"Castillo ha tenido avances en poco tiempo gracias a su conocimiento del medio nacional".
Marcelo Betancourt
Los números fríos dicen que el técnico peruano Alberto Castillo llevó a la selección nacional hasta el mismo lugar en la copa Centroamericana al que ya lo habían llevado antes otros entrenadores como Carlos de los Cobos (en 2007 y en 2009) y José Luis Rugamas (en 2011). Es decir, que “la Chochera” ni retrocedió ni avanzó. Pero si ponemos la minigestión del nuevo seleccionador en contexto, el análisis cambia, el mérito crece. 
 
En primer lugar, el costo es menor -lo que deja margen para invertir en otros rubros como cantera, pero ese es otro tema. En segundo lugar, deja claro que un entrenador del medio ahorra tiempo y recursos porque ya conoce el ambiente y la idiosincracia del fútbol salvadoreño, no hay que esperar a que se adapte y mientras tanto prueba a los jugadores como piezas de rompecabezas hasta que cazan en su puesto. Durante este proceso del técnico recién llegado, pasan meses, amistosos y momentos claves que no se recuperan. 
 
En apenas un mes de gestión de Castillo ya se ha visto criterio, conocimiento cercano del plantel y manejo de grupo. Sus declaraciones así lo demuestran: como cuando habla del Cristian Castillo de 2009 que él buscaba, o cuando aceptó que lo de Granadino le cayó como sorpresa y cuando menciona el compromiso de Arturo Álvarez que debe combinar con su forma física, o su comprensión con la necesidad de Jaime Alas de establecerse en su club. 
 
En resumen, el mérito es haber ahorrado tiempo y dinero. Ahora la pregunta es: ¿Hasta dónde llegará desde este inicio?