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“Gané la medalla de plata con una tabla prestada”

Amado de Jesús Alvarado ganó dos medallas en los Juegos Bolivarianos de Chile superando las adversidades económicas.

Redacción El Gráfico
Por Redacción El Gráfico
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Para Amado no ha sido fácil el camino hacia la medalla de oro, pero aseguró que no se rendirá. / FOTO EL GRÁFICO.

Amado de Jesús Alvarado tuvo un buen cierre de año al ganar oro en el Campeonato Centroamericano de surf en Costa Rica, más una plata y un bronce en los III Juegos Bolivarianos en la ciudad de Iquique, Chile.
 
Alvarado alterna el surf con su actividad de guardavidas y además es empleado de la Administración de Acueductos y Alcantarillados (ANDA), aunque hace algunos años se ganaba la vida vendiendo artesanías en el Puerto de La Libertad.
 
Hoy hace un recuento de sus logros y de las limitantes que él y otros surfistas nacionales tienen que combatir si quieren competir para representar a El Salvador.
 
¿Qué significan estas medallas para usted?
Estoy agradecido con Dios porque en el 2016 me dio tres medallas, espero que no sean solo esas en 2017. Estamos agradecidos con la federación y con el INDES, y esperamos que nos apoyen más.
Esto empieza, tengo 23 años y estas medallas implican que tengo que entrenar más duro para  el próximo año y ganar los Juegos  Centroamericanos, que son un clasificatorio para los Juegos Olímpicos.
En Chile fue una batalla muy dura, llegaron competidores de nivel mundial como el chileno (Miguel Andrés Maturana) en la serie por el bronce y me vine muy feliz conmigo porque le gané a un grande. Sé que pude haber dado más, pero Dios me lleva despacio, el agua estaba muy fría y es difícil.
 
¿Cómo inició en el surf?
Empecé a los ocho años a surfear, fue en buggy; de ahí pasé a tabla y desde hace tres años que estoy en longboard. Vendía artesanías en la playa y miraba los campeonatos grandes de surf como el Quicksilver, el Alas Latin Tour y los jueces siempre me motivaban a competir.
En esa ápoca medio surfeaba y me metí a los guardavidas de Cruz Roja cuando tenía 14 años y eso me abrió más puertas y conocí más gente. Me fui a la Playa El Tunco a vender artesanías, me motivaron más para competir.
Yo nací en Conchalío, somos cinco en la familia y no quisiera irme de mi playa, ahí tengo la ventaja para entrenar. Mi abuela, Matilde Vásquez, falleció el año pasado y ella era quien me apoyaba y las medallas que yo gano son para ella.
 
¿Qué pasó con la venta de artesanías y ahora además de surfear a qué te dedicas?
Mi mamá hacía collares, pulseras, aretes de caracoles y eran los que más le gustaban a los extranjeros. También las comprobábamos a veces en la ciudad. Es una fase que no olvido, ahora ya no me dedico a eso porque se me dio la oportunidad desde hace tres años de trabajar en ANDA, soy operador y ellos me han ayudado mucho.
Trabajo de 3:00 de la tarde a 11:00 de la noche y eso me permite hacer dos sesiones de surf al día, una de 5:30 de la mañana a 8:30, dependiendo de cómo este el mar y otra al medio día cuando el mar está lo más feo.
 
¿Cómo terminó siendo el longboard su especialidad?
A los 16 años participé en la primera fecha del circuito nacional en la categoría júnior y a los 18 años gané el segundo lugar y de ahí me quedé porque pasé a la categoría open y logré llegar una sola vez a la final.
Ahora en día lo más fuerte para mi es el longboard y aquí se han dado mejores oportunidades y resultados. La primera vez que competí en un Centroamericano gané dos medallas de plata.
En longboard gané bronce en los Juegos Bolivariano de playa (Huanchaco 2014).
 
¿Cómo hace para tener equipo y tablas de competencia?
Llevé dos tablas para longborad a Chile, pero solo me quedé con una, lastimosamente no tengo patrocinadores y no tengo tabla para "prone race" porque son muy caras y los amigos de otras delegaciones nos prestan las tablas para esa competencia. Poe ejemplo, en Chile gané la plata con tabla prestada.
Esta vez en Chile le pedimos a Chile que nos prestarán la tabla, pero no querían. No quería competir en "prone race" en Chile porque el agua estaba bien fría y asi es difícil. Ellos me habían visto competir y había recelo competitivo. Yo competía contra Perú y Venezuela.
Cada tabla para "prone race" cuesta unos $3 mil a $4 mil y una para longboard unos $1,500, pero la que tengo es de madera y me regaló Fredy Benítez, un amigo mío.
Yo iba confiado que llevaba dos tablas, pero estaba el arrecife y ahí golpeé una de las tablas, por su calidad resistió y con esa tabla competí en longboard. Arriesgamos en cada competencia y está el miedo a quedarse sin tabla y a nosotros conseguir una se nos hace muy difícil.
Venezuela no quería prestarnos la tabla, quería alquilarla, pero no teníamos dinero, la economía está muy dura, pedían $20 y el entrenador de El Salvador habló con la presidenta de la Federación de Surf de Chile para interceder por nosotros y habló con Venezuela.
 
¿Qué piensa de que el surf solo reciba una asignación presupuestaria de $25 mil al año de parte del INDES?
Le pedimos al INDES y otras instituciones que nos apoyen más. En El Salvador hay surfistas que pueden lograr más. Necesitamos más apoyo, hay muchos atletas en otras playas como El Pimental y El Zonte.
El surf se puede mejorar con más apoyo, el que hay es poco y a me gustaría tener patrocinio.  Hasta hoy no he tenido ni un reconocimiento del país. Escuché que premiaron a la selección de playa, pero yo también sé que cuesta ganar una medalla en aguas heladas y creo que al surf lo dejan de lado. Sería bueno que ahora el INDES y el  COES apoyen de verdad al surf.
 
¿Qué tiene planificado en 2017?
Espero meterme de lleno en las competencias y 2017 implica para mi un compromiso más. Ya tengo un plan de trabajo, están seis fechas del circuito nacional y los Juegos Centroamericanos Managua.
El surf ya es parte del ciclo olímpico y vamos a buscar la clasificación para Tokio 2020. No tengo vicios y sé que puedo aportar más. Otro sueño es competir en un Mundial y ganarlo.
El surf implica los colores del país, cuando entro al agua me olvido de los problemas y me divierto mucho. Sé que tengo que trabajar más duro para lograr las metas.
De donde yo vengo es una felicidad poder viajar y representar al país, conocer otros amigos y competir contra grandes del surf.

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