Sin ser un equipo plagado de figuras en sus filas, pero sí con la confianza del trabajo constante  y serio, el Juventud Independiente atraviesa un arranque soñado en la primera división, siete puntos de nueve posibles, nada desagradable para un equipo que anteriormente siempre ha tenido en mente sólo salvarse del descenso. Ahora la historia pinta a ser diferente.
 
Los opicanos fueron los primeros en iniciar su pretemporada, de cara al Clausura 2013, y el primer objetivo del técnico Juan Ramón Sánchez fue meterle de lleno al equipo con el que disputaría el certamen y evitarse la pérdida de tiempo de tener a mucho jugador a prueba.
 
Si bien por el momento los naranjeros no han ganado nada, ya que sólo es el arranque, sí considero justo destacar que cuando se confía en un proyecto, más que en tener un equipo resultadista, los frutos se dan de manera natural.
 
El empate ante el Alianza y las victorias sobre el Metapán y el Santa Tecla le dan plena confianza al Juventud Independiente de confiar en su trabajo y el potencial que tienen jugadores jóvenes como los hermanos Cerén, Irvin Valdez, el juvenil Juan Carlos Portillo, además del aporte de jugadores de experiencia como Yuvini Salamanca, Cristian Esnal o Juan Carlos Reyes, entre otros.
 
Los juventinos tienen ahora el reto de convencerse a sí mismos  que estos resultados no han sido producto de la causalidad y que tienen la capacidad para enfrentar a cualquier rival y jugarle sin temor. Paso a paso los objetivos se alcanzan, pero hay que animarse a lograrlos. 
 
El Juventud vive un buen momento en el torneo, mantener el paso es ahora su reto.