condiciones del terreno de juego del estadio Joaquín Gutiérrez son difíciles, con una cancha dura, con bastantes rebotes que impiden controlar el balón. 
 
El Vendaval ya está acostumbrado a ello y por eso es que se vio mejor en la cancha. El triunfo, un 2-1 simple, lo consiguió bajo la ley del mínimo esfuerzo, las únicas dos llegadas de real peligro que generaron los apopenses significaron los goles que dieron los tres puntos.
 
El Platense no jugó mal, vendió cara la derrota, a tal punto que se pusieron arriba en el marcador apenas a los tres minutos, con un gol de esos caprichosos, que sorprenden hasta al mismo anotador. 
 
Ronald Ascencio envió un centro que buscaba peligrosamente el área, pero la pelota tomó un rebote en falso y superó la salida de Allan Deras, que sólo vio la pelota colada en la red. 
 
REMONTADA SIMPLONA
 
Con ese gol, el Platense realizó un juego regular, impidió que los locales generaran peligro y los mantuvo alejados de la portería; aún así, los apopenses tuvieron un par de llegadas que pudieron significar el empate.
 
El primero por intermedio de Juan Díaz y luego a través de Raúl González, que sacó un tiro sin peligro, que ayudado por la cancha complicó al meta Héctor Fuentes, quien la rechazó y en el remate Rosemberg Martínez no la pudo culminar. Fueron opciones claras.
 
Para la segunda mitad, el Vendaval salió con la propuesta del empate y lo consiguió antes de la cuarto de hora. Un centro desde la derecha de Juan Vásquez iba con demasiada altura, tanta, que el espigado Raúl González no pudo alcanzarla, pero sí le estorbó al portero para que no hiciera una buena salida, dejando la pelota a la deriva para que Williams González venciera a la defensa rival.
 
Con el empate el Vendaval buscó la victoria de muchas maneras, desde centros a ras de piso hasta tiros de larga distancia, pero fue un centro, nuevamente desde la derecha, que fue conectado de cabeza por Raúl González el que le dio el gol del triunfo, que aleja a los de Apopa cada vez más de la zona del descenso.