Descarga app
Descarga app

Tercera

Equipo de tercera tuvo dos técnicos al mismo tiempo

Ninguna autoridad se dio cuenta que el Fuerte San Isidro sentaba en el banquillo a una persona que en verdad no los dirigía y solo prestaba su cargo. Su verdadero entrenador estaba en las gradas. Una historia peculiar que podría resultar ilegal.

Redacción El Gráfico
Por Redacción El Gráfico
Redacción El Gráfico

Instagram



En el Apertura 2016 de la tercera división, un equipo fue entrenado por dos personas: una  lo entrenaba en la semana, y la otra se sentó en el banquillo durante los partidos. Y no tenían nada que ver una con la otra.
 
El Fuerte San Isidro, del municipio San Isidro Lempa, departamento de La Libertad, se metió en esta extraña situación desde hace dos meses, cuando contrataron a Vicente Melgar como entrenador. Para que Melgar pudiera dirigir (no tiene título), se invitó a formar parte del cuerpo técnico al señor José Adán Guzmán, un mayor retirado de la FAES que tiene toda la base teórica y que consideró buena la oportunidad de practicar sus conocimientos.
 
Pero los resultados no acompañaron a Melgar, y se marchó antes del final de la primera vuelta del campeonato Apertura 2016. Entonces, quien quedó a cargo fue Guzmán, pero no por mucho tiempo.
 
El 6 de septiembre, cuando Guzmán entrenaba al equipo en la cancha de Tacachico, personeros de la junta directiva llegaron acompañados por Darwin Valle, un joven técnico que fue presentado a los futbolistas como su nuevo entrenador.
 
Por supuesto, Guzmán se ofendió, tomó sus cosas y se marchó, esperando en todo caso que los encargados del equipo finiquitaran su contrato lo más pronto posible y le dieran de baja como se debe.
 
Nada de eso pasó. Y así comenzó este cuento.
 
LOS DOS PROFESORES
Es domingo. El Fuerte San Isidro se enfrenta al ADET en la cancha de la Hacienda El Tránsito. José Guzmán está listo en el banquillo. Pero no interactúa con nadie. Con militar disciplina, llega, se sienta, observa el juego con algún interés. Y ya.
 
Y lo hizo domingo a domingo, esperando a que le finiquitaran su contrato y no le fueran a alegar abandono de trabajo. Asimismo, le hizo un servicio al equipo porque si no se presentaba, su nombre no habría figurado como entrenador  en el informe arbitral, y el Fuerte habría sufrido una multa de $50 por juego, y en el peor de los casos, tras dos encuentros sin entrenador, ya no se le habrían programado partidos.
 
A unas decenas de metros, sobre el engramillado, Darwin Valle hace lo suyo. Conversa e instruye a los jugadores. Participa con ellos  en la oración previa al partido, da indicaciones en el medio tiempo, y reconviene o celebra a alguno tras el pitazo final. Pero entre el minuto 0 y el 90, le toca permanecer tras la malla, como un aficionado más, mandando difícilmente algún recado a los deportistas.
 
La  representante del equipo, Morena Monzón, le decía a EL GRÁFICO una semana antes del partido contra el ADET que estaban por finiquitar a Guzmán e inscribir a Valle como entrenador principal.
 
El día del juego en cuestión, al ser consultada por EL GRÁFICO sobre los dos entrenadores, la personera decía: “El técnico es el de azul”, refiriéndose a Guzmán. “¿Y el de rojo (Valle)?”, le preguntamos.
“Lo andamos probando, pero ahorita él no tiene su carné. Ahorita andamos probándolo, él no es el entrenador”, decía.
 
Apagadas las grabadoras, llegó a manifestar que tener dos entrenadores “no es un amaño. Si perdemos, perdemos legal”. Y en efecto, perdieron. El partido quedó 3-2.
 
Hasta el último juego de la tercera división que corroboramos, fecha 15 (Fuerte San Isidro 0-4 Santa Rosa Guachipilín), Guzmán apareció como entrenador principal en el informe arbitral. “Fui al departamento jurídico de la FESFUT e interpuse la demanda, informé todo el hecho y me aconsejaron que dejara de asistir a los partidos”, dijo Guzmán.
 
VERSIONES
“Cuando Vicente (Melgar) dejó el cargo, se sobreentendía que él (Guzmán) se iba”, se quejó Valle de su colega.
 
“Ahora él no quiere dar la firma para que yo dirija con mi cuerpo técnico. Hasta donde entiendo hay un contrato de por medio, pero era un contrato más con Vicente, no entiendo por qué no se hace a un lado. Él está ad honorem y se presentaba solo el día domingo”, agregó.
 
El señor Guzmán aduce que la directiva no ha hablado con él. “Lo han llevado a él (Valle), pero yo soy el principal ante la FESFUT. Yo aparezco en la alineación, él no aparece... yo vengo para cumplir con mi contrato, yo lo he firmado y para eso es que estoy acá presente para que el equipo no vaya a caer en pagar multa cuando  no me presento”.
 
No obstante, reconocía que no había un salario de por medio. “Lo que yo tengo me lo han dado Dios y la Fuerza Armada, fui oficial del Ejército, me retiré con el grado de Mayor. No vengo con aquellas expectativas a que me paguen, pero aquí no me dejaron implementar la disciplina que yo traía”.
 
Si Guzmán estaba molesto, Valle estaba lógicamente harto. “Es que es feo estar dirigiendo desde afuera porque si los jugadores no entienden, hay una valla de por medio y no podés indicar un movimiento táctico sin que el rival se dé cuenta. Estoy a la brava aquí”.
 
Y así concluyó el torneo del Fuerte San Isidro. Cabe preguntarse si la inusual situación vivida violó bases de competencia.

Más comentadas

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

Comentarios

blog comments powered by Disqus