Esta semana inició la hexagonal final de eliminatorias mundialistas de la CONCACAF, y no se puede evitar la sensación de vacío por la ausencia de El Salvador. El año pasado rozamos el boleto a esta fiesta, y lo dejamos ir. Sin embargo, no se trata de una casualidad. Apenas clasificamos a una de las últimas cuatro hexagonales.

En el plano pragmático, las selecciones de México, Estados Unidos, Honduras, Panamá, Costa Rica y Jamaica, presentes en la hexagonal 2013, nos superan en currículo colectivo e individual de sus jugadores. Todos estos equipos han ganado títulos internacionales (Copa Oro, Copas UNCAF o Copas del Caribe) en el presente siglo, y cinco de estos planteles tienen al menos un futbolista en la elitista liga mayor de Inglaterra; Panamá, sin elementos en la Premier, cuenta con estrellas en las competitivas ligas de Colombia, Argentina y México.

¿El Salvador pudo haber llegado a esta hexagonal 2013? Sin dudas. Se trataba sólo de ganar un partido reñido ante Costa Rica el pasado octubre, en el Cuscatlán, pero en el amplio espectro de nuestros antecedentes se habría tratado de una feliz sorpresa para nuestra causa.

En la última Copa Centroamericana de la UNCAF y, sobre todo, en el último amistoso de la selección nacional en Paraguay, quedaron en evidencia nuestra falta de dinámica, nuestro discreto juego sin balón, nuestra falta de costumbre ante la presión permanente. Nuestro talento, siempre valioso, no basta.

Nuestros rivales de Confederación enfrentan estas presiones desde juveniles. En el siglo XXI, las selecciones sub 17 y sub 20 de México, Estados Unidos, Honduras, Panamá, Costa Rica y Jamaica han clasificado al menos a un Mundial FIFA (los aztecas ganaron dos). El Salvador tiene cero presencias en tales justas.

Hace un cuarto de siglo, equipos como Jamaica y Panamá estaban debajo de El Salvador, pero estos trabajaron y crecieron. Nosotros cosechamos lo que sembramos, y por eso nos toca ver las hexagonales desde fuera.

Las seis selecciones de la hexagonal de CONCACAF han ido a Mundiales sub 20 y sub 17 en el siglo XXI.