Fue noticia ese juego de la campeona del mundo y de Europa contra Lituania disputado el 29 de marzo de 2011 en el estadio de Kaunas por la eliminatoria para la Eurocopa 2012. Y no precisamente por el resultado, del cual pocos se acuerdan, sino porque las  estrellas españolas debieron jugar en un campo sin pasto.
 
Pese a protestas de la Federación Española de Fútbol por el mal estado del campo, la UEFA se negó a suspender el juego y vimos a Xavi e Iniesta hacer maravillas entre el polvo. Al año siguiente, España renovaba su título.

Aquel patatal de Kaunas, como le llamaron en su momento, no tiene nada qué envidiar al campo del Joaquín Gutiérrez, de Apopa, donde por más de 80 años ha jugado el C.D. Vendaval, ahora en la segunda división de fútbol.

Recuerdo aquel partido de la selección española, la decisión de la UEFA y lo relaciono con la cancha del Vendaval porque el domingo anterior el árbitro Élmer Arturo Bonilla dispuso, con la autoridad que las bases de competencia le otorgan, suspender el juego entre el equipo local y el Titán de Texistepeque aduciendo mal estado de la cancha. 

El mal estado de la cancha es simple: ha perdido la grama debido al uso constante del terreno porque se trata de un espacio municipal y casi público.

Sin embargo, es la primera vez que un juez toma la decisión de no dirigir un partido por el mal estado del terreno de juego  cuando la lluvia no ha sido la causante. 

El árbitro tendrá sus argumentos, válidos o no, que pueden ir desde evitar ensuciarse los zapatos hasta salvaguardar la integridad física de los jugadores.

Pero la decisión deja  interrogantes en el aire. La principal: ¿hace la liga una inspección de las canchas de segunda y tercera división para determinar que son sedes idóneas?