Tras el logro del objetivo de estar en la Copa Oro con un modesto tercer lugar conseguido en una Copa Centroamericana de nivel accesible, ha llegado el momento de que la Fesfut y el cuerpo técnico se sienten a evaluar nuestra actuación en tierras costarricenses, y a pensar seriamente en buscar la  manera de superar las deficiencias que también mostramos.

Muchos son los que opinan que la mejor medicina para curar los males es el trabajo. De acuerdo, pero no hay que olvidar que para trabajar para conseguir el crecimiento que exigimos será necesario que el cuerpo técnico del seleccionado nacional disponga de los jugadores y del tiempo necesario. ¿Se lo van a dar?

El técnico Alberto Agustín Castillo hablaba de que le preocupa la falta de gol en el elenco nacional. Y tiene razón, porque en cuatro partidos jugados en la Copa de UNCAF sólo marcamos dos goles como producto de las escasas opciones de gol claras que creamos y la fatal imprecisión en los remates al arco. Eso se cura con trabajo, insisten. 

Sí, pero cómo se consigue ese trabajo en un país como el nuestro donde las prioridades son otras. Por eso nos vamos a ir a jugar un partido contra Paraguay sin haber conseguido un tan solo entreno.

Y entonces, ¿cómo? Tenemos que conformarnos con jugar un partido difícil con la deficiencia del gol en las espaldas, aparte de la exigencia ciudadana de conseguir una victoria por encima de todos los desajustes creados.

Porque no nos va a alcanzar el orden defensivo que mostramos, la disposición de retroceder en sincronía para establecer superioridad numérica en la zona baja. Será poca la entrega de un medio campo luchador. Y hay que recalcar que llegó la hora de crecer, pero no en esa forma.